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La desconocida pasión de Louis Armstrong por ir al baño como un reloj

Louis Armstrong es sin duda uno de los mejores músicos en la historia del entretenimiento humano. Y todo el mundo conoce la lista de sus logros (visionario del jazz, icono cultural, actor…). Lo que pocos saben, sin embargo, es que Louis también fue un gran genio de la publicidad. Su producto favorito era ‘Swiss Kriss’, un laxante que usaba a diario y que promocionó durante toda su carrera sin recibir ni un solo dólar por ello. Lo hizo solo por amor a un producto del que estaba profundamente convencido, gracias a su afición de ir al baño regularmente, una de las cosas que consideraba de vital importancia para su salud y a la que daba prioridad absoluta.

Era una regla de oro y una cuestión sagrada para su estabilidad física y emocional. Porque Louis Armstrong era también un fanático de la comida (comida para el alma, sobre todo china e italiana) y, desde que creció en Nueva Orleans, su madre le había inculcado la creencia de que limpiar el sistema digestivo era un hábito insuperable en cuanto a beneficios para salud. Además, para Armstrong los laxantes también actuaron como una ayuda dietética, algo que le permitiría perder docenas de kilos de una tacada cuando se ponía a régimen para una gira o una sesión fotográfica. De ahí los notables cambios de peso capturados en las fotos del músico a lo largo de los años.

Por eso, gran parte de su vida tomó diariamente este laxante de hierbas medicinales que se llamaba ‘Swiss Kriss’ y que encargaba directamente a unos laboratorios suizos, que periódicamente le remitían cajas enteras. Todavía se fabrica y pueden preguntar por él como el laxante favorito del mejor trompetista que ha caminado sobre la faz de la Tierra.

En su juventud, el laxante de Louis Armstrong fue la famosa marca ‘Pluto Water’, un agua de manantial con extra de minerales, aunque demasiado voluminosa para acompañarle en todos sus viajes. Pero tras descubrir las pequeñas tabletas de hierbas suizas de ‘Swiss Kriss’ se enamoró de la eficacia de su composición y se convirtió en un entusiasta que hizo uso frecuente de ellas como un medio de controlar su peso, algo que siempre le había preocupado. Y en 1953, Armstrong ya había engordado al máximo de lo que estaría en su vida.

En ese momento, un popular dietista llamado Gayelord Hauser estaba promocionando un tipo diferente de laxante que venía de Suiza. Armstrong lo probó y quedó enganchado. «La primera vez que tomé ‘Swiss Kriss’, sonaba como un aplauso» contaría años después en la gran biografía de jazz «The Louis Armstrong Story», de Max Jones y John Chilton. Y le encantó tanto que se convirtió en un embajador no pagado de la marca desde principios de los 50, mucho antes de que las grandes estrellas de la música hicieran promoción de cualquier otro producto. Para 1955, Louis Armstrong había perdido casi 50 kilos, lo que atribuyó en gran parte a su uso regular de ‘Swiss Kriss’.

Estos laxantes fueron parte de muchas de las conversaciones a lo largo de la vida del genial músico, pues la práctica diaria de obrar en sintonía le llevó a fomentar públicamente sus bondades, aportando su experiencia y opiniones en lo que al final terminó siendo un libro llamado «Lose Weight, the Satchmo Way» (en castellano “Pierda peso a la manera de Satchmo – Louis Armstrong era conocido con los apodos de Satchmo o Pops-). Después de que diera algunas entrevistas sobre el tema, la demanda de su régimen era tan alta que lo tenía impreso en tarjetas para enviar por correo a sus fans. Más tarde, Armstrong les enviaría una tarjeta promocional con una foto de él sentado en un inodoro (enmarcado por un ojo de cerradura), encabezado por las palabras «Swiss Krissly» y un paquete de muestra de su laxante favorito.

 

Porque a Louis Armstrong le gustaba de exaltar las virtudes de sus laxantes a quien quisiera escucharlas. Y así llegó a hacerlo incluso con los miembros de la Familia Real Británica, en una recepción a la que fue invitado en el Palacio de Buckingham y a la que llevó una caja para que todos lo probaran. También una vez habló sobre el tema en una conferencia en la Universidad de Stanford; y lo mencionó incluso cuando se reunió con el presidente Dwight Eisenhower. Y siempre llevaba consigo octavillas publicitarias de ‘Swiss Kriss’ para regalar, en donde se le veía por la mirilla de una cerradura mientras ofrecía la sonrisa del que se siente rey en su trono.

Esas tarjetas llevaban impreso el eslógan «Satch says, ‘Leave it all behind you!» (Satch dice, déjalo todo atrás!), un lema que no solo le acompañó en el bolsillo interior de su traje durante años, sino que también utilizó para firmar en autógrafos y dedicatorias.

Así lo demuestra un fan del jazz llamado Louis Maistros, que guarda como oro en paño un papel con esta frase del que cree el puño y la letra del músico: «¡Déjalo todo atrás!» pone también. Durante años este fan se había preguntado qué significaban estas palabras, para poder demostrar que era realmente la letra de Louis Armstrong, por lo que pidió ayuda para conocer su origen y poder estimar su precio.

Y resultó que la explicación estaba justamente en los anales del jazz, nunca mejor dicho, donde se guarda la que fue una de las frases preferidas de Louis Armstrong durante toda su vida: «Una buena limpieza del estómago hace que uno se sienta como cualquier ser humano merece sentirse». Amén.

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Con información de NPR- Red Beans And Ricely Yours: The Culinary Habits Of Louis Armstrong

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