Logo Vodafone
  • Cooking Ideas
  • Las diez revoluciones que superarán los retos de la población del futuro

Compartir en:

Las diez revoluciones que superarán los retos de la población del futuro

Según los datos demográficos de Naciones Unidas, en 2018 somos ya más de 7600 millones de personas las que habitamos el planeta Tierra. Con la esperanza de vida media por encima de los 70 años, la población mundial crece y crece, y, consigo, este aumento trae nuevos retos. Búsqueda de nuevos e insólitos hábitats o la ciudadanía digital son algunas de las nuevas fronteras para una población que, además, busca soluciones genéticas para luchar contra las enfermedades y medidas con las que sacar lo mejor de la llegada de los robots. Estos son los principales retos que tendrá ante sí la población del futuro:

Colonias espaciales

La sobrepoblación y el cambio climático están empujando a la población mundial a mirar más allá de nuestro planeta. Voces autorizadas como la del desaparecido Stephen Hawking han afirmado que el ser humano tiene tres décadas para comenzar a abandonar la Tierra. De lo contrario, estará condenado. Mientras tanto, misiones como Mars One están buscando la financiación necesaria y a los valientes que deseen ser los primeros colonos de uno de los principales candidatos a alojar a los humanos: Marte.

Ciudades submarinas

Mientras algunos apuestan por el espacio exterior, ya hay quienes trabajan en buscar nuevas zonas para alojar a la población mundial sin tener que salir de casa. Así, investigadores y estudios de arquitectura barajan la posibilidad de que, en el siglo XXII, los seres humanos habiten en ciudades submarinas. De esta forma, se solucionaría en buena medida la falta de espacio que podría darse para entonces en las grandes urbes. Los rascacielos seguirán construyéndose, pero de otra forma: 25 plantas hacia el fondo del mar conformarán estas ciudades marinas.

Nacionalidad extraterrestre

Ya mucho antes de que el primer humano ponga sus pies de forma permanente en una colonia espacial existe la posibilidad de ser del espacio. A modo experimental, en 2016 nació Asgardia (oficialmente, Reino Espacial de Asgardia), la primera micronación que no tiene en nuestro planeta su territorio, sino que se asienta en el espacio. Su bandera es la que acompaña a estas líneas y, por ahora, su territorio es un nanosatélite lanzado el pasado año en el que, simplemente, hay almacenados algunos de los nombres de sus más de 200.000 miembros. Más allá de lo anecdótico, esta creación del científico ruso Igor Ashurbeyli pone sobre la mesa la posibilidad de que, en un futuro, la nacionalidad de la población terrestre corresponda a un lugar más allá de los confines del planeta azul.

Residencia digital

La población del futuro no solo podrá optar a una supuesta ciudadanía extraterrestre, sino que también podría hacerlo a la residencia digital. De hecho, no tiene que esperar mucho: es posible ser residente digital de Estonia para establecer empresas allí y beneficiarse de las características de la Unión Europea, en caso de no hacerlo ya desde otro país miembro. Contra la lentitud burocrática que supone en algunos estados abrir un negocio, Estonia permite hacerlo de forma digital a través de este sistema que abre la puerta a nuevos horizontes. ¿De qué países podrá ser vecina la población del futuro?

Renta básica universal

Con una población multimillonaria (en cifra) que no deja de crecer y cuya esperanza de vida también aumenta, parece lógico que exista cierto temor a que la automatización del trabajo complique aún más las cosas. Si los robots hacen el trabajo de los seres humanos, ¿qué será del empleo? Aunque una sociedad como la de Star Trek (sin dinero ni escasez) parece demasiado utópica por ahora, magnates como Elon Musk o Mark Zuckerberg sí que defienden la posibilidad de implantar una renta básica universal: un ingreso fijo mensual a los seres humanos que recibiríamos por el simple hecho de existir mientras los robots llevan a cabo las tareas que hasta ahora realizan los trabajadores. En países como Finlandia ya han experimentado esta posibilidad, y un candidato demócrata a presidir Estados Unidos también ha optado por este sistema para su programa electoral.

