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Las vacunas vienen de las vacas (como su propio nombre indica)

ordeñar

El último caso de viruela en el mundo se registró en 1979. Hasta esa fecha esa terrible enfermedad contagiosa había segado 500 millones de vidas, 300 de ellos sólo durante el siglo XX. El principio del fin de esta sangría se produjo en 1796, gracias a un médico rural inglés, Edward Jenner, que se dio cuenta de que la viruela afectaba a todo tipo de personas salvo a un colectivo muy concreto: las lecheras. Incluso cuando se producían epidemias rurales, las muchachas que se encargaban de cuidar y ordeñar las vacas actuaban como un cortafuegos humano de la enfermedad.

Según relata Jeffrey Kluger en su libro “Simplejidad

“Jenner empezó a investigar el misterio y pronto llegó a la conclusión de que la razón por la que las lecheras no contraían la viruela era que, en cierto modo, ya la habían contraído. Un virus emparentado con el de la viruela es el de la viruela vacuna que, como su nombre sugiere, ataca principalmente a las reses. Las mujeres que ordeñaban a las vacas y que se pasaban varias horas cada día tocando ganado no podían evitar contraer la enfermedad, a veces repetidamente, si bien casi siempre de forma más suave ya que el virus no se había adaptado a los humanos. Sin embargo, esta infección similar aunque no idéntica era suficiente para estimular el sistema inmunológico de las muchachas, que producían anticuerpos que las protegerían contra una amplia variedad de virus vacunos más adelante”.

El galeno logró aislar la viruela vacuna y crear a partir de ella la primera vacuna. Inicialmente, se aplicó mediante un pequeño arañazo en la piel de los humanos, que así quedaban inoculados de la temible viruela humana. La mejor prueba de que la vacuna funcionó es que apenas 180 años después la viruela estaba totalmente erradicada del planeta. Aun con todo todavía hay quien piensa que la vacuna de la viruela no sólo no prevenía la enfermedad sino que la causaba. Sus argumentos son tan sólidos como el que aquí se muestra:

“…la palabra ‘vacunación’ (vaccination) numerológicamente da 666 – el Anticristo… simplemente hay que asigna múltiplos de seis a cada letra del alfabeto (A= 6, B = 12, C = 18, y así sucesivamente. ), y luego sumar los números relacionados con las letras, y ahí está, 666”

Probablemente la gripe A no pase de ser un anecdótico catarro en un mundo repleto de amenazas para los humanos, pero la epidemia de miedo que está generando puede dar al traste con uno de los descubrimientos que más ha colaborado a alargar la esperanza de vida de los humanos: la vacuna (que viene de vaca).

Imagen extraída de la Biblioteca Pública de Nueva York.

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