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Los disfraces de imitación más cómicos y cutres para reírse del miedo en Halloween

Unos trapos, maquillaje oscuro… y a disfrutar de la noche más terrorífica del año. Halloween es la excusa perfecta para aporrear las puertas en busca de golosinas. Sin embargo, eso en España todavía no se estila mucho: somos más de disfrazarnos de cualquier forma e ir de fiesta. Si pasas del maquillaje y el rojo sangre, pero quieres un buen disfraz, existen muchas opciones en el mercado. Algunas, incluso, bastante bochornosas. Porque también hay que reírse del miedo.

Twitter está plagado de imitaciones de disfraces reales, que quieren emular a personajes de la cultura pop pero sin pagar los derechos de propiedad intelectual. Algunos tienen tanta gracia que dudarías si comprarlos o no. Otros son, directamente, un timo puro y duro. Por ejemplo, un disfraz del erizo Sonic. El mítico personaje de las consolas Sega era azul y tenía el pelo de pincho acorde a la especie animal que representaba. ¿Púas de plástico? ¿Traje de terciopelo tan oscuro como el mar? Algún fabricante avispado ha pensado que es mucho mejor tirar de una simple camiseta azul. Y ya tú si eso te pones la máscara del “ratón azul de la velocidad”, según la descripción:

Otro ejemplo. El 27 de octubre de 2017 se estrenó la segunda temporada de ‘Stranger Things’, una fecha ideal para hacer un maratón de cara a Halloween. También, una serie con tanto ‘hype’ daba para disfrazarse ese día. ¿De qué personaje? ¿Del Demogorgon? No hay que complicarse tanto la vida: bastaba con comprar una peluca para adulto de ‘Unusual Events’ (‘Sucesos inusuales’):

No todos los fabricantes son tan simples. También hay quienes velan por tu bolsillo y proponen que un mismo disfraz te sirva para dos personajes diferentes con tan solo añadir unos complementos. Así, emular al Neo de ‘Matrix’ (aquí denominado Cyber Man) es muy propio para Halloween. Y unos meses después, con el Carnaval y el entierro de la sardina, añádele un alzacuellos, un sombrero y una cruz y ya eres un sacerdote más dispuesto a afrontar la Cuaresma:

Sin embargo, no siempre encontramos fabricantes tan polivalentes. A otros, sin embargo, hay que reconocerles que, aunque solo nos den una opción de traje al comprar un disfraz, al menos se parece al del personaje original. Por ejemplo, el traje de rayas blancas y negras de Beetlejuice. Eso sí, recordemos que estos disfraces no suelen contar con la licencia oficial para venderlos. Así, tienen que optar por nombres de escritura o fonética parecida:

Otros disfraces son menos cutres, pero como son de imitación deben dejar de alguna manera su impronta. Por ejemplo, existen disfraces inspirados en el videojuego ‘Minecraft’. ¿Qué fan no querría disfrazarse de bloque? Pues para eso hay que ir a la tienda y buscar el disfraz de… ‘Minegame’:

Nombres que no dejen lugar al error

Aunque sea Halloween, no hay por qué disfrazarse de un personaje tétrico. Brujas, zombis y asesinos se pueden sustituir por iconos de la cultura pop. Por ejemplo, Mario Bros. Existen en el mercado unos disfraces llamados Sidekick Bros., cuya traducción al castellano sería algo así como “los hermanos compinches”. Y compinches eran Mario y Luigi, sí, aunque ‘compinche’ suena más a actos delictivos. Aunque no tenían esos guantes tan grandes, de cuatro dedos y que recuerdan a los de Mickey Mouse. Con ellos podrías casi emular el viejo juego de manos a la carta, que hacía furor en el ‘Grand Prix’.

Luigi tampoco se salva de las réplicas cutres. En los países francófonos y de lengua inglesa (hay que aprovechar todo lo posible, como los supermercados españoles que venden productos procesados con nombres en portugués) podemos encontrar un disfraz con su característico uniforme verde, que incluye una gorra tan grande como las manos de su hermano. En la bolsa no dice que sea un disfraz del hermanísimo italiano, sino, en un toque ‘british’, el disfraz de un Video Game Guy (chico del videojuego). Esto puede sonar a muy misterioso o a tener una caradura increíble.

Y si Luigi se había transformado en el chico del videojuego (como si solo existiera un varón en toda la historia del ocio interactivo), otros iconos tampoco se salvan de los nombres rebuscados pero que no dejan lugar a equívoco. Por ejemplo, el famoso Wally que tan bien se escondía en los libros. Gafas, gorro rojo y blanco y camisa a rayas de los mismos colores: no tiene pérdida. Por eso, su disfraz de imitación no debía ser otro que el… Stripey Dude (tipo a rayas):

Si ya estás crecidito, puedes optar por la versión adulta del Stripey Dude. No repite nombre, sino que se llama Lost Adult (adulto perdido), un giro imprevisto que nos hace reflexionar sobre Wally: ¿estaba perdido o simplemente es que había mucha gente a su alrededor? ¿Supo encontrarse?

Cómo no dar miedo y sí causar desconcierto

Hay disfraces con los que no nos queda claro si pretenden dar miedo o risa. Es el caso del Creepy Husband, ‘marido espeluznante’ en español. Al verlo, nos recuerda a Gomez Addams, el padre de la familia homónima. O a un gánster de Chicago. Pero espeluznante, lo que se dice espeluznante, es bien poco:

Otros, más que miedo, quieren dar pena. Lo que pasa es que al final dan risa y vergüenza ajena. Por ejemplo, este disfraz de Batman, vendido como… Dead Parents Hero (el héroe de los padres muertos). Si piensan que con un nombre tan lacrimógeno van a convencernos para adquirirlo, se equivocan. Solo lo haremos si nuestro bolsillo se resiente.

En definitiva, quien no se disfraza en Halloween es porque no quiere. La oferta es amplia, tanto como vergonzosa. Pero teniendo en cuenta que es una fiesta para pasárselo bien mientras aterrorizamos al personal, dejemos la vergüenza en casa y a disfrutar. Además de asustarlos, seguro que hacemos que se rían con nosotros.


Con información de Insider y Bored Panda. Imágenes de Pixel Boosaw venom y Anna Mazz.

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