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Gambito de dama blanca: califican a la actriz Anya Taylor-Joy como ‘mujer de color’ y se desata la polémica

El domingo pasado se celebraron los Globos de Oro en Beverly Hills, California. Como tantas otras entregas de premios cinematográficos, los Globos de Oro también tienen un historial abultado en lo que respecta a la polémica. Pero este año los galardones que entregó la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood estaban bajo un mayor escrutinio de lo habitual hacia la HFPA (por sus siglas en inglés ‘Hollywood Foreign Press Association’), el pequeño grupo de 87 periodistas internacionales que reparte los premios, al conocerse el caso de una demanda antimonopolio que puede hacer mucho daño a esta asociación.

Tras la entrega de los galardones, hemos podido ver titulares que destacan victorias históricas para las mujeres. Como que la directora de ‘Nomadland’, Chloé Zhao, se convirtió en la segunda mujer en la historia en ganar un Globo de Oro como directora (la primera fue Barbra Streisand for ‘Yentl’); o que la actriz protagonista de ‘The United States Vs. Billie Holliday’, Andra Day, se convirtió en la segunda mujer negra en ganar el premio a la mejor actriz en un drama. Pero en un intento de reconocer lo superlativo, se dio un paso atrás después de que una publicación como la revista Variety atribuyera otra primicia que no es real.

Anya Taylor-Joy ganó el Globo de Oro a la Mejor Actriz en una miniserie de televisión por la excelente ‘Gambito de dama’, que luego ganaría el título como Mejor Película de televisión para Netflix. Anya Taylor-Joy, quien tiene ascendencia argentina y vivió en Argentina durante varios años cuando era niña, se identifica como latina. En un video para la cuenta de Netflix publicado en noviembre, Taylor-Joy habló en detalle sobre cómo ser argentina le moldeó como persona y profesional del cine.

Su premio le convierte en la primera actriz latina en ganar un Globo de Oro a la Mejor Actriz por una serie de televisión. Pero en un artículo que reconoce este hecho, Variety también identificó inicialmente a Taylor-Joy como “una mujer de color”.

«La argentina Anya Taylor Joy es la primera mujer de color en ganar esta categoría desde Queen Latifah en 2008 y sólo la quinta mujer de color en ganar la general desde 1982, cuando se introdujo la categoría», decía el artículo de Variety.

Muchos de los fanáticos de Anya Taylor-Joy señalaron un perfil de la web Vulture de la actriz en 2018 donde habló sobre su identidad latina y la «extraña mezcla» de crecer en Argentina antes de emigrar al Reino Unido. Pero Taylor-Joy nunca se describió a sí misma como una mujer de color; reconoció su privilegio blanco y, aunque es latina, no quiere quitarle roles a las personas latinas que no son blancas.

«Soy consciente del hecho de que no parezco una persona latina típica, y eso no es justo», le dijo Taylor-Joy a Vulture. «No quiero ser alguien a quien simplemente puedas sustituir para ese papel cuando soy realmente blanca y rubia».

Poco después de que se publicara el párrafo sobre Anya Taylor-Joy siendo calificada como ‘mujer de color’, y que se volviera viral con miles de fans iracundo clamando por una rectificación, se eliminó del artículo y Variety publicó una actualización reconociendo que la actriz se identifica como una latina blanca. Pero el problema, más allá de un gazapo de redacción, destaca las complicaciones de hablar sobre raza y etnia en el cine; y una indicación de que los Globos de Oro todavía tienen un largo camino por recorrer para que sus ganadores reflejen nuestro propio mundo.

Sacha Baron Cohen también agradece (a su manera) el premio

El actor británico Sacha Baron Cohen también ganó su segundo Globo de Oro al Mejor Actor por interpretar al periodista kazajo Borat Sagdiyev en ‘Borat Subsequent Moviefilm’, la película de Amazon Prime Video que también ganó como Mejor Comedia o Musical. Su victoria, que llega 15 años después de ganar el mismo premio por el falso documental ‘Borat’ de 2006, convierte a Sacha Baron Cohen en la primera persona en la historia de los Globos de Oro en ganar dos premios por el mismo personaje cinematográfico.

Aprovechando semejante honor, y fiel a su incombustible sorna, también hurgó en la herida racial al dedicar el Globo de Oro a la “Asociación totalmente blanca de la prensa extranjera de Hollywood”. Y no era un chiste: la asociación no tiene ningún periodista negro entre sus miembros.

Pero las críticas empezaron con el ‘fuego amigo’ de las propias presentadoras de la gala: «La HFPA está formada por noventa blancos heterosexuales», ironizó Amy Poehler al explicar las reglas durante la ceremonia. “Hay mucha porquería nominada, y eso es un error de estos premios. Dejaron pasar muchos trabajos elaborados por personas afroamericanas. No hay ningún miembro negro en la HFPA y la inclusión es importante».

