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¿Harto de baches? Estas son las ideas más locas y combativas para acabar con ellos

Los baches, esos agujeros y socavones que se producen por el mal uso o mantenimiento de los firmes, siguen siendo una de las mayores pesadillas de los conductores. Para evitar que esta incómoda situación siga dándose, ya son muchos los que han puesto sobre la mesa toda su creatividad e imaginación para encontrar la mejor forma de tapar esos agujeros que aparecen en las calzadas y que tanto daño hacen al ánimo (y a los amortiguadores) de los usuarios de la carretera.

Existen soluciones de lo más variopintas que no han logrado la efectividad esperada; y también algunos métodos que han resultado ser tan descabellados e ingeniosos que han obligado a las autoridades a tomar medidas. En cuanto a los más útiles, sin duda, destaca la iniciativa del artista Jim Bachor. Cansado de esperar a que el ayuntamiento de Chicago tomara medidas para poner remedio a los socavones en la calzada, decidió ponerse manos a la obra para, además de arreglar los agujeros, darle un toque de color y originalidad a las calles de su ciudad.

Ni corto ni perezoso, cogió vidrio, mármol y cemento porque decidió que taparía cada uno de los cráteres urbanos de su barrio realizando distintos mosaicos. A raíz de su experiencia en Italia y de las técnicas que allí había aprendido, descubrió lo resistentes que podían llegar a ser estas obras. “Un mosaico antiguo se ve exactamente como lo pretendía el artista que lo produjo hace más de dos milenios”, argumentaba Jim en la campaña que promovió en Kickstarter para financiar su proyecto.

Tanto es así, que en ciudades como Pompeya los mosaicos de los artistas romanos llegaron a resistir los efectos provocados en el pavimento por todo un volcán en erupción como era en Vesubio. Por eso, utilizando los mismos materiales y las mismas técnicas que habían utilizado los antiguos artesanos, se puso a intentar poner remedio a los problemas a los que se enfrentaban los conductores de la ciudad de Chicago.

Eso sí, siempre con el temor de que la policía o algún otro conciudadano le increpase su buena acción. “Siempre estoy preocupado por la policía, ¿sabes?”, bromeaba este intrépido artista antibaches. «Soy demasiado viejo para que me arresten. Tengo gemelos”. Y es que él sabía que lo que estaba haciendo, desde un punto de vista técnico, no era del todo legal. Eso sí, en ningún momento nadie le reprendió su actuación pues, al fin y al cabo, acabaría por prolongar la vida de los sistemas de amortiguación de los vehículos de los vecinos.

Ingenio y humor, una mezcla infalible

Por su parte, en Reino Unido hay operarios que se han propuesto ayudar a las autoridades locales para ahorrar el dinero necesario de la reparación de las calles, tirando para ello de ironía y del ingenio más agudo. Por ejemplo, este operario del East Ayrshire, uno de los 32 consejos en los que está dividida administrativamente Escocia, pensó que, puesto que el presupuesto destinado a arreglar los baches no era suficiente, era necesario tirar de ingenio si querían servir a los ciudadanos que con sus impuestos pagaban sus salarios. Así que compró un paquete de cereales de chocolate, los puso en el bache como si de un tazón se tratara y, cómo no, echó la leche sobre ellos. He aquí la prueba.

No obstante, el operario no parece por la labor de atribuirse una idea tan genial y opta por regalar el protagonismo a las autoridades locales. Así, cuando su compañero le pregunta qué diantres hace, no tiene el menor reparo en decir que son órdenes que “han venido de arriba”. “Solo hay un presupuesto de 6 millones de libras (6,95 millones de euros) para arreglar los baches, así que esta es una alternativa más barata”, asegura el humilde trabajador, que no quiere reconocer la autoría de tan creativa solución para los baches.

No sabemos si esta loca idea surtió efecto o no a la hora de pasar un coche por encima (nos da que no mucho, más allá de dejar todo perdido de leche con cereales); de lo que sí estamos seguros es de que las autoridades locales tomaron cartas en el asunto de forma inmediata y, tras una reunión, decidieron triplicar el presupuesto de seis millones de libras destinado al cuidado de la calzada. Esto viene a demostrar que las soluciones más creativas resultan efectivas. Quizá los resultados no se vean en el corto plazo, pero sin duda llegan.

Sirenas y cocodrilos, ¿alguien da más?

Tan provocativos como de costumbre, con una realidad pomposa y recargada como si de una película de Bollywood se tratase, los indios también han planteado opciones para acabar con los baches. Eso sí, tan sorprendentes, creativas e imaginativas como ineficaces. El responsable fue el artista Baadal Nanjundaswamy, que se atrevió a rellenar un bache de más de 3 metros de largo simulando el estanque que habitaba un cocodrilo diseñado y realizado a tamaño real.

“Esta es mi manera de comunicar una queja”, comentaba Baadal después de haber invertido un mes de trabajo, incordiando, claro está, a los vehículos que tenían que esquivar al socavón y al artista, y 6.000 rupias (74 euros).

Desde luego, la estratagema surtió efecto, porque al día siguiente un grupo de obreros aparecieron para retirar la réplica de más de 20 kilos de peso y arreglar el bache. Y claro, visto lo visto, un par de años después, Baadal Nanjundaswamy volvió a las andadas. Para denunciar el estado lamentable en que se encontraban las calles de otro distrito de la ciudad de Bangalore, convirtió otro cráter urbano en el lugar donde habitaba una sirena, que en esta ocasión no era una réplica de Ariel, sino que estaba interpretada por la actriz Sonu Gowda, que se prestó para formar parte de esta ‘performance’.

Medidas realistas y sostenibles

Y entre tanta medida combativa pero poco eficaz, han surgido otras que sí que tiene el propósito claro de acabar con los baches de una vez por todas y, además, ayudar al medioambiente. Una firma ha desarrollado una alternativa para acabar con los socavones en las calles de las ciudades, que no solamente es un 60 por ciento más dura que el asfalto, sino que además es 10 veces más duradero. Se trata del MR6, una solución creada por la compañía MacRebur que pretende reaprovechar los residuos de plástico que se generan para así tapar los baches. El proceso de MacRebur substituye la mayor parte del betún usado en la construcción de pavimentos y lo sustituye por residuos plásticos que se espolvorean triturados sobre la gravilla caliente, evitando así que estos residuos acaben en un vertedero.

La innovadora medida que plantea esta empresa, que ha contado con la financiación de Richard Brandson, fundador de Virgin, entre otros, sin duda marcará un antes y un después. Pero aún debe de implementarse y realizar las pruebas oportunas. En caso de no funcionar, siempre podremos poner un mosaico, echar cereales para el desayuno o, por qué no, pintar un cocodrilo gigante. El caso es tirar de creatividad.

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Con información de Kickstarter, CBSNews, Metro.co, The Sun, The Verge, Scroll.in y Express.co.

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