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Ni con Google ni sin él tienen los medios remedio


 

Titular de El Mundo sobre Newspass: "Google se acerca a los editores"

Los medios tradicionales frente a Google: derrota tras derrota hacia la victoria final.
No es de envididar la posición del redactor de El Mundo al que le tocó escribir hace dos días sobre el programa Newspass de Google. Hace poco su jefe máximo Pedro J Ramírez llamaba a Google un «parásito sofisticado» y exigía que el buscador repartiera con los medios sus ingresos publicitarios; ahora le toca a un redactor de a pie lavarle la cara a la relación y decir que todo va bien gracias al honrado Google y su flamante Newspass.  El plan parece ser (hasta ahora las noticias se han comunicado mediante rumor) un sistema por el cual en el índice del buscador aparecerán también las páginas de los periódicos online que estén dentro de sus recintos vallados, y por el que los resultados de las búsquedas estarán conectados directamente a las pasarelas de pago correspondientes. Google recogerá los pagos de los ciudadanos lectores y se los pasará (tanto los pagos como los ciudadanos lectores) a los medios, quedándose con una parte (tanto de los pagos como de la atención de los ciudadanos lectores)
El artículo en cuestión se lee como si viniera de un diario del mundo al revés. En dos ocasiones, una de ellas en el titular, habla de «compartir beneficios», cuando como mucho lo que se repartirán Google y los periódicos son los ingresos. Y es una pieza llena de albricias que hace pensar que Google va a repartir sus propios dineros, cuando en realidad el plan es repartirse con los periódicos los ingresos… de los periódicos. Por ningún lado sale que Google vaya a repartir con los periódicos la pasta de los enlaces patrocinados en las búsquedas. Ya se sabe, el clásico «lo mío es mío y lo tuyo es negociable«, en el que los diarios pagarán un diezmo a Google por la atención de los lectores, que en gran parte es de Google, y por del uso de un servicio de pagos también de Google.

La llamada «economía de la atención» consiste en reconocer que en la información y el entretenimiento de consumo el recurso escaso no es la información ni los datos. Estos se pueden duplicar a coste marginal cercano a cero. El recurso escaso son las horas del día de los lectores, que cada vez se enfrentan a una oferta más variada. En este campo de juego que los medios no han elegido, el gran repartidor de la atención está en los buscadores como google, los agregadores de noticias como menéame o digg y las redes sociales como twitter, facebook o tuenti. El botón de tuenti o de menéame que aparece al lado de las noticias de El País o El Mundo ya era una claudicación ante esta realidad, pero al menos no había dinero que cambiara de manos.
Si los diarios aceptan el acuerdo que les ofrece Google estarán dando un paso más en su lenta conversión en aparceros en tierra ajena. En reconocer que la atención de los lectores, antaño el principal activo de los medios, es ahora de otros, y los medios sólo la cultivan la parte que les prestan, a cambio de parte del fruto de su trabajo. Y con un sistema de pago que también es de un tercero. Se entiende la necesidad de generar ingresos, pero no está nada claro que la solución a la desintermediación de la relación con el público lector sea también una desintermediación parcial de la relación económica.
Reconozco que en parte hablo medio de oídas, y que en realidad imagino más que sé de cómo funciona Newspass. He leído el artículo de El Mundo, con sus citas congratulatorias de La Repubblica, la Asociación de Editores de Diarios Españoles, e incluso el «sin comentarios» del propio Google, pero en realidad no dice mucho. ¿Es este el tipo de noticias por el que esperan poder cobrar? Es comprensible que en una noticia sobre energía nuclear, cultivo de opio en Afganistán o el desastre del Golfo de Méjico sea dificil encontrar fuentes, que haya que recurrir al teléfono, a fuentes secundarias, encontrarse con el «no comment». Pero en esta noticia El Mundo es también parte: habría bastado coger el ascensor para hablar con los responsables de negocio de su propio periódico (a los que Google habrá informado del invento igual que ha informado a los italianos de La Repubblica) y darnos información de primera mano.
No quiero tampoco que esto sea un vapuleo al autor de este artículo, ni al diario El Mundo. Es sólo el diario que había en el bar hace dos días cuando bajé a desayunar. Pero su esquizofrenia ante Google es una relación amor-odio que se ve reflejada en las posturas de los demás diarios. Como muestra, un botón: para escribir este artículo, quise buscar, usando Google, qué había dicho El País de Newspass. El resultado son tres enlaces, dos a Eskup (el clon de Twitter de Prisacom) y uno a Lacomunidad (la plataforma de blogs de Prisacom). Ningun enlace a las noticias del diario:
 