Los organizadores entonan el ‘mea culpa’ 

El revuelo en la gala obligó a la HFPA a un pequeño acto de contrición: un minuto de disculpas y compromiso por mejorar que expresaron los directivos de la HFPA, con tres integrantes que aparecieron de forma estática sobre el escenario para reconocer que «tienen mucho trabajo que hacer» para fomentar la diversidad y renovar la asociación, muy desprestigiada históricamente en los corrillos de Hollywood.

Y más después de que el diario Los Angeles Times sacara los trapos sucios de esta organización al informar sobre una demanda que fue presentada tres meses antes por una periodista noruega a la que se le había negado ser miembro en el grupo, lo que ha atraído la atención generalizada en Hollywood, donde la HFPA ejerce un poder enorme como árbitro de uno de los premios más importantes de la industria del entretenimiento. Y para la HFPA, esta demanda antimonopolio representó una amenaza directa a ese poder.

En su demanda, la periodista de cine Kjersti Flaa acusó a la HFPA de institucionalizar una «cultura de corrupción», alegando que la organización estaba exenta de pagar impuestos y operaba como una especie de cártel, prohibiendo a los solicitantes su entrada a la Asociación, incluida ella misma, y ​​monopolizando el acceso de la prensa más importante mientras elegía indebidamente a sus miembros.

El grupo, afirmó Kjersti Flaa, estaba plagado de conflictos éticos, con miembros que aceptaban «miles de dólares en emolumentos» de los mismos estudios a los que otorgaban los premios, todo ello escondido detrás de un «código de silencio».

Dentro de la HFPA, la demanda había tocado un nervio con algunos miembros esperaban que pudiera obligar a la organización a hacer lo que ellos ven como unos cambios necesarios desde hace mucho tiempo.

A lo largo de sus casi ocho décadas de historia, la HFPA ha superado una serie de escándalos vergonzosos, demandas y, a menudo, duras críticas a sus miembros. El grupo ha sido blanco de bromas incluso desde el escenario de su propia entrega de premios. Como anfitrión en 2016, Ricky Gervais definió los Globos como «inútiles» y calificó el premio como «un poco de metal que algunos periodistas viejos y confundidos querían darte en persona para que pudieran conocerte y tener una selfie contigo». En una entrevista de 2014, el actor Gary Oldman dijo que el grupo era «90 don nadies masturbándose» y pidió un boicot del «juego tonto» que representan sus premios.

Sin embargo, a pesar de todo esto, la HFPA ha logrado forjarse una posición de influencia única e improbable. Sus miembros, relativamente pocos, reciben rutinariamente acceso exclusivo a los poderosos actores de Hollywood, son invitados a viajes en lugares exóticos, alojados en hoteles de cinco estrellas y, a medida que se acercan las nominaciones a los Globos, agasajados con regalos, cenas y fiestas repletas de estrellas.

Para los estudios, los productores buscan su favor y explotan sus premios como una poderosa herramienta de marketing, por lo que el grupo es a la vez adulado, ridiculizado y tolerado a regañadientes.

La HFPA, que tiene la reputación de tomar decisiones difíciles de vez en cuando al elegir a los nominados y ganadores de los Globos, ha enfrentado más críticas por la lista de nominaciones de este año, que no incluyó a varios aspirantes al Oscar liderados por negros como ‘Da 5 Bloods’, ‘Ma Rainey’s Black Bottom’ o ‘Judas and the Black Messiah’ en los nominados al premio mayor de la gala.

Varias de otras selecciones de este año confundieron a los críticos, incluyendo un movimiento de cabeza de incredulidad cuando se supo que la HFPA había otorgado dos nominaciones a los Globos de Oro a la película ‘Music’, dirigida por la cantante de pop australiana Sia. La película ha sido ampliamente criticada, ya no solo por el debut como directora la cantante, sino por considerar que la manera en la que la película presenta a su protagonista autista es «ofensiva» y contribuye a perpetuar los «estereotipos dañinos» sobre las personas con autismo, lo que no hace más que aumentar el sentir de que la HFPA no está en sintonía con la industria.

En los últimos años, la HFPA ha trabajado para rehabilitar su imagen pública. Ha regalado millones de dólares a diversas causas que apoyan las artes y el periodismo (otorgaron más de 5 millones de dólares en subvenciones en 2020) mientras se esfuerza por brindar a la ceremonia históricamente relajada de los Globos Oro cambios para ganarse una nueva medida de respetabilidad. Sin embargo, los más críticos argumentan que la HFPA es, en última instancia, una creación de Hollywood y que, mientras la industria continúe beneficiándose de los premios que entregan, es probable que poco cambie.

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