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Bienvenido a la tecnoesfera, una nueva capa de la Tierra repleta de tecnología

Troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera. Hasta hace bien poco, esas eran las cinco capas en las que se dividía la atmósfera terrestre, esa que hace posible la vida en este lugar llamado mundo. Además, a continuación, existen otras cinco capas en las que se divide la masa terrestre en sí: la corteza (continental u oceánica), el manto superior, el manto inferior, el núcleo externo y, finalmente, el interno. Sin embargo, existe una capa más. Su nombre es tecnoesfera y tiene poco de natural

El de esta capa terrestre es un bautizo reciente. De hecho, va asociada a la edad geológica conocida como Antropoceno, que no sería otra que la que se extiende desde la década de los años 50 del pasado siglo hasta la actualidad. Su principal característica, tanto de la época como de la capa, es la acción de la mano del hombre en la Tierra. Algunos investigadores afirman incluso que esta «edad del hombre» probablemente comenzó mucho antes, alrededor del año 1610, con una caída inusual en el dióxido de carbono atmosférico y un movimiento irreversible de especies entre el viejo y el nuevo mundo, rebatiendo el inicio de esta época en 1945, con el lanzamiento de la primera bomba atómica.

Desde entonces, la tecnoesfera se ha formado precisamente de todos esos objetos, construcciones y estructuras creadas por el ser humano que se quedarán en el planeta cuando nosotros ya no estemos. Así, esta nueva capa terrestre contiene una panoplia de elementos que van desde los libros hasta los modernos teléfonos móviles, pasando por industrias, carreteras, granjas y, cómo no, todos los residuos derivados de nuestra actividad.

La magnitud de esta nueva capa ha sido medida por un grupo de investigadores de la británica Universidad de Leicester en un estudio que ha sido publicado ahora en la revista científica ‘The Anthropocene Review’. Sus conclusiones no dejan indiferentes a nadie: la tecnoesfera tiene, a día de hoy, 30 billones de toneladas de peso.

Esta mastodóntica cifra implica que, en caso de estar repartida de forma uniforme a lo largo y ancho de la superficie terrestre (cosa que no sucede), la tecnoesfera pesaría unos 50 kilos por metro cuadrado. Además, no solo está compuesta por todos los objetos que vemos y tocamos día a día, sino que también ha invadido el subsuelo terrestre por medio de tuberías, minas, sistemas de alcantarillado y otras estructuras que se encuentran bajo nuestros pies.

Los fósiles del futuro

Mientras que los elementos de la biosfera terrestre cuentan con su propio proceso natural para reciclarse y transformarse (relativamente), los componentes de la tecnoesfera no siguen esa línea. De hecho, su futuro no es otro que acumularse, ocupando más y más espacio en vertederos y otras zonas.

“La tecnoesfera puede ser geológicamente joven, pero está evolucionando a una velocidad furiosa y ya ha dejado una profunda huella en nuestro planeta”, explica el profesor Jan Zalasiewicz, uno de los autores del estudio de la Universidad de Leicester.

Así, los responsables del estudio plantean la posibilidad de la existencia futura de tecnofósiles, esos objetos que en la actualidad forman parte de la tecnoesfera y que, en un futuro lejano, serán hallados por los arqueólogos como restos de nuestra civilización. “Al igual que con las especies biológicas, no todos los tecnofósiles serán reconocibles después de la pérdida de información asociada a la fosilización”, explican en el estudio. “Los libros fosilizados en el futuro, por ejemplo, probablemente serán masas rectangulares carbonizadas y clasificables por tamaño, pero los detalles de la información impresa se conservarán en pocas ocasiones”, sentencian.

Sin embargo, mientras los libros no parecen estar preparados para soportar el proceso de fosilización que plantean los investigadores de la universidad británica, los teléfonos móviles sí que están compuestos de materiales que podrían mantener bastantes detalles de la actualidad.

No obstante, los arqueólogos del futuro no lo tendrán precisamente fácil a la hora de determinar qué forma parte de la tecnoesfera. No en vano, la masa total actual de esta recién nacida capa terrestre es, según los investigadores, cinco veces mayor que la biomasa de los seres humanos (que ya es de por sí el doble que la de otros grandes vertebrados que habitaron el planeta antes que nosotros).

Así, no contentos con ocupar más que otros animales, los seres humanos hemos desarrollado una capacidad insólita para crear objetos o estructuras que utilizamos de forma diaria. La tecnoesfera se ha hecho enorme y no parece que vaya a dejar de crecer: el Antropoceno tiene como protagonista indiscutible al ser humano y, para dejar buena muestra de ello, hemos creado una nueva capa repleta de construcciones y otros cachivaches que quedarán como huella indeleble de nuestro paso por el planeta azul.


Con información de Live Science, Ars Technica y Universidad de Leicester. Imágenes de Universidad de LeicesterKailash GiriPabak Sarkar.

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