Logo Vodafone

Compartir en:

Los product placements más descarados de la historia del cine

236782-casino-royale-2006

Desde que se inventó del mando a distancia, los anunciantes llevan devanándose el seso para colocar sus productos en programas de televisión, películas y videojuegos. El llamado product placement (posicionamiento de productos) trata de hacer pasar por normal que, por ejemplo, los protagonistas de ‘Jurassic Park’ recorran con naturalidad la tienda de productos de recuerdo… de la propia película; o que la familia de Nacho Martín desayune rodeada de todo tipo de productos y marcas que podemos encontrar en el supermercado.

Es una buena manera de hacer publicidad, ya que el espectador pasivo no se da cuenta de que le están intentando vender algo. Sin embargo, hay ocasiones en las que el posicionamiento de producto es tan cantoso que cuesta pasarlo por alto y empezamos a cuestionarnos sus límites. He aquí unos ejemplos de películas encontrados en Consumerist con una más que evidente exposición de marcas y productos.

 

 

 

Los primeros pasos: E.T. El Extraterrestre (1982)

Uno de los ejemplos más memorables de los product placement más tempranos es el de Spielberg en E.T. El Extraterrestre. El entrañable ser aficionado a los caramelos de mantequilla de cacahuete cubiertas de chocolate Reese’s Pieces hizo que la compañía Hershey tuviera un boom en ventas tras el estreno de la película. Lo cierto es que en este caso, está bien jugado lo de emplear los caramelos (el pequeño Elliot los usa para hacer salir a E.T. de su escondite), no queda muy forzado. Sin embargo, se podría haber obviado la mención de la marca sin ningún problema, y emplear cualquier otro caramelo neutro. Pero la pasta es la pasta.

wiz1

Una película-anuncio: El campeón de los videojuegos (The Wizard, 1989)

Empezando por el mismísimo cartel, El campeón de los videojuegoscuyo argumento recuerda a Rainman pero cambiando las apuestas por los videojuegos- es un anuncio de 100 minutos del videojuego Super Mario Bros. 3 -que aún no se había lanzado en Estados Unidos en el momento del estreno de la película- y la propia Nintendo. Este hecho podría haber pasado desapercibido, de no ser porque la crítica se cebó con El campeón de los videojuegos. No es tan fácil hacer una buena película que a la vez pretenda vender un producto. ¿O sí?

http://youtu.be/iwnlN0B6rS4

Salvar el planeta gracias a Apple: Independence Day (1996)

“Cuando sólo tienes 28 minutos para salvar el planeta entero, más te vale tener la computadora adecuada”. Ese fue el eslogan que empleó Apple para vender su Powerbook en 1996. En la película Independence Day, se muestra cómo el ordenador que salva el planeta luce una manzanita mordisqueada en su tapa, una excusa perfecta para vender portátiles como churros tras el estreno de la película. Si bien es cierto que en la cinta no se detallan las bondades del producto para combatir un ataque alienígena, nadie se molestó en ocultar el logotipo, principalmente porque el sonido del dinero es bastante más tentador.

 

 

 

Cámbiame un Volkswagen por un Chevrolet: Transformers (2007)

Transformes está basada en la serie de animación del mismo nombre que se creó en los 80, nada más y nada menos que para vender los famosos juguetes. Ahora, esos niños han crecido, y quieren comprar juguetes bastantes más caros: coches de verdad. Por lo que General Motors se ha asegurado bien que sus productos luzcan en las taquilleras películas de Michael Bay. De modo que Bumblebee ya no es un Volkswagen Beetle, sino un Ghevrolet Camaro, que luego queda de maravilla en el anuncio del vehículo, al igual que el caso de Apple e Independence Day.

 

 

 

James Bond y Sony: Casino Royale (2006)

Además de unos Martinis para refrescar el gaznate, James Bond siempre necesita la tecnología más puntera para acabar con los supervillanos que amenazan con liarla a gran escala. En Casino Royale, nuestro agente 007 tiene un evidente romance con Sony: Un Sony Vaio para trabajar, un móvil Sony Ericsson para contactar con M o algún ligue de los suyos, una chulísima cámara Sony para fotografiar los canales de Venecia o un disco Blu-Ray Sony para guardar la grabación de una cámara de seguridad. A todo eso le tenemos que sumar los primero planos que el director le dedica al producto y su logotipo cada vez que éstos entran acción.

"The Impossible"

El mejor seguro en caso de desastre natural. Lo Imposible (2012)

Y llega el turno de los productos de la casa. Un terrible tsunami arrasa el Sudeste Asiático causando el caos al final, cuando la familia protagonista consigue reunirse tras pasarse toda la película separada y sin saber qué ha sido de unos y de otros, son evacuados en un avión privado de vuelta a su país, cortesía de la aseguradora Zurich. ¿Era necesario mencionar la marca? Por supuesto que no, pero seguro que tanto los productores como la aseguradora se estarán frotando las manos.

Vía: Consumerist

 

Compartir en: