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Algunas curiosidades sobre un Monte Everest más alto que nunca

El Monte Everest ha cautivado a los aventureros desde la década de 1920, cuando las hazañas de escaladores como George Mallory, Sir Edmund Hillary y Tenzing Norgay pusieron la imponente montaña en el mapa. Desde entonces, miles han seguido sus pasos, haciendo enormes sacrificios en sus propios intentos por llegar a la cumbre.

La embriagadora mezcla de belleza natural, cultura fascinante y un sentido personal de logro hace que escalar el pico más alto del mundo sea una ambición para muchas personas. Y ahora se ha convertido en un desafío aún mayor. Porque Nepal y China han anunciado un cambio en la altura del Monte Everest después de que los topógrafos de ambos países se reunieran para acordar una nueva altura de 8.848,86 m, un aumento de 0,86 m.

Pero algo tan básico, y que todos aprendimos en el colegio, como que el Everest es la montaña más alta de la Tierra es una verdad a medias que forma parte del buen puñado de curiosidades que probablemente no conoces sobre esta montaña. ¡Y que hoy repasamos para celebrar el Día Internacional de las Montañas en su honor!

La altura del Monte Everest ha aumentado casi un metro

En el siglo XIX, Sir George Everest, coronel, topógrafo y geógrafo galés al servicio de la corona británica y su equipo midieron el pico del Himalaya más alto con 8.840,07 metros. Desde entonces, India, China, Estados Unidos, Italia y Dinamarca han presentado sus propias medidas. Nepal siempre las ha rechazado todas, y durante mucho tiempo también ha evitado el nombre de la montaña de la era colonial para llamarla por su nombre nepalí: Sagarmatha, que en sánscrito significa «madre del universo».

Durante 65 años, una altura de consenso se fijó en 8.848 metros. Pero esta semana, China y Nepal, dos países que comparten una frontera montañosa traicionera y relaciones cada vez más cálidas, anunciaron conjuntamente una nueva altura para la montaña más alta del mundo.

Hasta ahora, la medición oficial anterior de China era de 8.844,43 m, casi cuatro metros más baja que la de Nepal, que argumentaba que la nieve en la cima de la cumbre debería incluirse, mientras que China creía que debería medirse a la altura de la roca. El anuncio conjunto de la nueva altura zanja la disputa por la altura del Everest.

Porque a raíz de un devastador terremoto de 2015 que se produjo en Nepal, se especuló ampliamente que varios picos del Himalaya, incluido el Monte Everest, se habían reducido. Las nuevas mediciones duales de ambos países sugieren lo contrario. Los científicos dicen que el Everest, también conocido como ‘Qomolangma’, su nombre tibetano, se está volviendo más alto. A medida que la placa india se desliza por debajo de la placa euroasiática, se eleva el Himalaya.

 

Everest no quería que se llamara Everest

Pero hagamos un poco de memoria de la primera medición oficial de esta montaña. Irónicamente, fue un matemático y topógrafo indio, Radhanath Sikdar, quien primero identificaría al Everest como el pico más alto del mundo (entonces conocido como pico XV).

En una historia que algunos consideran apócrifa, pero que se narra en varios libros, Sikdar, un «genio» matemático bengalí de 19 años que trabajaba en la oficina de SOI (Survey of India) en Kolkata, calcularía la altura de la montaña en 1852 utilizando un método llamado triangulación y se apresuró a ir a la oficina de topógrafo general británico de la India, Andrew Waugh, para exclamar: “¡Señor! He descubierto la montaña más alta del mundo «. Waugh nombró a la montaña en honor a su predecesor, sir George Everest; y en 1856, Waugh anunció que el Everest tenía 8.840 metros de altura.

Pero George Everest se opuso al nombre sugerido por Waugh y le dijo a la Royal Geographical Society en 1857 que Everest no se podía escribir en hindi ni pronunciarlo «en el idioma nativo de la India». Sin embargo el nombre propuesto por Waugh prevaleció a pesar de las objeciones. Y en 1865, la Royal Geographical Society adoptó oficialmente el Monte Everest como el nombre de la montaña más alta del mundo, a pesar de que George Everest nunca vio ni menos pisó la montaña que realmente llevaría su nombre.

 

¿Pero es realmente la “montaña más alta de la Tierra”?