El Pais y newspass en Google

Según Google, El País sólo habla de Newspass en sus blogs y su red social.Hay que verel trabajo que tiene que costar salir en Google sólo con tus productos de segunda, que no son el núcleo de tu negocio. El País no sale en Google con esta noticia porque quien escribiera las noticias sobre Newspass se equivocó y escribió «Newpass», y nadie en la redacción se dio cuenta de la falta de ortografía. Sin embargo, lo escriben bien los usuarios de a pie y sale en Google en un servicio que lleva en marcha menos de dos meses (y cuyos usuarios están enlazando a noticias que no son del diario) y un enlace a un blog muerto (parecía un sitio de spam). Es trágico que El País no salga en los índices de Google por incompetencia o error, pero más trágico es el caso de otros diarios donde esto pasa a propósito. La tragedia de elpais.com es que esto sólo puede estar pasando a propósito. Por defecto, Google lo indexa todo, y para que no te incluya en su repertorio hay que empeñarse.
¿Un diario cuyos responsables prefieren que no lo lean? Por ese camino vamos, si es que no hemos llegado ya. Como paso previo a convertirse en un medio de pago, el diario The Times comenzó hace un par de semanas a exigir que sus lectores se registraran para poder leer las noticias de su web. El resultado no podría ser peor si fuera un suicidio declarado: su cuota de mercado ha caído de estar entre el 4 y el 5 % hasta un 1.81%. Esto en sólo dos semanas de registro obligatorio, sin siquiera exigir el pago. Con defensores así, las pasarelas de pago para medios online no necesitan detractores. El consultor de medios Juan Varela afirma que el problema es de estrategia: al no mantener un medio gratuito en paralelo, Murdoch está cambiando muchos lectores gratuitos por unos pocos de pago, en vez de sumar sus números añadiendo lectores de pago a los gratuitos. Según Varela, El Mundo está aplicando mejor su paso al modelo de pago, al conservar un diario en abierto mientras que abre una nueva plataforma cerrada para los contenidos de pago bajo la marca Orbyt
En algo parecen estar de acuerdo The Times y El Mundo: el asunto no es si cobrar o no, sino dónde poner la raya, y cuánto dejar en abierto. Una barrera que guarde contenidos de calidad para demografías de nicho puede permitir a un editor mantener dos mercados de explotación publicitaria: el gran público en el formato gratuito y el público selecto en el formato de pago. El paso del papel al digital no es un problema de pago, sino un problema publicitario. Los diarios, que tradicionalmente se financiaban de la publicidad, no han sabido cobrar por el lector en Internet las tarifas del lector de papel. Los modelos de pago les funcionarán a los medios en tanto en cuanto les sirva para arreglar sus ingresos publicitarios, y les estorbarán en tanto en cuanto funcionen en contra de la adquisición de lectores y de su explotación publicitaria.
Mientras tanto, Google, ¿qué opina de eso? ¿Otra vez campeón de Europa? La respuesta me la daba mi amigo Juan Pablo Seijo en un mensaje privado hace un par de días. La respuesta de Google ante las exigencias de los periódicos ha sido la de convertir un problema legal en un problema de ingeniería. En versión Garaje Kubrik, Newspass es la forma de Google de decir: «Ya está bien de echarme las culpas de vuestros problemas, venga, me arremango y os creo un marco de rentabilidad. Vamos a ver realmente quien o qué hace pasta aquí«. Un paso más en su misión de «organizar toda la información del mundo», incluyendo la que está detrás de las pasarelas de pago, y una forma elegante de poner, una vez más la pelota en el campo de los editores.
Actualizaciones:
 

 

  • En un despiste he atribuido la propiedad del diario La Repubblica al grupo al que pertenece el diario El Mundo. Error que ya está corregido, y que agradezco a un lector anónimo que me señalara.
  • A través de los comentarios he averiguado por qué en Google no aparece la noticia de El País sobre Newspass: la han escrito consistentemente mal, como «Newpass». La redacción original del artículo no reflejaba este hecho, la he conservado con tachaduras porque la nueva redacción cambia algo el sentido del artículo.
     

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