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Diez películas esenciales con bandas sonoras de Ennio Morricone

Es uno de los temas más reconocibles en la historia del cine: un sonido agudo de flauta y ocarina sobre un fuerte bombo, seguido de las notas de un arpa de boca. Pertenece a ‘El bueno, el feo y el malo’. Por supuesto, tenemos que agradecer a Ennio Morricone esta partitura que se asocia perfectamente con los «spaghetti westerns» y los primeros antihéroes fronterizos de Clint Eastwood. Pero la música de Morricone ha aparecido en más de 500 películas y producciones de televisión en las últimas seis décadas, y su trabajo abarca desde la extraña instrumentación de sus primeras colaboraciones con Sergio Leone hasta la orquestación más exuberante de su trabajo en piezas de época, melodramas históricos y mucho más. Aquí va un resumen rápido de 10 de sus bandas sonoras esenciales. Ciao, maestro.

‘El bueno, el feo y el malo’ (1966)

Sin duda la película dirigida por Sergio Leone despliega espléndidamente los talentos de Morricone en una suerte de canon original que abarca desde la forma en que los diversos instrumentos sirven para representar a cada uno de los personajes hasta los crescendos repentinos de las pistas individuales. “Quería evocar el aullido del coyote para transmitir la idea de la violencia animal en el salvaje oeste», solía decir Morricone. La pregunta era: ¿cómo? Se le ocurrió la idea de transponer «dos voces masculinas roncas» y utilizar un efecto wah-wah en ellas … y el resto es historia del cine.

‘La batalla de Argel’ (1966)

1966 fue uno de los años más ocupados de la carrera de Morricone, con varias colaboraciones con directores italianos como Sergio Leone, Pier Paolo Pasolini, Franco Zeffirelli….Pero ‘La batalla de Argel’, dirigida por Gillo Pontecorvo, dio una imagen sobre la guerra de guerrillas como ninguna otra película antes. Aquí las composiciones de Morricone están llenas de suspense e intriga para igualar la incertidumbre de una película filmada en estilo documental, pero con una partitura que ofrece una atmósfera inquietante a escenas brutales.

‘Novecento’ (1976)

Otra película fundamental de Morricone, protagonizada por Gérard Depardieu y Robert De Niro, que interpretan al hijo de un terrateniente y el hijo de un obrero que nacen el mismo día y se vuelven amigos inseparables. Para esta monumental obra de cuatro horas sobre el proletariado italiano dirigida por Bernardo Bertolucci, el cineasta se rindió al genio de su compatriota, del que dijo que había compuesto “uno de los himnos más bellos de la historia del cine”. Una composición en la que brillan los instrumentos de cuerda, el piano y los de viento; y que huye de la típica épica de muchas bandas sonoras para resaltar el dramatismo del guión.

‘Días del cielo’ (1978)

Morricone obtuvo su primera nominación al Premio de la Academia por este drama magistral de Terrence Malick sobre amor ilícito y asesinato en las grandes llanuras de Estados Unidos. Una película dura pero llena de magia gracias a la cuidadísima fotografía de Nestor Almendros y a la música de Ennio Morricone, con temas muy melancólicos, serenos y apacibles que contrastaban con la dureza del argumento. Un sonido triste de una inocencia que se perdió.

‘La cosa’ (1982)

Hacer mucho con muy poco: ese fue el regalo de Morricone para esta película de ciencia ficción/horror de John Carpenter. Carpenter, que generalmente grababa sus propias películas (como ‘Halloween’), sabía una o dos cosas sobre cómo usar la música para proyectar tensión. Pero en ‘La cosa’, la música de Morricone también proyecta aislamiento, desolación y paranoia. Y en solo dos notas subrayadas por inquietantes acordes de sintetizador y lo que suena como un corazón (humano).

‘Érase una vez en América’ ​​(1984)

Morricone volvió a trabajar con Sergio Leone para este drama sobre gángsters del siglo XX, que abarca décadas en la vida de amigos de la infancia que crecen para enfrentarse entre sí. Un elemento destacado de la orquestación es la flauta, que evoca bellamente el anhelo de lo que es una pieza épica de memoria. También hay música de época con elementos de jazz tradicional y marchas funerarias de la vieja escuela que sugieren el auge antes del inevitable fracaso. «Considero que es la obra maestra de Sergio», dijo Morricone sobre el resultado.

‘La misión’ (1986)

La banda sonora de Morricone para este drama histórico de Roland Joffe sobre un sacerdote jesuita (Jeremy Irons) y un mercenario reformado (Robert De Niro) que defendía a una comunidad indígena de las fuerzas coloniales, se había convertido en lo más destacado de los conciertos en los que el compositor actuaría en sus últimos años. Es una idea altamente conceptual y Morricone la convierte en un sonido que es a la vez terrenal y trascendental, con coros celestiales que se unen con tambores de percusión justo debajo de las maniobras orquestales. El resultado le valió otra nominación al Oscar.

‘Los intocables de Elliot Ness’ (1987)

Brian De Palma reclutó a Morricone para la música de su brillante y violento drama criminal que enfrenta al agente federal Eliot Ness (Kevin Costner) con el jefe de la mafia Al Capone (Robert De Niro). La música del título de apertura es Morricone puro vintage, completada con armónica y cuerdas; pero la música de los títulos finales es maravillosamente heroica, reflejando al infatigable luchador contra el crimen que (¡alerta de spoiler!) gana el combate. La épica en estado puro le valió a Morricone su tercera nominación al Premio de la Academia.

‘Cinema Paradiso’ (1988)

Una de las películas en italiano más exitosas de todos los tiempos, la historia de Giuseppe Tornatore sobre un niño loco por el cine (Salvatore Cascio) y el proyeccionista de cine (Philippe Noiret) que lo toma bajo su ala presenta lo que puede ser el trabajo más descaradamente romántico de Morricone. Todo, desde el piano hasta las devastadas sinfonías, parece que podrían haber salido de las viejas películas de Hollywood y rebosa de sentimentalismo. El hecho de que Ennio Morricone compuso uno de los temas de amor con su hijo Andrea, replicando así el tema de tutoría de la película y uniendo a las generaciones a través del arte, solo lo hace mucho más dulce.

‘Los odiosos ocho’ (2015)

En 2007, Morricone fue galardonado con el Oscar honorífico por sus «magníficas contribuciones al arte de la música de cine». Nueve años después, Morricone ganaría un Oscar por la banda sonora de ‘Los odiosos ocho’, cuyo director, Quentin Tarantino, había reutilizado previamente música de Morricone para sus películas desde principios de los años 2000. No solo le dio a la película de Tarantino una gran cantidad de seriedad y la conectó con un largo legado de westerns, sino que también premió al maestro con un Oscar sobradamente merecido.

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