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Los Grinch de la vida real que quisieron arruinar las Navidades

Por increíble que parezca, una Navidad sin el Grinch no es una Navidad completa. Al igual que existen muchas personas que adoran esta época del año, hay otras muchas que detestan esta fiesta. Y el Grinch es, sin duda, quien más la odia. Este año, además, vuelve a la gran pantalla en una nueva película de animación en la que Benedict Cumberbatch será el encargado de poner voz a este personaje verde y gruñón. Se trata de la tercer versión que se lleva al cine del libro ‘How the Grinch Stole Christmas!’ que publicó Theodor ‘Dr. Seuss’ Geisel en 1957. En esta obra, se relata como este malhumorado y cínico individuo trata de poner fin a las fiestas navideñas robando la decoración a sus vecinos de Villaquién.

Pero más allá de la ficción, sea en la literatura o en el cine, el espíritu del Grinch se puede trasladar a la vida real contagiando a quienes aprovechan las Navidades para hacer alguna que otra fechoría. Los hay que, como el personaje de Dr. Seuss, roban la decoración a sus vecinos, pero también otros que prefieren apuñalar a los muñecos de nieve que encuentran a su paso o, incluso, personas que van por ahí tratando de convencer a los más pequeños de que Papá Noel no existe. 

Destrozando la decoración navideña

Por ejemplo, en la ciudad de Saginaw, en el estado de Michigan, apareció un Grinch que no encontró mejor divertimento que chafar la decoración navideña a uno de sus vecinos. El bueno de Eddie Artcliff, que con tanta dedicación e ilusión había decorado su casas con luces, hinchables y otros elementos como hacía cada año, se encontró con que alguien había cortado los cables, roto las bombillas y, lo peor de todo, pinchado el hinchable de Snoopy que adornaba su vivienda. ¿Su mensaje a quien lo hizo? «¡Me avergüenzo de ellos!»

Basura en lugar de regalos

Para intentar que haya cada vez más personas que detesten la Navidad, este aprendiz de Grinch decidió que sería buena idea sustituir los regalos navideños por otros obsequios menos agradables. Para ello, sustrajo de distintas casas algunos paquetes de mensajería con regalos y los sustituyó por cajas llenas de ropa vieja, zapatos y basura. Por suerte, la Policía logró atrapar a Peter Lee Dunbar y recuperar algunos de los paquetes que había robado de las casas de los vecinos de la localidad de Malverne, en el estado estadounidense de Nueva York.

Haciéndose pasar por Papá Noel… para mal

Al igual que Jim Carrey en la película en la que daba vida al Grinch, hubo un ladrón en Los Ángeles que aprovechó la Navidad para colarse en las casas y robar todo el dinero, las joyas y otros objetos de valor que encontraba a su paso. Eso sí, para intentar camuflarse (aunque sin éxito) utilizó un gorro y una bufanda de Santa Claus. Aunque la vestimenta era similar a la del entrañable personaje que deja regalos en las casas el día de Navidad, en este caso no dejaba ningún obsequio, sino que se los llevaba para su uso y disfrute.

Atacando a Frosty, el muñeco de nieve

La maldad de los Grinch del mundo real no parece conocer límites. En esta ocasión, la víctima fue un hinchable del personaje de animación Frosty, ese muñeco de nieve que hizo las delicias de los más pequeños algunas décadas atrás. Las cámaras de seguridad captaron como alguien armado con un cuchillo se bajaba de una furgoneta para atacar a este hinchable y haciendo que se desinflase. Acto seguido, el atacante se marchó a toda velocidad y no lograron dar con él. Por suerte, Frosty solamente tuvo que recibir nueve puntos de sutura para volver a hacer su trabajo.

Robando al propio Grinch

Imitando el ‘modus operandi’ del Grinch en Villaquién en el relato de Dr. Seuss, una familia había acumulado en su casa multitud de elementos decorativos propios de la Navidad que habían birlado de las viviendas de otros hogares. Tal había sido su afán por chafar la Navidad a sus vecinos, que habían llegado a hacerse con un botín que podría tener un valor de hasta 2.000 dólares (más de 1.770 euros). Lo más curioso es que también habían robado una figura del propio Grinch de más de dos metros de altura. Ahí es nada.

Pero no hay que ser un monstruo verde para intentar chafar la Navidad a tu vecindario. Al menos no le hizo falta a Dana Brock cuando decidió robar las coronas y luces navideñas que adornaban las puertas de sus vecinos de la ciudad de Aledo, en Texas. En esta ocasión lo hizo con la cara totalmente descubierta y sin el más mínimo reparo: se acercaba a las casas, cogía la decoración navideña y la guardaba en su coche. Lo que no sabía es que estaba siendo grabada por una cámara de seguridad y que acabaría siendo detenida.

Rompiendo la ilusión a los más pequeños a la americana

En pleno desfile de Santa Claus por las calles de Kingston, en Canadá, hubo un secuaz del personaje verde que decidió que sería buena idea tratar de convencer a los niños que asistían de que todo era una farsa y Papá Noel no existía. “Fue bastante despreciable que alguien, durante esta época del año, les dijera a los niños que Santa no es real, decía uno de los asistentes. Tanto es así que este enemigo de la Navidad fue detenido acusado de causar ciertos disturbios, por estar ebrio y, claro está, por saltarse la libertad condicional que tenía impuesta.

Un Grinch con buen corazón

Nunca es tarde si la dicha es buena. Aunque actuó de la misma forma que el Grinch lo hacía en sus películas, este australiano se arrepintió más tarde y decidió pedir disculpas. El espíritu navideño le invadió después de robar las luces navideñas de sus vecinos y, con determinación, no solamente optó por devolver los objetos sustraídos, sino que además dejó junto a la carta de disculpa 100 dólares para que pudieran reemplazar los elementos de la decoración que habían sido dañados. Intentaba ser como el Grinch, pero la Navidad le ganó la partida.

Un condimento muy Grinch

Y terminamos con un caso que muestra que todo el mundo tienen un pequeño Grinch en su interior, que solo está esperando el momento adecuado para salir. Porque el título honorífico de este año va para una abuela de 75 años de la República Checa que aderezó el pato de Navidad con marihuana, enviando a los seis miembros de su familia al hospital, entre estertores y alucinaciones. Poco podían imaginar los comensales en la ciudad de Vratimov, en la región oriental de Moravia-Silesia, que aquel suculento pato “a las finas hierbas” incluía un ingrediente secreto: el cannabis que la buena señora utilizaba para uso medicinal y que, al parecer, «confundió» con “marjoram”, una hierba aromática de la familia del orégano muy utilizada en el Este de Europa y que responde también al sospechoso nombre de “pot marjoram”.

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Con información de Wikipedia, NBC, ABC (2 y 3), Kansas City, DailyMail, Wthr y Boston GlobeLas imágenes de este artículo son propiedad de Youtube, Vimal Kumar Thummalapalli, Twitter (y 2), Giphy (2 y 3)  IMDB, Pexels y Pixabay.

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