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¿Cómo será la próxima década de innovación tecnológica hacia 2030?

Internet de las cosas (IoT), la realidad aumentada (AR), la realidad virtual (VR) o la háptica (la ciencia del tacto) han sido temas candentes durante el 2020. Muchos de nosotros hemos probado y experimentado estas tecnologías de consumo. Pero, ¿qué es lo siguiente? ¿Cuáles son las próximas grandes tendencias que impactarán en nuestra vida y cambiarán el mundo que nos rodea tal como lo conocemos?

Sin duda alguna, una de las tendencias más populares que vale la pena tener en cuenta a partir de 2021 será internet de los sentidos (IoS), que se posiciona como una de las tecnologías que remodelarán nuestra sociedad durante la próxima década, llevando a los consumidores una gran variedad de servicios tecnológicos conectados que podrán interactuar con los sentidos de la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto.

Este internet de los sentidos (IoS) estará habilitado por tecnologías como la inteligencia artificial, la realidad virtual, el 5G o la automatización. Y los consumidores que son los primeros en adoptar tecnologías emergentes predicen que para el 2030 las experiencias basadas en pantallas competirán con las multisensoriales y que serán casi inseparables de la realidad.

¿Cómo se puede describir internet de los sentidos?

Imaginate que este año, por la pandemia, no puedes regresar a casa con tus seres queridos que actualmente se encuentran a miles de kilómetros de distancia. Te sientas en la cocina y empiezas a pensar qué tipo de cena te gustaría organizar con ellos. La habitación que te rodea comienza a cambiar según tus deseos: ¿Por qué no pasar la Navidad junto al mar? Empiezas a escuchar el sonido de las olas, a sentir el viento en tu piel y a oler la sal. ¡Todo está listo, pero faltan los invitados! Piensas en crear una invitación y, a medida que tus invitados aceptan, sus avatares comienzan a aparecer sentados en las sillas para que puedas hablar o chatear con ellos.

Tendemos a buscar el futuro en el presente y viceversa. Creemos que lo que funciona perfectamente en la sociedad actual también funcionará bien en el futuro si modificamos ligeramente nuestros comportamientos o herramientas. Ahora nos apoyamos en servicios externos para dispositivos móviles (mapas, wikis, búsquedas, redes sociales, etc.) pero, poco a poco, comenzaremos a convertirnos en copias digitales de nosotros mismos. La necesidad de unir a la humanidad y la máquina se ha hecho muy evidente.

Vivimos en un mundo en que nuestras interacciones con la tecnología ocurren solo a través de la vista y el sonido. Pero el advenimiento del 5G, combinado con la creación de dispositivos portátiles, nos lleva a pensar que seremos capaces de interactuar con herramientas tecnológicas utilizando todos nuestros sentidos en tan solo 5-10 años.

Las gafas de realidad aumentada como dispositivo estrella

Según el Ericsson ConsumerLab ‘s 10 Hot Consumer Trends 2030, la mitad de los usuarios de teléfonos inteligentes para 2025 estaremos usando algún tipo de gafas de realidad aumentada (AR) más livianas y modernas, una tendencia que puede tomar el relevo incluso a partir de 2023.

Un ejemplo bien conocido de esta tendencia es la asociación entre Facebook y la empresa matriz de Ray-Ban, Luxottica. Se han juntado para desarrollar gafas de realidad aumentada y Facebook planea lanzar su dispositivo portátil, llamado internamente Orion, entre 2023 y 2025. Están diseñadas para recibir llamadas y permitir que los usuarios transmitan videos a otras personas.

Las altas velocidades y las bajas latencias que aportan las redes 5G serán clave para hacer realidad las mejores experiencias de realidad mixta y aumentada con este tipo de gafas. De hecho, Vodafone acaba de presentar a principios de este mes las gafas Nreal Light en sus mercados europeos, donde Alemania y España serán los primeros países en los que estarán disponibles en la primavera de 2021, para que los usuarios puedan disfrutar de una nueva forma de ver e interactuar con sus aplicaciones favoritas en un entorno de realidad mixta 3D.

Los consumidores también predicen dispositivos portátiles que pueden traducir idiomas al instante. Esto será similar a la forma en que Alexa puede traducir de un idioma a otro en tiempo real ahora a través de los altavoces inteligentes Amazon Echo y Echo Dot. Los ‘wearables’ también nos permitirán controlar nuestro entorno sonoro y experimentar el olor, el sabor, las texturas y la temperatura de forma digital.

Un internet de los sentidos que controle el sonido

Esta visión no solo se basa en los avances tecnológicos esperados. La forma en que nos escuchamos, hablamos y nos entendemos está a punto de tener una gran actualización digital.

