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Un sabroso menú con insectos (y postre) para sorprender a tus invitados este verano

Por muy repugnante que pueda parecerte, existe un buen puñado de especies de insectos comestibles. La dieta mediterránea no los contempla, pero en muchos países de Asia y América Latina es muy común echarse a la boca unos bichejos a modo de tentempié o como protagonistas de un contundente plato.

Ya en 2013 la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recordaba que estos invertebrados forman parte de la dieta de al menos 2.000 millones de personas en todo el mundo. Ha quedado demostrado su potencial como alimento y se vislumbra como una de las fuentes de abastecimiento en la mesa del futuro. Y desde que la FAO recomienda comer insectos para paliar el hambre en el mundo, tenemos más motivos para dar una oportunidad a saltamontes, grillos, gusanos y demás compañeros campestres. Si necesitas inspiración, ahí va un exótico menú a base de insectos para sorprender a tus familiares y amigos.

Entrantes: Escorpiones rebozados

¿Aburrido de las croquetas de toda la vida? ¿Las patatas fritas te cansan? No hay problema, añade un toque especial a tu festín con unos escorpiones rebozados para chuparse los dedos.

Ingredientes:

  • Escorpiones emperador (tienen poco veneno, a menudo se tienen como mascotas) o escorpiones peludos del desierto (cuyo exoesqueleto es menos grueso y más débil, por tanto, son algo más sabrosos).
  • Suero de leche
  • Aceite
  • Harina de maíz

Preparación:

Pon los escorpiones vivos en el congelador y déjalos una noche (o un poco más para asegurarte que están bien muertos).

Pon aceite en una sartén, suficiente como para sumergir los escorpiones, y ponla a calentar.

Pon suero de leche en un cuenco y harina de maíz en otro, para rebozar los escorpiones. Con unas tenazas, coge el escorpión y sumérgelo primero en suero de leche, escúrrelo y enharínalo con el maíz después.

A continuación, cuando el aceite esté caliente, déjalos en la sartén y fríelos bien hasta que la capa de harina esté crujiente.

Ponlos en una bandeja para servirlos (¡ojo! ¡No te comas el aguijón!).

Para abrir boca: Ensalada templada de gusanos de cera

Con una ensalada siempre quedas bien como entrada del plato principal. Hay millones de maneras de elaborar una ensalada, pero, al final, siempre vas a lo mismo. Si quieres un toque exótico que te saque de la rutina, añádele gusanos de cera salteados.

Ingredientes:

  • 1 vaso de gusanos de cera (larvas de polilla de cera)
  • ½ cebolla picada
  • Lechuga
  • Pipas de girasol tostadas
  • Aguacate
  • Sésamo tostado
  • Salsa de soja
  • Aceite de oliva

Preparación:

Congela los gusanos durante la noche.

Pon aceite en la sartén y saltea la cebolla hasta que se dore. Baja el fuego y añade los gusanos, removiendo rápido mientras añades sal. Los gusanos se irán estirando con el calor; eso quiere decir que ya están casi hechos. Cuando se pongan un poco transparentes por las esquinas, estarán listos.

Limpia y corta la lechuga para ponerla en un cuenco. Añade los gusanos, el aguacate en trozos y alíñala con sal, aceite de oliva y salsa de soja. Para terminar, añade unas pipas de girasol tostadas y sésamo tostado.

Primer plato: Arroz con saltamontes

Lo bueno del arroz, es que se puede acompañar con todo. Así que aprovecha esa oportunidad para innovar y añadirle unos nutritivos insectos, como los saltamontes.

Ingredientes:

  • 1 taza de arroz
  • 1 taza grande de saltamontes
  • 1 cebolla pequeña
  • 2 cucharadas de aceite
  • 2,5 tazas de agua
  • 2 cucharadas de ajo en polvo
  • Salsa de soja

Preparación:

Pon aceite en una sartén y cuando se caliente, añade la salsa de soja, el ajo en polvo, la cebolla finamente picada y los saltamontes. Cuando estén dorados, añade el agua y llévalo a ebullición. En ese momento, añade el arroz y déjalo hacerse a fuego suave durante 20 minutos. Cuando esté hecho, déjalo reposar cinco minutos antes de servir.

Segundo plato: Hormigas estofadas

Seguro que odias a las hormigas cuando te las encuentras por casa o, peor aún, saboteando tu estofado. Así que, si no puedes con el enemigo, ¡únete a él y cómetelo! Tu odio pasará a ser amor cuando las pruebes estofadas con guisantes y jamón.

Ingredientes:

  • 250 g de hormigas
  • 250 g de guisantes tiernos cocidos
  • 1 cebolla
  • 50 g de jamón serrano
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Preparación:

Pon el aceite en una sartén y sofríe el jamón serrano cortado en daditos pequeños junto con la cebolla picada. Cuando el jamón empiece a dorarse, añade los guisantes y un poco de sal. Mézclalo todo bien y añade las hormigas. Vuelve a mezclar todo bien durante un par de minutos y añade la pimienta.

Y de postre, sorprende a tus invitados con unos grillos recubiertos de chocolate. Diles que son almendras y una vez los hayan probado, suéltales la verdad y examina la cara que ponen. Seguro que no te negarán que están deliciosos.

Ingredientes:

  • Grillos
  • Una tableta de chocolate fondant
  • Mantequilla
  • Azúcar al gusto

Preparación:

Purga y lava los grillos. Ponlos en una bandeja y hornearlos a 180ºC hasta que queden secos y crujientes, pero sin que se quemen. Déjalos enfriar.

Pon a calentar el chocolate al baño maría y cuando se derrita, añade una cucharada de mantequilla y azúcar. Mezcla todo bien.

Ve sumergiendo los cuerpos de los grillos en el líquido caliente con la ayuda de un tenedor (sin pincharlos) y déjalos enfriar sobre papel encerado en el frigorífico durante un par de horas.

¡Buen provecho!

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