Objetivo: la inmortalidad

La esperanza de vida de la población mundial sube, pero eso parece no ser suficiente para algunos que persiguen lo imposible: vivir para siempre. Para lograrlo, ya son varios los magnates de la tecnología que tratan de plantar cara con sus inversiones a una de las principales causas de fallecimiento, el propio envejecimiento. Así, el cofundador de PayPal Peter Thiel invierte en instituciones de investigación como la SENS Foundation, al igual que hace el CEO de Oracle, Larry Ellison, quien se muestra tajante: “La idea de la muerte me hace enfadarme”. De avanzar sus planes para combatir los efectos del envejecimiento, la población terrestre dejaría de enfrentarse a la muerte para tener como reto un aumento de su tamaño, como consecuencia de una esperanza de vida casi infinita.

Ingeniería genética

No obstante, el envejecimiento no es el único problema que separa al ser humano de una larga vida. De hecho, hay quien se propone luchar contra la enfermedad no ya antes de que esta aparezca, sino antes siquiera de que lleguemos a nacer. La ingeniería genética, en sus múltiples vertientes, permitiría modificar el ADN de la población mundial para acabar con los genes causantes de distintas enfermedades o problemas como la ceguera. Su más prometedora técnica es el CRISPR, que, no sin polémica, ya ha sido empleado por algunos humanos en busca de supuestas mejoras de su organismo.

‘Mind uploading’

Y las anteriores no son las únicas formas que se plantean para que la población alcance una vida mucho más larga. Tal y como muestran algunas películas y series de ciencia ficción (como ‘Altered Carbon’ o ‘Futurama’), hay científicos que trabajan en la posibilidad de descargar nuestra mentalidad en un ordenador. Así, esa barrera mortal que es nuestro organismo moriría pasado el tiempo, pero nuestra consciencia seguiría almacenada (y, posiblemente, instalada en copias robóticas de nosotros mismos). ¿Demasiado futurista? Su nombre es ‘mind uploading’ y hay compañías que, como Eterni.me, ofrecen un paso previo: que la inteligencia artificial aprenda todo sobre nuestro comportamiento para actuar igual que lo haríamos nosotros (en el mundo digital, por ahora).

Nuevas formas de moverse

Con ciudades desbordadas por la propia población y aún sin soluciones concretas para aumentar el espacio saliendo de la Tierra (o buceando en sus aguas), el transporte se presenta como uno de los más inmediatos retos que debe solventar la población mundial. Y, aparentemente, ya hay solución: sean coches eléctricos, vehículos sin conductor o incluso taxis voladores como los que preparan ya gigantes del tamaño de Airbus, el futuro será compartido. Así, lo más probable es que deje de existir el concepto de propiedad de vehículos y la población recurra a servicios de transporte compartidos que nos lleven de un punto a otro de la forma más eficiente (y respetuosa con el medioambiente).

Blockchain

La población del futuro no solo podría hacerse a la tecnología ‘blockchain’ para pagar sus compras (sobre ella se levantan Bitcoin y el resto de criptomonedas que, poco a poco, van haciéndose un hueco en el mundo económico): también puede servir para identificarse digitalmente. Así, a modo de DNI, nuestra identidad basada en el ‘blockchain’ cambiaría totalmente nuestra forma de viajar, haciendo las veces de pasaporte o, simplemente, de firma digital.

Sea de una forma u otra, estas son solo algunas de las cuestiones que la población del mañana tendrá que afrontar como retos o de forma totalmente natural. En cualquier caso, la tecnología tendrá un indudable peso el día de mañana. Solo habrá que esperar un poco más para ir comprobando cómo la adopta la población del futuro.


Las imágenes de este artículo son propiedad, por orden de aparición de PexelsWikipedia (2, 3 4), Public Domain Pictures y Pixabay.

Compartir en: