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¡Feliz Día del Orgullo Zombi!: Cómo los muertos vivientes invadieron la cultura pop

El 4 de febrero se celebra el Día del Orgullo Zombi (o ‘Zombie’ en su acepción anglosajona), un día para dar rienda suelta a todos aquellos seguidores de esta temática protagonizada por muertos vivientes y que, cada vez más, se celebra con miles de fanáticos disfrazándose de zombis y saliendo a las calles del mundo para protagonizar su propia película de terror.

El mentor de esta celebración no es otro que el cineasta estadounidense George Andrew Romero, quien celebra su cumpleaños el 4 de febrero. Romero es considerado el fundador de este género cinematográfico lleno de vísceras, sangre y gemidos con la famosa película de culto ‘La noche de los muertos vivientes’ que se estrenó en 1968. A pesar de no ser el primero en filmar películas con zombis, sí ha sido considerado por la cultura popular como su creador, al introducir ciertos elementos característicos de estas criaturas tan particulares.

Criaturas que han llegado hasta el día de hoy como unos de los personajes más habituales en libros, películas, series, cómics o videojuegos. Y que están más de moda que nunca precisamente por la pandemia que estamos viviendo, donde los escenarios apocalípticos de terror catastrofista se van convirtiendo en realidad.

De hecho un equipo de investigadores de la Penn State University en EE.UU ha constatado recientemente, después de realizar un test psicológico a más de trescientas personas, que ver películas de zombis o epidemias apocalípticas nos prepara mejor ante la realidad que nos está haciendo vivir la COVID y nos hace ser más resilientes (la resiliencia es la capacidad de adaptarse a la adversidad con positivismo y naturalidad).

Afortunadamente, todavía no ha llegado el día en que nos devoremos los unos a los otros, pero es innegable que la pandemia ha instalado una mirada de desconfianza hacia nuestros semejantes, viéndolos como posibles infectados. Son nuevas situaciones psicológicas que los consumidores de pelis de zombis tienen más integradas, por eso son más propensos a enfrentarse mejor a la pandemia actual aceptando las dificultades como parte de la vida, sin venirse abajo.

Esto implica un mensaje aún más importante sobre este tipo de género de terror: consumir libros, películas y tal vez incluso videojuegos de zombis no es solo un pasatiempo ocioso, sino una forma de imaginarnos realidades simuladas que nos ayudan a prepararnos para los desafíos futuros.

¿Cómo llegaron los zombis a la cultura popular?

Aunque el Día del Orgullo Zombi celebra el nacimiento de George A. Romero, la verdadera historia del origen de los zombis se remonta a más allá de 1968, por supuesto.

Los antiguos griegos pueden haber sido la primera civilización aterrorizada por el miedo a los no muertos. Los arqueólogos han desenterrado muchas tumbas antiguas que contenían esqueletos inmovilizados por rocas y otros objetos pesados, supuestamente para evitar que los cadáveres se reanimaran. Posteriormente los zombis aparecieron en la literatura desde 1597 y fueron descritos como espíritus o fantasmas, no como demonios caníbales.

Pero el comienzo del mito del zombi como lo conocemos hoy en día se remonta a Haití durante los años 1600 y 1700, cuando los esclavos africanos trabajaban hasta la extenuación en las plantaciones de azúcar. Creían que su castigo por cometer suicidio sería existir como un muerto que camina en lugar de volver a su patria africana. No es difícil ver en estos esclavos la noción de un cadáver, despojado de voluntad y personalidad, forzado a obedecer las órdenes de un tirano terrateniente. La vida, o más bien la otra vida, de un zombi representaba la terrible situación de la esclavitud. Pero en este caso, los zombis no eran los malos. Eran más dignos de compasión, porque los villanos eran los que robaban las almas.

De hecho, la noción de zombis todavía forma parte del folclore haitiano. La creencia es que, a través de la magia o el veneno, un hechicero puede hacer que una persona enferme y parezca morir. Después de que la familia entierra al supuestamente finado, el hechicero recupera el cuerpo, que está vivo, pero esclavizado.

