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¿Vacaciones en el extranjero? Cuidado con los enchufes, la peor pesadilla del trotamundos

Varios pares de calcetines, ropa interior, algunos ‘por si acaso’… Y la máquina de afeitar, el cepillo de dientes eléctrico, el secador, las planchas, el portátil, el teléfono móvil, la tableta, el iPod, la cámara de fotos y los correspondientes cargadores.

A la hora de hacer una maleta, puedes olvidarte de la rebeca o el paraguas, pero ninguna neurona falla cuando se trata de incluir en el equipaje un amplio repertorio de aparatos electrónicos. Por supuesto, todos imprescindibles…

Desgraciadamente, por mucho cable que transporte un viajero, sin un enchufe, cualquier forma de modernidad se vuelve inútil. O sin el enchufe adecuado porque, según la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC por sus siglas en inglés), existen nada más y nada menos que 14 tipos diferentes en todo el mundo.

 

Con tanta variedad, había que elegir un sistema para distinguirlos. Y qué mejor manera que usar letras: así nadie se hace un lío con los nombres, teniendo en cuenta además la cantidad de idiomas a la que tienen que adaptarse.

En la Unión Europea se ha estandarizado el denominado tipo C o euroenchufe (el de los dos agujeritos), menos en Reino Unido, Irlanda y Malta, donde se resisten a seguir la corriente al resto de miembros de la UE. También puedes conectar el portátil sin problemas en gran parte de África, Brasil o la India.

 

En Canadá, Cuba, Japón y Estados Unidos también tienen un par de huecos, pero esta vez los más alargados del tipo A, o bien añaden un tercero, característico del tipo B. El tipo H solo lo utilizan en Israel, donde afortunadamente también se adaptan a otros más comunes.

Por si esto fuera poco, no solo varía el número, la colocación y la forma de los agujeros del enchufe, sino también su carga. Algunos soportan entre 210 y 220 voltios (los que se utilizan en EEUU o Rusia, por ejemplo), mientras otros están en unos 230, como los que se usan en Europa.

Llegados a este punto, la pregunta sigue estando ahí: ¿por qué ese empeño en complicar la vida a los aventureros amantes de las nuevas tecnologías?

En una época en la que, evidentemente, los aparatos electrónicos eran mucho más escasos, los primeros enchufes tenían una rosca similar a la de una bombilla. En 1904, el estadounidense Harvey Hubbell decidió hacer su gran aportación: fue el primero en añadirles varillas metálicas. Según él, solo quería evitar las electrocuciones que sufrían los que no tenían ni idea de electricidad al conectar los aparatos directamente al cableado que llegaba al hogar, como se hacía entonces. En 1928, Philip Labre desarrolló el modelo que utilizan actualmente en EE UU., con una tercera varilla como toma de tierra, orientada a hacer más segura la conexión.

Reino Unido tampoco ha tenido siempre su actual diseño. En 1900, utilizaban el tipo D, que incluía otras seis versiones, incompatibles entre ellas, y que llevaron también a India. Sin embargo, tras la Segunda Guerra Mundial, los ingleses tuvieron que reconstruir gran parte de sus edificios, así que, ya en los años 50, decidieron cambiar sus enchufes, sin prestar la más mínima atención a lo que hacían en otros sitios. En el sureste asiático y en algunos países africanos aún se mantiene aquella herencia de los británicos.

En Alemania, el ingeniero Albert Büttner patentó el tipo F o ‘schuko’ en 1926, con dos varillas. Este es el que se extendió entre el resto de países europeos, donde se utiliza junto con el euroenchufe. En realidad, ambos tienen dos piezas metálicas.

Y la historia se repite en el resto del mundo: nadie quería adoptar el modelo de Estados Unidos y cada uno se dedicó a diseñar su conector particular. Aunque hace décadas que la IEC se esfuerza por impulsar una unificación, los avances en este sentido son muy lentos.

Cambiar todos los enchufes de un país es una labor bastante costosa, por no decir imposible. De momento, los trotamundos tendrán que seguir recurriendo a adaptadores para no tener que dejarse el aparato en casa.

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Con información de World Standards, y Comisión Electrotécnica Internacional

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