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Las historias surrealistas que nadie te ha contado sobre la Lotería de Navidad

Los que viven cada año con ilusión la Lotería de Navidad ya están hartos de escuchar que la estadística juega en su contra. Los que nos gastamos más dinero del que quisiéramos en décimos y participaciones, que seguramente somos mayoría, también preferiríamos mirar el 22 de diciembre con un poco de optimismo. Por eso nos encantan las historias de éxito, esas anécdotas que parecen increíbles y que demuestran que el Gordo cambia vidas. No muchas, y no siempre para bien, pero las cambia. Estas son algunas de las cosas más curiosas que han pasado desde que el primer sorteo se celebró en 1812:

El número soñado

Es una de las historias más famosas, de esas que se cuentan cada año cuando llega el gran día, a pesar de que sucedió hace muchos años, en 1949. Un joven de Málaga lo vio claramente en un sueño: el Gordo le va a tocar al número 55666. Consciente de que esas cifras podrían cambiar completamente su vida, y en plena posguerra, busca el décimo desesperadamente por su ciudad y, al no encontrarlo, viaja a Madrid, donde le informan de que, por desgracia, la serie se ha vendido en administraciones de Zamora, Zaragoza y Bilbao. Como ya no podía llegar tan lejos, vuelve descorazonado a la provincia andaluza. Llega la fecha del sorteo y sucede lo peor: efectivamente, su número soñado se convierte en el Gordo y él no tiene ninguna papeleta.

Doblemente afortunados

Son varios los casos de premiados por partida doble. En 2008, el dueño de un bar de Soria que vendió un tercer premio en su totalidad (97 millones que compartió con sus parroquianos) también llevaba un décimo del Gordo. Una alegría similar se llevaron dos amigos sevillanos que compraron un par de décimos cada uno, uno en Madrid y otro en la capital hispalense, para intercambiarlos. Les tocaron el primer y el segundo premio.

A dos metros bajo tierra

Se cuenta que un hombre falleció en la víspera del 22 de diciembre, día en que fue enterrado y agraciado con un Gordo póstumo. Su familia, que sabía que jugaba el número premiado, busca desesperadamente el décimo, que no aparece por ninguna parte. De repente, su mujer se da cuenta de que lo llevaba en el bolsillo de su traje bueno, el de los domingos, que desafortunadamente era el mismo con el que lo habían enterrado. No podían hacer otra cosa que acudir al juez y rogarle de todas las maneras posibles que les dejase exhumar el cuerpo y sacar de su bolsillo el papelito que les volvería adinerados.

Un ‘fail’ televisado…

Es tradición que radios y televisiones vayan a la caza del premiado en cuanto se canta alguno de los premios importantes. Son momentos impagables de felicidad y de los que salen algunas de las mejores historias, pero a veces también son momentos de confusión que dan para algún que otro meme. Como el de una joven que guardaba en su sujetador lo que creía era un décimo premiado con el Gordo, el 66513, solo que en realidad se trataba de un craso error y su boleto del 66813 no la hizo rica, sino famosa por un día. Aún duele ver cómo le cambia la cara al descubrir que lo que sostiene entre sus manos no es un primer premio sino un ‘fail’ en toda regla.

… y un dulce error

No siempre equivocarse con la Lotería tiene consecuencias lamentables. En 2007, un joven compró el número agraciado por error. Tal y como él mismo contó sin revelar su nombre, había ido a comprar un décimo acabado en 91 y, por error, salió de la administración con uno terminado en 81. En su momento le pareció muy mala pata, pero el 22 de diciembre se dio cuenta de que en realidad había sido el mayor golpe de suerte de su vida.

Una tradición de medio siglo

La abuela del anuncio de la Lotería de Navidad de 2016 nos conmovió a todos: la historia de esos familiares, amigos y vecinos que montan una farsa de celebración multitudinaria para no sacar de su engaño a la querida anciana. En este caso, la vida real no superó a la ficción, pero le anduvo cerca. María Luisa, una lotera que tenía un pequeño quiosco en Madrid, se tiró el resto de su vida regalando a sus seis hijos cada año el mismo número, el 13437, convencida de que algún día les haría millonarios. Murió sin verlo, como también su hija, que mantuvo la tradición. Y fue dos años después de que esta última muriese que llegó la hora. Justo cuando se cumplían 50 años desde que María Luisa lo había vaticinado, sus descendientes y seres queridos se llevaron el Gordo.

Si la vida te da limones…

En 2011, todos los vecinos de la localidad oscense de Sodeto fueron agraciados por el Gordo… menos uno. Se trataba del cineasta griego Costas Mitsotakis, vecino del pueblo, que vivía a las afueras y no había recibido la visita de la asociación de amas de casa que vendía puerta a puerta los décimos. En vez de desanimarse, decidió sacar partido al asunto. Cogió su cámara y se echó a la calle para filmar las celebraciones, que incluirá en un documental, ‘Cuando tocó’, junto a las historias de esos habitantes después de haber ganado la Lotería. Lo más curioso es que las cosas cambiaron poco: «No hay coches de lujo, la gente sigue haciendo lo que hacía antes. Creo que nadie ha dejado su trabajo», contaba Mitsotakis.

Un Gordo bochornoso

Es, literalmente, una historia de película, pues el director Nacho G. Velilla se basó en ella para el argumento de ‘Villaviciosa de al lado’. En la vida real, sucedió en 2013 en Quintanar de la Orden, un pueblo de Toledo donde se repartieron 4 millones de euros cuando cayó el Gordo en el número 62246. Pero allí no se vio la escena típica del 22 de diciembre, vecinos en la calle descorchando botellas de champán, sino que reinó el silencio… y la polémica. El rumor era que entre los agraciados se encontraban varios clientes de un conocido club de alterne que, para que nadie se enterase del tipo de lugares que frecuentaban, habían decidido mantener un perfil bajo. El alcalde de la localidad lo negó todo, pero el mito se extendió y ha terminado llegando hasta la gran pantalla.

Más que unos cuantos agujeros

Una de las historias más famosas se produjo en 2009 en Roquetas de Mar. A un inmigrante senegalés, que había llegado en patera a España en 2007 y malvivía recogiendo hortalizas en la huerta almeriense, le cambió la vida por completo gracias a la Lotería de Navidad. Su cuenta corriente pasó de estar vacía a tener los 300.000 euros que ganó con el Gordo. Algo parecido le pasó a un bangladesí en Barcelona, en 2008,  que mostraba con orgullo su extracto bancario: había pasado de 17 a 300017 euros de saldo en un momento.

Muy mal repartido

Por desgracia, no siempre son los que más lo necesitan los que se llevan la alegría No sucedió así cuando la jefa de una inmobiliaria compró toda una serie para repartir a sus trabajadores. Cuando los décimos se le acabaron, se dio cuenta de que le faltaba uno, el suyo propio, así que se compró un boleto de un número diferente. Cuál sería la sorpresa de los empleados al darse cuenta de que el premio había caído en la oficina… pero ellos no vería un duro. La combinación ganadora fue la de su jefa.

No siempre son felices, pero siempre hay historias increíbles que contar sobre el sorteo. La ilusión se mantiene, y cualquiera de nosotros podría ser el protagonista de la próxima, que con un poco de suerte será de las que te arreglan la vida. Cuando las melodiosas voces de los niños de San Ildefonso canten el Gordo, comprueba tus décimos y cruza los dedos para que el tuyo se sume a los relatos que alimentan el mito de la Lotería de Navidad.

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Con información de Madrid Seduce, El País, El Español (y 2), Libertad Digital y ABC (y 2).

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