Estos hechiceros tienen la tradición de utilizar hierbas, partes de animales, huesos y otros objetos para crear brebajes que incluyen «polvos zombis», que contienen tetrodotoxina, una neurotoxina mortal que se encuentra en el pez globo y algunas otras especies marinas. Si se usa con cuidado en dosis subletales, la combinación de tetrodotoxina puede causar síntomas parecidos a los de un zombi, como dificultad para caminar, confusión mental y problemas respiratorios.

Así, drogando a las personas para que se metieran con sus mentes, los hechiceros se aseguraban de que harían lo que les pidieran. Luego los ponían a trabajar haciendo trabajos domésticos en los campos. Aunque pueden haber estado tan fuera de lugar que parecían personas muertas que habían vuelto a la vida, ese no era el caso: no eran caníbales carnívoros, eran sirvientes obedientes.

Cuando las tropas estadounidenses ocuparon el país insular a principios de la década de 1900, se sintieron intrigados con estas historias y las llevaron de vuelta a Estados Unidos, dándoles su propia dosis de espectáculo: hombres muertos caminando por los campos de caña. Fue entonces cuando Hollywood se interesó mucho por el tema. Así comenzó la transformación del zombi.

Por tanto, la idea de un cadáver ambulante se hizo para la pantalla grande, con los zombis dando el salto de la religión haitiana al entretenimiento estadounidense en 1932 con una película protagonizada por Bela Lugosi y Madge Bellamy llamada ‘White Zombie’.

Esa película, a su vez, se inspiró en gran medida en un diario de viaje de 1929 de William Seabrook, un periodista que también resultó ser el tipo de persona que, después de no obtener una descripción suficientemente buena del sabor de la carne humana de un cacique de África occidental, logra adquirir un trozo de carne de un cadáver para cocinarla él mismo. En su libro de 1931 ‘Jungle Ways’, Seabrook describe amablemente el sabor como muy similar al de ternera.

Los zombis aparecieron en películas de terror durante las próximas décadas, con frecuencia de acuerdo con el tema del vudú haitiano, pero a veces diversificándose. Por ejemplo, en ‘La venganza de los zombis’ de 1943 tomó un ángulo de ciencia ficción, con un científico nazi tratando de crear un ejército de los muertos vivientes para Hitler.

El zombi moderno

Pero la película de zombis por excelencia que daría forma definitiva al género y que supuso el verdadero punto de inflexión en la iconografía zombi (‘La noche de los muertos vivientes’) se inspiró menos en estas películas y más en los vampiros. Trabajando con la novela posapocalíptica de 1954 ‘Soy leyenda’, de Richard Matheson, que cuenta la historia del último hombre en un mundo de monstruos vampíricos, George A. Romero y el guionista John Russo contaron su propia historia sobre un grupo de humanos amenazados por muertos vivientes que se movían arrastrando los pies y gimiendo guturalmente.

Romero sacó el componente haitiano de las historias de zombis anteriores y los trajo a los suburbios. Ahora eran nuestros amigos, nuestros parientes, nuestros vecinos que volvían de entre los muertos. Y además de ser aterrador y asqueroso como todo buen monstruo, el zombi se convirtió una metáfora increíblemente versátil de nuestra propia vida, que sobre todo triunfa personificando nuestro miedo más profundo: la muerte. Los zombis son nuestro destino escrito en grande. Se acercan lentos, débiles, torpes, a menudo absurdos, pero de manera implacable, imparable, intratable.

Así, los zombis de George A. Romero se convirtieron en la piedra de toque para los que vendrían después, Durante los siguientes 15 años, Romero dirigió dos películas de zombis más, ‘El Amanecer de los muertos vivientes’ (1978) y ‘El día de los muertos’ (1985). A medida que la tecnología de efectos especiales mejoraba con cada película, los zombis parecían más espantosos y realistas. Y los guionistas añadieron sus propias peculiaridades al género.

