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Turismo espacial: así será el negocio de las vacaciones fuera de la Tierra

A pesar de lo increíble que resulta visitar la Torre Eiffel de París, el Coliseo romano en la capital italiana, el Golden Gate en San Francisco o el Machu Picchu en Perú, ningún viaje sería comparable con poder divisar la Tierra desde el espacio. Hayamos sido, o seamos, los más soñadores o no, seguro que en algún momento de nuestras vidas hemos fantaseado con subir a un vehículo capaz de transportarnos más allá de la atmósfera, para poder contemplar el planeta en el que vivimos a cientos y cientos de kilómetros y emular a esos profesionales que, por una u otra razón, tanto nos fascinan, como son los astronautas. Pues bien, por increíble que parezca, podríamos hacer realidad este sueño más pronto que tarde.

Cada vez son más y más las empresas que están tratando de revolucionar por completo el turismo para, en lugar de contratar paquetes con vuelo y alojamiento en la Rivera Maya podamos poner rumbo, por qué no, a la Luna o a un hotel espacial donde poder pasar unas entretenidas vacaciones realizando experimentos científicos. Este es la idea de la firma Orion Span, que ha surgido con la misión de crear y mantener comunidades humanas en el espacio. Pero antes de llegar ahí, el objetivo de esta compañía estadounidense es vender viajes de 12 días al espacio, a partir de 2022, en la que los viajeros puedan vivir en primera persona una “inolvidable y auténtica experiencia de astronauta”.

Los más osados ya pueden ir reservando su plaza en el hotel espacial de Orion Span, para lo cual deben depositar la nada desdeñable cifra de 80.000 dólares (ya sea en dólares o en monedas virtuales) y confiar en que todo salga según lo previsto. Quienes ya están planeando cómo ingeniárselas para tratar de vender estos paquetes vacacionales son los agentes de viajes, que podrán obtener una comisión de hasta 50.000 dólares (más de 42.500 euros). Quienes puedan permitírselo, experimentarán la gravedad cero y tendrán oportunidad de investigar el cultivo de alimentos en el espacio mientras orbitan la Tierra, una vez cada 90 minutos.

Algunos ya han reservado su plaza

A pesar de los desorbitados precios que tienen estos viajes a día de hoy, ya hay quien ha decidido darse el capricho. Uno de ellos es el multimillonario japonés Yusaku Maezawa, el fundador de la compañía japonesa de venta de ropa en línea Zozo, que asistió al último evento de la firma Space X para explicar que quería ser el primer ciudadano de a pie que viajase a la Luna.

Para ello, según explicó Elon Musk, fundador y CEO de esta compañía, en ese mismo evento, Maezawa ya habría realizado el primer pago para volar a bordo de un Big Falcon Rocket (BFR), uno de los nuevos cohetes de esta empresa. “Fue un depósito muy significativo”, explicó Musk. Además, no solamente ha comprado su pasaje, sino que se ha hecho con el resto de los asientos de ese primer viaje para que un grupo de artistas le acompañen en esta aventura.

La ventaja que tiene este empresario japonés es que ha apostado por una compañía como Space X que ya ha demostrado de lo que es capaz. Después de los importantes éxitos conseguidos con el Falcon 9 y el Falcon Heavy, los anteriores cohetes desarrollados por la firma de Elons Musk, ahora todo el empeño de sus ingenieros está puesto en el desarrollo del Big Falcon Rocket. El BFR se trata de un proyecto mucho más ambicioso, cuyo objetivo no es otro que realizar viajes regulares hacia Marte y desde este planeta al nuestro, para así alcanzar el propósito de Musk de establecer colonias en todo el sistema solar. Eso sí, ha sido el propio fundador de Space X el que ha rebajado las expectativas en cuanto al primer viaje a la Luna, al anunciar que todavía queda un largo camino por recorrer y que, como mínimo, habrá que esperar hasta el año 2023.

Viajes más cortos, sin estancia en el espacio

Hay otras compañías trabajando en el desarrollo de medios de transporte que nos permitan viajar por el espacio en lugar de disfrutar de 15 días recorriendo Cuba. Eso sí, al contrario del propósito que persigue Orion Span o, más adelante, Space X, creando comunidades en el espacio, estas otras iniciativas solo ofrecen a sus clientes la posibilidad de subir al espacio, pasar allí algo más de 90 minutos y regresar a la Tierra. Una de ellas, por ejemplo, es Virgin Galactic. La compañía capitaneada por el magnate británico Richard Branson pretende lanzar al espacio una especie de jet privado, llamado SpaceShipTwo VSS Unity, en el que viajen seis pasajeros y dos pilotos.

El pasado mes de julio, tras más de dos años de pruebas tanto por tierra como por aire, esta nave pudo completar su primer vuelo supersónico impulsado por un cohete. Tal y como se demostró en las pruebas, la VSS se desprende del WhiteKnightTwo a más de 15 kilómetros de altura sobre la superficie terrestre y luego continúa su ascenso. El objetivo es que los tripulantes, los viajeros, puedan disfrutar de unos minutos en gravedad cero y contemplar las increíbles vistas de nuestro planeta desde unos 400 kilómetros de distancia. Eso sí, al cabo de entre 90 y 120 minutos, tocará regresar.

Si alguien piensa que, por aquello de ser más breve el viaje, su coste será inferior al que nos proponen otras compañías, está equivocado. Todo aquel entusiasta del espacio que no pueda dejar pasar la ocasión, tendrá que pagar los 250.000 dólares (más de 213.000 euros) que cuesta el billete. Ahí es nada.

Otra de las empresas presentes en el sector de los viajes espaciales y que está pujando con el resto por ofrecer el paquete turístico más tentador para los turistas galácticos es Blue Origin. Eso sí, si los 90 minutos de vuelo de Virgin Galactic te supieron a poco, los diez que ofrece la compañía de cohetes fundada por el creador de Amazon, Jeff Bezos, se quedarán muy cortos para tus aspiraciones como astronauta. El propósito de esta empresa es ofertar vuelos de escasos minutos en los que seis pasajeros suban a bordo del New Shepard, una cápsula colocada en la punta de un cohete de 18 metros de altura.

Impulsada por este, la nave asciende y, solamente por la inercia, es capaz de recorrer algo más de 100 kilómetros (en la última prueba que realizaron el pasado mes de abril) antes de comenzar a descender de forma gradual. Para el aterrizaje, esta cápsula está equipada con tres grandes paracaídas y unos cohetes más pequeños para garantizar que el movimiento de aproximación está más controlado. En este caso, Blue Origin todavía no ha anunciado ni cuál será el precio de estos viajes, ni tampoco para cuándo estarán listos sus cohetes para transportar a sus primeros pasajeros.

Y ahí no acaba todo. Compañías como Space Adventures, menos mediáticas, también están preparando sus experiencias para los viajes espaciales, que en este caso van desde caminar por la superficie de la Luna hasta dar la vuelta a este satélite. Esta empresa estadounidense nos propone un periplo de varios días alrededor del satélite natural de la Tierra. Eso sí, solo unos cuantos se lo podrán permitir, pues el coste será de alrededor de 100 millones de dólares (más de 85 millones de euros) por viajero.

En definitiva, numerosas y muy variadas alternativas para dejar de lado opciones como recorrer la legendaria Ruta 66 que atraviesa Estados Unidos, deleitarse con la Patagonia argentina o realizar la clásica espada a las fiestas de Ibiza, y apostar por un viaje a la Luna o a un hotel espacial. Quién sabe si nosotros tendremos la oportunidad o no llegaremos a tiempo para que los precios de estos paquetes de viajes sean más asequibles. De lo que sí podemos estar seguros es de que las generaciones del futuro podrán optar por ello y cambiar el típico ‘todo incluido’ en alguna paradisíaca isla del Caribe por un vuelo al espacio.

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Con información de The New York Times, Smart Travel, Space.com y Phys.org. Las imágenes de este artículo son propiedad de Space X.

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