Estamos rodeados de sonidos. Desde melodías relajantes que elegimos escuchar a través de nuestros auriculares hasta ruidos molestos como el de los coches o los de nuestros vecinos moviendo muebles a medianoche. Para 2030, los consumidores esperan tener el control total sobre el sonido. No solo esperan controlar lo que escuchan, sino también lo que los demás escuchan de ellos, transformando más activamente su mundo sonoro.

También los usuarios esperan tener más control sobre cómo se transmiten sus voces en cualquier idioma, gracias a auriculares que traduzcan idiomas de manera automática y que permitirían a los usuarios llamar a cualquier persona del mundo, en cualquier lengua, y sonar como ellos mismos. Sin embargo, también podrían optar por sonar como otra persona, ya que no son pocos los que piensan que se podrá imitar la voz de cualquiera y que sonaría tan real que inclusose podría engañar a los miembros de la familia.

El sonido de ambiente también hará que las experiencias digitales y físicas sean igualmente naturales. El sonido quedará incrustado espacialmente de tal manera que cualquier objeto digital colocado en el mundo físico sonará completamente real. Imagina una habitación llena de objetos digitales que producen menos ecos en comparación con una habitación vacía.

Por ejemplo se podrá escuchar el aliento y los pasos de los personajes de un juego. En otras palabras, podrás escuchar a un Pokémon detrás de ti y localizarlo por esos ruidos exactamente de la misma manera que lo harías si fuera una persona o un animal real.

Y para ello ni siquiera se necesitarán auriculares. En cambio, se espera que algo tan simple como una diadema inteligente transmita el sonido directamente a la mente, teniendo el control activo de lo que se escucha y la capacidad de crear tu propia burbuja de sonido digital, lo que te permitirá escuchar solo lo que quieras, algo que será posible mientras viajas, por ejemplo, en un autobús lleno de gente. Además también se podría usar esta diadema para convertir los sonidos en otras experiencias sensoriales, de tal manera que podría convertir las voces en sensaciones en la piel o el sonido del tráfico a tu alrededor en colores.

El cerebro como interfaz de usuario

Después de todo el cerebro será la interfaz de usuario. Porque muchos predicen que en esta década la línea entre pensar y hacer se difuminará, pues la tecnología responderá a nuestros pensamientos e incluso los compartirá con los demás.

Usar el cerebro como interfaz podría significar el fin de los teclados, ratones, controladores de juegos y, en última instancia, interfaces de usuario para cualquier dispositivo digital. El usuario solo necesita pensar en los comandos y simplemente sucederán. Los teléfonos inteligentes incluso podrían funcionar sin pantallas táctiles.

Esto abre nuevas categorías de dispositivos con paradigmas de interacción completamente nuevos, porque muchas aplicaciones que son casi inimaginables hoy de repente se vuelven bastante sencillas. ¿Alguna vez te has encontrado con alguien que aparentemente te conoce y, sin embargo, no puedes ubicarlo, ni siquiera recordar su nombre?

Este problema por ejemplo se eliminará para 2030 ya que en respuesta a solicitudes de pensamiento, los dispositivos mostrarán información sobre las personas que conoces, como su nombre o dónde coincidisteis antes.



La pandemia como punto de inflexión digital

Otro campo donde se espera una revolución es en el trabajo. Antes de que surgiera la pandemia de COVID-19 a principios de 2020, la idea de trabajar y socializar desde casa era principalmente una propuesta teórica. Pero menos de un año después, esa es de repente la nueva normalidad para muchos. Y con el internet de los sentidos se alcanzarán nuevas cotas de realidad.

Porque durante este aislamiento de COVID-19, la gente está redescubriendo la importancia de los olores, los sabores o la pura física de los lugares en los que normalmente trabajan y hacen negocios. De hecho, la pandemia ha creado un punto de inflexión para lo que esperan los trabajadores de la futura oficina digital.

Se trata de algo más que mejores videoconferencias. También se trata de colaborar digitalmente en la misma sala con colegas mediante una presencia sensorial completa en remoto, además de hacer la compañía más sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Y se comercializarán periféricos que trasladarán al trabajador experiencias novedosas donde los colores se codificarán, los olores llegarán a quien disfruta de un entorno y se sentirá lo que hacemos, aunque sea en la distancia.

Todo el mundo reconoce que internet permite reducir la distancia física y mantener abiertos los canales profesionales; pero se quiere ir más allá, hacía una realidad inmersiva que permita llegar a ver, oler, oír, tocar y saborear. Hoy resulta natural disfrutar de forma digital de la vista o al oído; pero en una década sin duda se trasladará esa misma capacidad al resto de los sentidos. Y aunque queda mucho por decir sobre las implicaciones sociales y personales de un internet lleno de sentidos, esta tecnología llegará para quedarse.

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