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Del Betamax al Blu Ray: breve historia de los aparatos para grabar en la televisión

Betamax

Ahora tenemos un montón de servicios de vídeo ‘online’ para ver nuestras películas y series favoritas con una calidad muy aceptable, pero sobre todo cuándo y dónde queramos. Cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando las compañías tecnológicas estaban en plena guerra para ver quién creaba el mejor grabador de televisión con el que guardar algunas emisiones para verlas más tardes de la forma más eficiente. Esta es la larga historia de esas grabaciones, desde que empezamos a usar las cintas Betamax:

Las cintas Betamax llegaron en 1975 de la mano de Sony como la versión 2.0 del casete, es decir, como un artilugio para grabar tanto audio como imagen. Por aquel entonces ya existía un clásico sin el que nuestras vidas no se podía entender: el VHS.

Sin embargo, el Betamax prometía una mayor calidad de imagen y la cinta era más pequeña. Además, el sonido también era mayor. A pesar de todas estas benditas características, acabó triunfando el VHS. ¿Cómo fue posible? Entre otros motivos, por las demandas que recibió Sony y su empecinamiento en no abrir el estándar de su nueva tecnología.

Así, a finales de los 70, la compañía empezó a perder cuota de mercado. A la vez, JVC desarrollaba el VHS, cuyo estándar fue abierto para ayudar a los fabricantes de reproductores de cintas. Sin embargo, Sony no hizo esto: en 1984, apenas 12 empresas desarrollaban videograbadores Betamax. Mientras tanto, de VHS había 40. La guerra llegó a tal punto que en 1988 fue la propia Sony quien comenzó a fabricar reproductores VHS.

VHS

Mejor en redondo

Los 90 discurrieron plácidamente entre los ‘walkman’ y los ‘discman’, con ese otro protagonista indiscutible, el VHS. Muchísimos hogares en todo el planeta tenían un grabador-reproductor que hacía maravillas. Así, nos lo podíamos dejar programado para que grabara esa película que ponían a altas horas de la madrugada mientras nosotros dormíamos a pata suelta. Eso sí, luego teníamos que andar rebobinando para ver desde el comienzo (aunque había aparatos que lo hacían al llegar al final de la cinta) o avanzando para saltarnos los anuncios que, desgraciadamente, también grababa. Y siempre rezando para que hubiera espacio suficiente en la cinta y no se quedara algo sin registrar.

Estos problema del VHS se acabaron cuando despedíamos el siglo XX y nos adentrábamos en el incierto XXI. Un disco como el CD-Rom cambió nuestra forma de consumir películas y series. Se trataba del DVD que tenía más espacio interno que el CD (un mínimo de 4 GB del primero frente a 700 MB del segundo). Imagina cuántas horas de televisión se podían grabar con eso. Además, gracias a los reproductores podíamos ir a un minuto en concreto de la grabación, sin tener que andar rebobinando o avanzando.

Con un poco más de dinero se podía tener un lector grabador, que hacía que tu casa se llenara de discos por todos los estantes. Incluso si los VHS venían a veces con pegatinas para personalizar la carcasa, los DVD nos hicieron acudir como peregrinos a papelerías y tiendas de informática para comprar rotuladores con los que decorarlos. Los más motivados tenían hasta grabadores de CD y DVD que permitían ‘serigrafiar’ sobre su superficie. El no va más.

DVD

Mientras todos los periódicos vendían DVD para fidelizar a clientes, surgió otro grabador de discos con más capacidad y una calidad de imagen y sonido aún mayor. Si el DVD nos parecía poco, el Blu Ray vino a darle más sentido a nuestras ansias de audiovisual. Sin embargo, internet ya estaba haciendo de las suyas y su éxito no fue (no está siendo, de hecho) tan potente. Estos grabadores existen, sí (de hecho, hay algunos que permiten grabar hasta dos canales de televisión a la vez), pero ¿cuántas personas conoces que tengan uno?

Volviendo a 2015, ahora no hace falta llenar nuestra casa de cintas y disco. Muchos servicios de televisión y cable ofrecen opciones para grabar un programa en directo con calidad HD y alojarlo en la nube para verlo cuando deseemos. Mientras, podemos estar durmiendo o viendo otro canal.

Con este panorama es normal que nadie quiera regresar a las cintas de vídeo, así que dudamos que vuelvan a tener protagonismo gracias a la moda ‘retro’ como los discos de vinilo. ¿Dispuesto a dejar tu programa favorito en la nube mientras te dedicas a otros menesteres? Las estanterías de tu casa lo agradecerán.

Con información de Wikipedia y Yahoo. Imágenes de Shutterstock

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