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Un pueblo para Jeff Bezos: el día en que el fundador de Amazon buscó a sus antepasados en Villafrechós

El miércoles pasado Jeff Bezos, fundador de Amazon y el hombre más rico del mundo, según la lista Forbes, anunció que durante el tercer trimestre de este año dejará ser consejero delegado de la compañía, esperando que esa liberación le permita centrarse en otros ámbitos, entre ellos su sueño espacial Blue Origin, además de otros proyectos educativos, solidarios y ambientales.

Un mensaje que han cogido al vuelo en Villafrechós, un pueblo vallisoletano de apenas 500 habitantes en plena Tierra de Campos, donde su alcalde le ha propuesto que levante una residencia de ancianos que vendría bien para dinamizar una comarca muy envejecida de esa región que antes conocíamos como Castilla la Vieja. Y si no es una residencia, cualquier otro proyecto que contribuya a generar puestos de trabajo para que la gente se quede y no abandone el pueblo.

¿Pero por qué querrían que Jeff Bezos se fije en Villafrechós para hacer algo por ellos? Pues ni más ni menos porque es la localidad natal de su abuelo paterno, Salvador Bezos, quien emigró a Cuba en la primera mitad del siglo XX, se casó y tuvo a Miguel Ángel Bezos, padre adoptivo del magnate estadounidense.

Algo que precisamente Jeff Bezos descubrió en 2010 cuando Aurelio Alonso Cortés escribió un correo electrónico al fundador de Amazon sin imaginarse que armaría tal revuelo. Este intrépido y curioso abogado, economista y escritor, vinculado a la localidad vallisoletana de Villafrechós, tuvo el arrojo de escribir a Jeff Bezos para contarle que su apellido provenía de ese pequeño y desconocido pedazo del mundo.

“Con la idea de que Villafrechós y la comarca pudiera despegar […] hacía falta una personalidad así y no me contestó”, relataba algún tiempo después Aurelio. Es cierto, jamás respondió a aquel correo electrónico. Hizo algo que nadie podría espera que hiciera un tipo que posee una multinacional valorada en más de 220.000 millones de dólares: decidió coger su avión, organizar a toda su familia y colaboradores más cercanos para desplazarse al lugar de sus antepasados. Al pueblo del que procede el apellido Bezos.

En mitad de una apacible tarde del verano de 2010, una comitiva de varios coches irrumpió en esta pequeña localidad para alterar durante algunas horas la tranquilidad de sus 540 habitantes. Entre los visitantes, por supuesto, estaba el fundador de Amazon. Junto a sus dos hijos, su esposa y algunos asistentes, paseó por las calles de Villafrechós para conocer de cerca ese lugar del que le había hablado Aurelio Alonso Cortés.

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Si confiamos en el árbol genealógico de la familia Bezos trazado por quienes conservan el apellido en este pueblo castellano, podríamos decir que Jeff conoció en persona a algunos de sus primos lejanos. Sus guías fueron Félix, el cartero, y Herminio Bezos. “Ha venido un señor preguntando por los Bezos, que quería saber quién de su familia sigue vivo”, relataba este último sin demasiado entusiasmo (sus más allegados cuentan que él es así). Visitaron el cementerio e intentaron recabar varios datos. Por último, se dieron un buen homenaje en la Bodega El Baluarte. Se levantaron de la mesa y, tal y como llegaron, desaparecieron. Eso sí, con la promesa de regresar algún día.

Quienes pudieron departir con ellos destacaban la sencillez de Jeff Bezos pese al poder que tiene en sus manos. “Nos llamó la atención que, a pesar de venir con escoltas, era una persona muy sencilla, no se daba para nada aires de grandeza. Una persona muy educada”, asegura Germán Gómez, que aquel día fue uno de los camareros que atendió la mesa de aquellos forasteros.

Para la siguiente visita, quedó pendiente recorrer la otra localidad en la que tambián habitaron los Bezos, y es que la comitiva no se desplazó al pueblo de Palazuelo de Vedija, donde unos escritos fechaban la aparición del apellido a comienzos del siglo XVI. No obstante, es en la localidad de Villafrechós donde se conserva la lápida más antigua de un Bezos. Es la de doña Adela Bezos Lobato, que falleció en 1937, y que bien podría ser la hermana del tatarabuelo del dueño de Amazon.

Desde este rincón de Valladolid, además, numerosos lugareños pusieron rumbo a Argentina. Como el abueno de Jeff Bezos. Cuentan que su primer destino en America Latina fue la Pampa y de ahí, más tarde, se desplazó a Cuba. En la isla, precisamente, fue donde nació el padre del magnate tecnológico. Años más tarde, Miguel Ángel Bezos se trasladó a Miami, donde conoció a Jacklyn. Se enamoró perdidamente de esta chica que, a los 17 años, había tenido al pequeño Jeffrey y no tuvo el más mínimo reparo en aceptar a ese hijo como suyo.

Fueron ellos quienes dieron a su hijo Jeff los primeros 300.000 dólares para emprender su sueño empresarial, una librería online que se empezó a desarrollar en un oscuro garaje de Seattle hace ya 27 años, «a riesgo de que no volviera a cenar en casa si perdía la inversión», afirmó su padre en una visita a León.

Porque el padre de Jeff Bezos sí que ha visitado en varias ocasiones nuestro país. «El último contacto físico que hemos tenido con alguien de su familia fue en 2013, cuando su padre, Miguel Ángel, visitó Valladolid. Desde entonces el contacto ha sido de agradecimiento cuando le enviamos el programa de fiestas, pero con él, directamente, poco más», asegura el alcalde de este municipio vallisoletano,

Al margen del interés por descubrir los orígenes de su apellido, fue precisamente en Burgos donde aterrizó el primer paquete que Amazon enviaba a la Península Ibérica. Un burgalés fue el primer español que compró un libro en la librería ‘online’ en 1995. Algo que, sin duda, dejó marcado al magnate, que llegó a acordarse de aquel hecho cuando, en 2011, su compañía lanzó su web en España. Algunos de sus colaboradores más cercanos, de hecho, apuntan que siente un especial entusiasmo por saber más acerca del país que vio nacer su apellido.

Y el cariño parece ser mútuo. Aunque sus paisanos de Villafrechós no saben si tendrá lugar una nueva visita de uno de los más ilustres Bezos, lo cierto es que le esperan con los brazos abiertos. Después de aquel viaje, su primo lejano Jesús apuntaba sin remilgos: “Yo no quiero su dinero, quiero que con el desarraigo que hay ahora Jeff tenga su pueblo”. Y si el bueno de Jeff ha descubierto la gratificante sensación que supone tener un pueblo en el corazón, sin duda regresará.

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