A menudo, las cosas son de una u otra forma según el cristal a través del que se mire. Y no es que estuviera mal lo que aprendimos en el colegio. Es cierto que el Everest es la montaña más alta sobre el nivel del mar, pero perdería la medalla de oro si entrasen en la competición otras montañas cubiertas por el mar. Concretamente, el ganador sería el volcán Mauna Kea en Hawai, pero la mayor parte de sus más de 10.000 metros de altitud está bajo las aguas. Solo asoman a la superficie 4.205 metros, que palidecen frente al rey del Himalaya.

Otro criterio a tener en consideración sería el que contemplaría el punto más alejado del centro de la Tierra. En este caso, hay que tener en cuenta que la forma del planeta no es totalmente esférica sino que está achatada por los polos. Así pues, la línea del Ecuador marca ya una diferencia considerable en cuanto a dimensiones con respecto a los otros puntos del globo. Prácticamente sobre esa línea se halla el volcán Chimborazo (6.310 m), cuya distancia del centro de la Tierra se calcula en unos 6.384 kilómetros, mientras que el Everest se halla a unos 6.382 km.

 

¿Quién fue el primero en coronar el Everest?

En esto también hay muchas dudas. Desde el año 1852 cuando se llegó a la conclusión de que el pico XV de la cordillera del Himalaya podría ser la montaña más alta de nuestro planeta, suscitó los deseos de los más aventureros de grabar su nombre en la historia del alpinismo. De este modo se pondría en marcha en el año 1921 la primera expedición británica en intentar conquistar la indómita cumbre, con sonoro fracaso.

Todavía serían necesarias dos tempranas expediciones más en los años 1922 y 1924, con la desaparición de los montañeros británicos Andrew Irvine y George Mallory en la segunda, para que el hombre acopiara la humildad necesaria para darse cuenta de la gesta que tenía entre manos.

Irvine y Mallory desaparecieron en junio de ese año en algún lugar de la arista norte de la montaña mientras intentaban realizar aquella primera ascensión. La pareja fue vista por última vez a unos cientos de metros de la cima y aún a día de hoy persisten las dudas de si se quedaron a medio camino o perecieron a la vuelta de encumbrar aquel vértice supremo.

En 1999 una expedición encontró el cuerpo de Mallory a 8.155 m. que yacía boca abajo con una pierna rota y una grave herida en el cráneo. Se cree que fue víctima de una caída mientras bajaba. Se encontraron sus gafas de sol en su bolsillo, cosa que sugiere que cuando cayó ya era de noche, con lo cual hubiera tenido tiempo de sobras de alcanzar la cima.

Lo cierto es que hubo, tras otros cuantos varios intentos, que esperar aún 32 años hasta que Edmund Percival Hillary, un montañero, piloto y explorador neozelandés, y el sherpa nepalí Tenzing Norgay llegarán a la cima a las 11:30 del 29 de mayo de 1952, y regresaran con vida para contar la hazaña. El hombre había llegado, al fin, a la cima del mundo.

 

Long lines up Everest.

Una foto que evidencia el atasco que se forma cada año en el Everest 

Desde aquella primera ascensión (oficial), la cosa ha cambiado mucho. En mayo de 2012, el montañero alemán Ralf Dujmovits abortó su intento de ascender el Everest sin oxígeno. Durante el descenso se encontró con una enorme cola de excursionistas –el 90% de ellos no profesionales- que subían camino a la cima. Entre 600 y 700 personas se agolpan cada semana del mes de mayo en el Everest, tras pagar entre 30.000 y 120.000 euros para que un equipo de sherpas les lleve en volandas hasta la cumbre.

Desde que Edmund Hillary conquistara la cima, más de 6.000 personas han alcanzado la cima y 300 han perecido en el intento, según los datos recopilados por el montañero polaco Eberhard Jurgalski.

El número de intentos se ha multiplicado desde los apenas 100 ascensos diarios en la década de los 90 a los 500 de media que se producen desde 2010. Además, la mayoría se concentra cuando llega el buen tiempo –en torno a mayo- de modo que llegan los temidos atascos. El día que Dujmovits tomó la famosa foto, 234 montañeros alcanzaron la cima.

Como no podía ser de otra manera, los alpinistas profesionales echan pestes de la explotación comercial del Everest: “Ya no es una experiencia salvaje, sino una experiencia McDonald’s”, dice en BBC Graham Hoyland, experimentado alpinista y autor del libro ‘Las últimas horas en el Everest’, que narra el fallido intento de ascenso de Mallory e Irvine en 1924.

Mirándolo por el lado positivo alcanzar la cima del mundo es cada vez más democrático y menos elitista. Así, un japonés de 80 años, un nepalí de 81, un niño de 13 o una mujer sin piernas se han convertido en los primeros de sus respectivas categorías en conquistar la cumbre. “Si no estás demasiado enfermo ni demasiado débil y tienes suficiente dinero y paciencia, cualquiera puede subir al Everest”, dice Jurgalski, cronista de la montaña.

 

Rainbow Valley: la zona de la muerte del Monte Everest

Sin embargo, muchos se han quedado en el camino en su ascenso al Everest. Se puede comprobar en el llamado Rainbow Valley, un nombre que cuando se escucha se puede pensar en la imagen de un hermoso valle. Pero el lugar no es tan hermoso como parece. Rainbow Valley es un área debajo de la cresta norte del Monte Everest que se encuentra por encima de los 8.000 m de altitud  y también un sitio plagado de cadáveres de escaladores fracasados que se conoce como la ‘zona de la muerte’.

El sendero en la zona de la muerte es tan estrecho que solo cabe un cuerpo en cada paso. Así que cualquiera que muera es apartado de la ruta. Así, el Rainbow Valley se convierte en el eventual cementerio de los empujados, donde las chaquetas de color azul, rojo, naranja, verde se esparcen entre las rocas y la nieve. Se cree que solo en esa zona hay más de 200 cadáveres. Además también hay coloridas lonas, latas o tanques de oxígeno tirados a modo de basura.

 

El basurero más alto del mundo

Porque nadie sabe exactamente cuánta basura hay en el Monte Everest. Pero mucha. En la última expedición de limpieza de 2019 se eliminaron alrededor de 11 toneladas, según la BBC; pero queda mucho más. Entre todo este desperdicio se incluyen tiendas de campaña, lonas, equipos rotos, utensilios para comer, latas, envoltorios, botellas de oxígeno vacías…. A este ritmo, el Everest está camino de convertirse en el mayor basurero del mundo. Por fortuna, no todo está perdido. A partir de 2014, se impuso una norma en la que los escaladores están obligados a regresar al campamento base con unos ocho kilos de basura; si no la cumplen se arriesgan a perder un depósito de cuatro mil dólares.

También toneladas de excremento humano se quedan en el Everest cada temporada. Cuando alguien usa las instalaciones sanitarias de los campamentos base, sus depósitos pueden ser eliminados adecuadamente. Pero los alpinistas pasan varias semanas de aclimatación en los cuatro campamentos situados entre el campo base, a 5.300 metros de altura, que cuentan con tiendas y equipamiento básico, pero no dispone de retretes. Y por ello deben hacer sus necesidades en la montaña.

El desperdicio se ha estado acumulando durante décadas, ya que la materia fecal congelada no se descompone tan fácilmente. Además, lo que sube tiene que bajar por lo que las fuentes de agua que provienen de la montaña, antes limpias, se han contaminado gravemente y como resultado la propagación de enfermedades se ha convertido en un riesgo significativo, tanto para los escaladores como para los pobladores de los valles inferiores.

 

88 años separan estas imágenes

Los glaciares del Himalaya nutren de agua a todos los grandes ríos de Asia, desde el Ganges en India hasta el Río Amarillo, en China. Cientos de millones de personas se alimentan de las cosechas que brotan en las cuencas de estos gigantescos cauces. Pero desde hace 20 años la cantidad de hielo acumulada en las cumbres no deja de mermar, como gráficamente muestran estas dos fotografías, la primera tomada precisamente por el montañista inglés George Mallory en 1921, que fotografió la cara norte de la montaña que se cobraría su vida tres años después, sin duda maravillándose de su grandeza; y la segunda por el programa de investigación Ríos de Hielo (GRIP), en 2009, desde el mismo punto.

Utilizando ambas fotografías, los investigadores han logrado determinar la pérdida aproximada de agua dulce en forma de hielo durante el período: un río de piedras pavimenta lo que era una lengua de agua helada de 10 kilómetros de largo, 1 kilómetro de ancho y 100 metros de grosor, en torno a 1 kilómetro cúbico de hielo o 1 billón de litros de agua. ¿Y dónde ha ido a parar todo esta agua? Montaña abajo, muchas veces en forma de riada:

“A medida que los glaciares liberan el agua almacenada, se incrementan las inundaciones en las llanuras, pero una vez las reservas de hielo se gasten, el suministro de agua estará amenazado para este continente superpoblado, y el impacto en los recursos acuíferos y la seguridad alimentaria será nefasto”.

Se calcula que dos mil millones de personas dependen, de una u otra forma, del agua almacenada en los glaciares del Himalaya.

 

El Everest tiene sus propias plantas y animales

El Monte Everest no es un lugar en el que prospere con la biodiversidad debido a las condiciones climáticas extremas. Sin embargo, a 6.840 metros se puede encontrar un musgo que se cree que tiene el récord de especies de plantas que se encuentran a mayor altitud. También se han registrado algunas especies de aves en diversas altitudes alrededor del Monte Everest, entre ellas la chova piquigualda (se las ha observado siguiendo a los montañeros que suben al Everest a una altitud de 8.200 m) y el ganso con cabeza de barra, una de las aves que vuelan más alto del mundo. Y un insecto famoso, un tipo de araña saltadora, también se encuentra en el Everest. Su nombre científico es Euophrys omnisuperstes, y suele verse en pequeños espacios oscuros. También se cree que tiene un récord del “residente permanente no microscópico que vive más alto» en la Tierra.

Pero aunque el Everest es un paisaje frío, desolado y lleno de nieve, los efectos de la crisis climática se está haciendo notar muy rápidamente. Y poco a poco otros musgos, los pastos y los arbustos están escalando y subiendo mucho más arriba. Según una nueva investigación de principios de este año de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y publicado en la revista ‘Global Change Biology’, existe una expansión pequeña pero significativa de la vegetación en la zona alrededor del Monte Everest. Concretamente, en la línea que se da entre los árboles y la nieve (desde 4.150 y hasta 6.000 metros). Las condiciones a esta altura generalmente se han considerado cercanas al límite de donde las plantas pueden crecer, pero el estudio revela que ahora cubren ya entre 5 y 15 veces el área de lo que antes eran glaciares y nieve permanentes.

 

nathi

¿A qué temperatura hierven las lentejas en el Everest?

Y ahora una duda: ¿Cómo se alimentan los alpinistas cuando están a 5.000 de metros de altura? Pues has de saber que ellos también comen de puchero. ¡Y buena falta que les hace! Pero para cocinar allí arriba es necesario un dato a tener en cuenta: a alturas superiores a 4.000 metros el agua hierve a 80 grados centígrados, ya que la presión es menor y se necesita menos temperatura para alcanzar la ebullición.

También es necesario un buen elemento de combustión para el fuego, como la muy socorrida caca de yak, de las pocas cosas que se pueden quemar a esas alturas. Y si buenos son sus excrementos, mejor es la carne de estos animales, los únicos ungulados que pueden ascender a 6.000 metros. Eso sí, es tan dura, que hay que darle bien contra una piedra para que se ablande.

Todos estos trucos los tiene muy presente Nathi Sherpa, un cocinero nepalí que ha acompañado al veterano alpinista español Carlos Soria y al resto de su equipo de montañistas en sus últimas expediciones por el Himalaya y que desvela sus trucos culinarios en el libro ‘Recetas de cocina para situaciones límite’.

Nathi, Carlos Soria y sus compañeros demuestran que con un infiernillo de gas, nieve y alimentos básicos se puede comer prácticamente de todo a muchos metros de altura: Lasaña, cocido, lentejas, guisos de carne, huevos rellenos, pizzas caseras y hasta tortilla de patata española.

Pero, además, para un montañero, las lentejas son el mejor test para saber cuándo el cuerpo está aclimatado a las condiciones de alta montaña. Si se toma un plato de lentejas con arroz cocinado a 5.000 metros y le sientan bien y las digiere con normalidad, quiere decir que está preparado para las condiciones y el durísimo esfuerzo que supone atacar una cumbre.

 

¡Hay 5G en la cima!

Y para finalizar, una curiosidad tecnológica. Los escaladores del Monte Everest desde el lado chino ahora pueden disfrutar de cobertura 5G de alta velocidad en la cumbre después de que la estación base de telefonía a mayor altitud del mundo, a 6.500 metros, comenzó a operar en mayo de este año. Algo que seguramente será de gran ayuda para los escaladores que previamente tuvieron que usar teléfonos satelitales para comunicaciones a alturas ultra altas con sus campamentos.

Así esta estación base, junto con otras dos que se construyeron anteriormente a altitudes de 5.300 metros y 5.800 metros respectivamente, realiza la cobertura completa de la señal 5G en la cresta norte y la cumbre del Monte Everest. La construcción de la infraestructura 5G se realizó en paralelo con la medición actual de la altura del pico que se hizo desde el lado chino, para que coincidera con el 60 aniversario del primer ascenso exitoso desde la vertiente norte. Y que recordemos se ha fijado definitivamente en 8.848,86 metros sobre el nivel del mar.

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