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La extraña problemática de los dispositivos multipersona

Si hay un terreno que creo que se ha explorado poco en el campo de las comunicaciones móviles es la cantidad de combinaciones que los usuarios dan a sus dispositivos en relación con los diferentes entornos en los que los utilizan. Y, al mismo tiempo, lo poco personal que puede llegar a ser un dispositivo –supuestamente poco transferible– por muchas razones, con la incomodidad que ello supone al no estar diseñado para ello.

Los ejemplos más claros son la dualidad trabajo-casa con los teléfonos móviles y los dispositivos compartidos en el hogar.

Hoy en día todo el mundo tiene su teléfono móvil personal, pero muchos están también acostumbrados al famoso móvil «de empresa», lo cual genera todo tipo de situaciones raras: empresas que entregan un terminal nuevo a los empleados; empresas que permiten que el empleado utilice su propio terminal o empleados que prefieren usar más el terminal de empresa que el suyo personal. Dejando aparte el uso y consumo de las líneas, si encima el uno o el otro son mejores por alguna razón… lío asegurado.

Mucha gente acaba simplificando la situación llevando dos aparatos encima: el personal y el de trabajo. He visto gente que incluso lleva tres gadgets. Una combinación típica es una Blackberry/Windows de trabajo junto con un iPhone/Android personal, con todo lo que ello conlleva: distintas interfaces, aplicaciones (que en ocasiones hay que comprar dos veces), contenidos que tal vez hay que transferir de un sitio a otro… Por no hablar del engorro que suponen los cargadores y cables por duplicado.

Lo más avezados pueden optar por soluciones como las Tarjetas TWIN, que permiten usar dos líneas en la misma SIM (una para trabajo, otra personal). Es una buena solución, incluso permite tener las agendas separadas – pero si a nivel de sistema operativo no hay diferencia entre un «usuario de terminal» y otro tampoco es la solución definitiva. Toda una pena, porque hoy en día son muchas las empresas que ya no te obligan a usar sus propios dispositivos «oficiales» sino que son más amigas del BYOD («Trae tu propio dispositivo») siempre que se respeten las medidas de seguridad adecuadas.

Existiendo esta problemática real en tantas empresas, nunca he entendido por qué tan pocos fabricantes han explorado soluciones que podrían ser definitivas: terminales donde poder colocar físicamente dos SIMs, o utilizar una SIM TWIN pero con dos cuentas de usuario en el mismo sistema (que respete las dos líneas diferentes), o SIMs virtuales que fueran gestionadas a nivel de sistema operativo.

Si en los ordenadores ya hemos dado con soluciones estupendas para que muchas personas utilicen la misma máquina, compartan aplicaciones y documentos… ¿Por qué no existe lo mismo en los teléfonos? Quizá es simplemente porque se supone que son dispositivos personales, mientras que un ordenador de casa o de la oficina puede ser utilizado por varias personas en ocasiones.

Respecto a esos dispositivos compartidos en el hogar, qué mejor ejemplo que las tabletas. Dejas un iPad sin contraseña por la casa y a la vuelta te puedes encontrar con que te han instalado –o borrado– aplicaciones o juegos, te han cambiado los puntos de lectura de los libros o a lo peor te han hecho un Bañez con el Bubble Shooter.

Al respecto, Matt Jones de BERG propuso al poco de la salida de los iPad una interfaz visualmente sencilla y agradable de cómo podría ser un iPad multiusuario. Al desbloquearlo, simplemente eliges el botón que lleva tu nombre, pones la contraseña (si acaso hay) y listo: tus apps, tus documentos, tus contactos… Todo tan estupendamente compartido como en los sistemas operativos de sobremesa. Incluso una burda copia de los sistemas tradicionales serviría – pero esto nunca ha pasado de la categoría «rumor». Tanto en iOS como en Android podría usarse casi exactamente la misma idea; de hecho es raro que no lo hayan inventado ya.

Mi sensación: que como todo el mundo gana dinero vendiendo más terminales «duplicados» y más teléfonos y tabletas del tipo «uno por persona», ¿para qué hacer que sea fácil adaptarlos a versiones multipersona? Quizá la gente no renovaría las tabletas en casa (en vez de que sigan su natural camino de la herencia de mayores a pequeños) o las empresas se ahorrarían un dineral en su parque de terminales móviles. En cualquier caso, siempre me ha parecido que hay un hueco muy grande y muy jugoso debido principalmente a la problemática de los dispositivos de empresa, que sin duda algún fabricante podría aprovechar. Tal vez lo tienen ya listo en los laboratorios y si la competencia achucha lo veamos este año.

{Foto: Non-personal Computing / Matt Jones @ BERG}

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