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Si somos dospuntocero somos dospuntocero


En los últimos días se han publicado dos noticias relacionadas entre sí aunque muy diferentes en apariencia. Ambas hacen referencia a las implicaciones legales, demandas de por medio, que tiene hablar en twitter según qué cosas.
Ambas, enfrentan a grandes contra pequeños. Pero ambas, dejan a las claras no sólo el vacío legal específico sobre lo que está pasando en redes sociales, sino que además demuestra el permanente contrasentido de cómo entendemos el uso de las mismas.
Hablo del caso Pablo Herreros, y del de la BBC, y en los dos casos, me gustaría que alguien me explicara si somos dospuntocero de verdad, o no.

Decía al principio que había un vacío legal, y no lo hay tanto. Lo que falta es la definición de qué es realmente una red social y lo que pasa en ellas. Según el día, y según nos interese a unos o a otros, es sólo algo privado y personal, o es un medio tan importante o más que los de comunicación tradicionales.

Y la verdad, yo creo que hay que dejar a un lado cierta hipocresía y responder a la pregunta directa ¿Somos personas o medios?

Si pretendemos ser medios, «influencers» y estar en el mismo plano que cualquiera, tenemos las mismas responsabilidades que cualquiera.

Si un periodista tiene que responder por sus palabras en un medio que no es suyo y por eso existe un código deontológico que los ampara y permite que por ejemplo la semana pasada periodistas de Informe Semanal se negaran a firmar sus reportajes , con la misma razón deberá responder de lo que dice alguien en un medio de expresión abierto como twitter.
Tuitear no es cotillear si lo haces en abierto. Es difundir una noticia u opinión. Y la legislación que afecta al derecho al honor que es uno de los Derechos Humanos, por ejemplo, es tan válida como la libertad de expresión. Si vamos de medios, vamos de medios. Si a un periódico se le pueden pedir responsabilidades por lo que publica, a ti también, compañero del tuital.
Me lo explica una profesora de Derecho así:

«Un portero puede cotillear. Pero si ese portero acusa a alguien de cometer un delito, aquel al que ha acusado podrá querellarse contra él si debido a su acusación el tema se hace público y daña su nombre, su honor y su reputación.

Además, aunque no se haga público. Cotilleo es decir que al tendero de la esquina le mola la vecina del cuarto. Pero decir que el tendero de la esquina ha violado a la vecina del cuarto, es otra cosa muy diferente. 

La red es un foro público como otro cualquiera. Y ahí tenemos los mismos derechos y obligaciones que en cualquier otra parte.«

Si volvemos a los casos apuntados. Con Pablo Herreros ya lo he debatido en persona varias veces. Por ejemplo en el aniversario de innosfera del año pasado, cuando yo dije una cosa en mi charla, y luego llegó él y aportó su visión.
Lo que me llama la atención ahora, es que primero se diga que tenemos poder en redes sociales, y luego que no. Que si Tele5 o los anunciantes no hacen algo vamos a descargar ese poder sobre ellos, y luego que no era para tanto, que el poder de un blogger es limitado. Esta será la siguiente conversación que tenga con él, aunque está invitado a responder aquí si lo desea en los comentarios. Faltaría más. De momento así lo cuenta él en su blog.
[Haré un inciso para no desviar los debates: apoyo los motivos de Pablo en su campaña, no comparto los medios ni la forma, comprendo la demanda de Tele5 aunque me parece desmedida y me alegro de que se haya llegado a un acuerdo. Pero esto no es el tema del post].

Pero una cosa es opinar e informar, y otra difundir una noticia. Y si al tuitear, por ejemplo, nos comportamos como medios difundiendo tal cual una noticia, nos convertimos en responsables como ellos de su veracidad o no, y de las consecuencias.

Me explico. No es lo mismo decir «Que fuerte lo del vídeo de Hormigos» que hacer RT del enlace donde está el vídeo. Aunque tú no lo hayas subido, si lo compartes tal cual, eres un nuevo soporte.
Si la tristemente célebre concejal quisiera demandar a quienes han violado su intimidad, podría hacerlo a todos y cada uno de quienes lo han hecho. Como ha ocurrido con la BBC y el politico inglés.
Acusar a alguien de delitos graves, sin juzgar, es a su vez un delito. Si lo hace un medio como la BBC, tiene que responder de ello ante la justicia. Si tú repites la noticia sin contrastar, sin pensar, sin calcular… Estás repitiendo el delito.
No estás diciendo «los de la BBC acusan a un señor de un delito«, sino que eres una nueva fuente de información para muchos, que no lo hubieran leído sin tu retuit. Como con la Sra. Hormigos.
Y ya sé que a muchos estos argumentos no les encajarán, que no verán el mismo silogismo que yo, pero como profesional de los social media, opino que si no fuera así, no se estaría pagando a personas populares o no para que publiquen noticias o hagan retuits en sus perfiles.
Por eso mismo en la demanda del caso de la BBC, se hace una clara distinción entre la pena que se pide a unos y a otros, según el número de followers que tengan. Desde una cantidad simbólica a los que tienen menos de 500 (que como decía la profesora de antes, «ya son») a otra más ejemplarizante para los que realmente pueden hacer ruido.
No se puede tirar el tuit y esconder la mano. Es el momento de decidir si eres persona o internauta. Particular o medio. Pero mientras tanto, tuitea con moderación, es tu responsabilidad. Que nunca sabes quién puede leerte, aunque no te sigan.

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