Por ejemplo, en ‘El regreso de los muertos vivientes’ de 1985, ópera prima de Dan O’Bannon, guionista de ‘Alien’, una parodia de la película que inició el género, los zombis no solo tenían hambre de carne humana, sino también de cerebros. Esa idea pegó muy fuerte. La película también fue la primera en presentar zombis que hablaban y, quizás lo más importante, zombis de rápido movimiento y que brindan alivio cómico, como las estrellas de ‘Shaun of the Dead’, ‘Bienvenido a Zombieland’ o ‘Zombies Party’.

La música también acogió el concepto zombi con entusiasmo, como demostró Michael Jackson y su video ‘Thriller’ de 1984, que puso las bases de que los zombis no solo pueden moverse rápido, sino bailar como los ángeles. Y cantar, por qué no. Y si no que se lo pregunten al grupo británico de heavy-metal Iron Maiden.

De niños, más de uno sentía algo de miedo cuando veía este monstruo en los pósters de sus hermanos mayores o en las portadas de una música que era, sin duda, para maleantes y gente peligrosa. Pero el tiempo ha convertido a Iron Maiden en un clásico del rock para (casi) todos los públicos. Y Eddie, su zombi mascota, en un icono pop que ha traspasado los límites de las portadas de disco.

El zombi en la actualidad

Así, a partir de la década de 1980, se hicieron decenas de películas de zombis. Incluso Scooby Doo luchó contra los zombis en la película de 1998 ‘Scooby-Doo en Zombie Island’ . Y el lanzamiento en la década del 2000 de películas de altísimo presupuesto como ‘28 días después’ (2002) y sobre todo ‘Guerra Mundial Z’ (2013), protagonizada por Brad Pitt, llevó la cultura zombi a un inquietante nuevo nivel.

Actualmente, los zombis que caminan rápido están superando a sus colegas tambaleantes, al menos en la pantalla grande. La tendencia está, en parte, inspirada en videojuegos como ‘Resident Evil’, que salió por primera vez en 1996. Los videojuegos tuvieron un gran impacto al traer los zombis de nuevo al frente de la cultura popular. Son malos fáciles de matar. Y no hay remordimiento en cargarse a alguien que ya está muerto.

Pero el virus zombi también se ha extendido al mundo de los cómics, como la serie Marvel 2005-2006 en la que todos los superhéroes de Marvel se infectan con un virus zombi. Los superhéroes se mantienen fuertes e inteligentes, pero anhelan la carne humana. Incluso el sano Archie Comics ha sido mordido por el virus zombi, con una serie de 2013 llamada ‘Afterlife with Archie’.

Como era de esperar, la televisión no tardó en subirse al tren de los zombis con títulos tan conocidos como ‘Juego de Tronos’ (con su propia horda de muertos vivientes congelados), ‘iZombie’, ‘Helix’, ‘Z Nation’, ‘Kingdom’, ‘In The Flesh’, ‘Ash vs Evil Dead’, ‘Black Summer’, ‘Glitch’... Pero ningunos otros zombis han aterrorizado a más espectadores de televisión que los de ‘The Walking Dead’. Cada capítulo presenta un frenesí de alimentación de zombis posapocalípticos que deja a los espectadores horrorizados pero incapaces de mirar hacia otro lado. Y que se ha convertido por derecho propio en la segunda serie de televisión (la primera es ‘Juego de tronos’, también con zombis) más vista de la historia.

Así que tanto si eres fanático de los zombis como si la idea de encontrarte con uno te hace dormir con un ojo abierto, has de saber que son ya parte inherente de la cultura pop moderna. Aunque el mito de los zombis tiene una base de hecho, los zombis de hoy han cobrado vida propia. Y no podemos más que felicitarles en este Día del Orgullo Zombi porque se lo han ganado a pulso, a base de comerse los cerebros de millones de personas desde todas los sectores del entretenimiento para adultos.

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