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Por qué el Día Mundial del Lavado de Manos de este año es más importante que nunca

Cada año desde 2008, el 15 de octubre se celebra el Día Mundial del Lavado de Manos, un día mundial dedicado a aumentar la conciencia y la comprensión sobre la importancia del lavado de manos con jabón como una forma eficaz y asequible de prevenir enfermedades y salvar vidas. Hoy más que nunca, la pandemia de COVID-19 proporciona un claro recordatorio de que una de las formas más efectivas de detener la propagación del virus es también una de las más simples: la higiene de las manos, especialmente mediante el lavado con jabón.

Cuando comenzó la pandemia de COVID-19 y se sabía muy poco sobre el nuevo coronavirus, una de las primeras recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue esta medida de salud pública simple, probada y verdadera. Este consejo persiste hoy en día como una de las formas más importantes, junto con las mascarillas y el distanciamiento social, para prevenir la COVID-19. Solo veinte segundos de restregarse las manos con agua y jabón, o con un desinfectante de manos a base de alcohol, pueden eliminar el nuevo coronavirus, además de otras enfermedades infecciosas comunes como la fiebre tifoidea, el cólera y los patógenos diarreicos como el rotavirus, la E. coli o la bacteria Shigella que causa la disentería.

A medida que la pandemia se desarrollaba en todo el mundo, los elementos desinfectantes y de lavado de manos se volvieron tan demandados como el papel higiénico. Pero en demasiados lugares del mundo, la falta de acceso a recursos de agua potable, saneamiento e higiene imposibilita este acto. De hecho, el 40% de la población mundial no tiene acceso a instalaciones básicas para lavarse las manos. Por eso «Higiene de manos para todos» es el lema del Día Mundial del Lavado de Manos de este año.

He aquí cómo funciona el lavado de manos con jabón, por qué algunas personas no se lavan las manos, por qué otras no pueden hacerlo y cómo aumentar la motivación para lavarse las manos con más frecuencia.

Por qué usamos jabón

Lo primero que hay que saber es que el jabón no mata los gérmenes de nuestras manos, los elimina. Los gérmenes se adhieren a los aceites y grasas de nuestras manos (suena asqueroso, pero es totalmente normal). El agua por sí sola no eliminará muchos de estos gérmenes porque el agua y el aceite no se gustan entre sí, por lo que no se mezclarán. Pero al jabón le gusta tanto el agua como el aceite. Esto se debe a que las moléculas de jabón son un tipo de tensioactivo, lo que significa que tienen un extremo que ama el agua (o hidrofílico) y un extremo que ama el aceite (o hidrofóbico).

Cuando te lavas las manos con jabón, las moléculas de jabón actúan como mediadoras entre las moléculas de agua y aceite; y se unen a ambas al mismo tiempo. Luego, cuando se enjuaga todo, el jabón se lleva los gérmenes con el agua. Literalmente los arranca de tu piel.

Por qué algunas personas no se lavan las manos

Los factores que influyen en los comportamientos de algunas personas para no lavarse las manos probablemente tengan un sesgo optimista (pensar que la enfermedad no les puede pasar) o subestimar la gravedad del riesgo. Algunos expertos argumentan que los humanos somos propensos a reacciones fisiológicas de disgusto cuando se observa mugre o suciedad de aspecto realmente horrible, por lo que estamos motivados a solucionar esta situación repugnante. Pero en cuanto al coronavirus, este virus es en gran medida un agente voluble y etéreo; y gran parte de la confusión y el debate sobre su peligrosidad están directamente relacionados con su invisibilidad. Todos sabemos que está en alguna parte, pero exactamente dónde y con quién es la gran pregunta.

Sentir que los beneficios de lavarse las manos no valen la pena y que algunos piensen que gérmenes tan pequeños no podrían dañarnos son otros elementos de disuasión para realizar un lavado de manos. Tener prisa con las responsabilidades diarias también puede hacernos olvidadizos. Y las señales sociales de lavado de manos que sirven como recordatorios en el exterior, ya que nos importa lo que piensan los demás, no siempre están presentes mientras nos distanciamos físicamente en nuestras casas. Sin embargo, lavarse las manos es un privilegio que miles de millones de personas no pueden permitirse.

Grandes barreras para lavarse las manos correctamente

Existen más de 800 millones de niños en el mundo que no tienen acceso a un lavado de manos básico con agua y jabón en la escuela. Y al menos 3.000 millones de personas, o el 40% de la población mundial, no tienen instalaciones para lavarse las manos en casa. Para las familias que no pueden lavarse las manos en el hogar, las escuelas pueden ser un salvavidas de acceso a la higiene para los niños. Por lo tanto, enseñar a los niños y estudiantes sobre la higiene de las manos los ayudará a ellos y también mantendrán saludables a las comunidades donde viven.

Las repercusiones de estas disparidades han sido desastrosas y de gran alcance. Anualmente, alrededor de 300.000 niños menores de 5 años mueren por enfermedades diarreicas. Sin embargo, muchas de estas muertes podrían haberse evitado con el simple hecho de lavarse las manos con jabón. Y debido a la división del trabajo por género en muchos países del mundo, la carga del transporte de agua a menudo recae en mujeres y niñas, que dedican más tiempo a conseguir este agua y menos a actividades más productivas, incluida la educación.

Proteger las manos durante la pandemia y el invierno

Lavarse las manos frecuentemente con jabón o frotar con desinfectante puede hacer que nuestras manos se sientan como papel de lija. Por esta razón, algunas personas han optado por no lavarse las manos o no hacerlo tan a menudo como deberían. Y la sequedad es una preocupación para muchos a medida que nos acercamos al invierno, cuando la baja humedad, la calefacción interior o acurrucarse junto a una chimenea pueden eliminar más rápidamente la humedad de nuestra piel.

Para evitar esta incómoda sequedad, después de lavarse las manos es necesario secarlas con una toalla limpia; pero es recomendable no secarlas del todo para retener la humedad de los ungüentos y cremas que se aplicarán posteriormente en la piel.

Para este propósito se recomiendan los humectantes (sustancias que sirven para humedecer) que contienen aceite mineral o vaselina, ya que son ingredientes lubricantes excepcionales para hidratar la piel seca. Los ungüentos y cremas en tubos son mejores que los productos que vienen en botellas, ya que los tubos minimizan la exposición al aire y la luz y, por lo tanto, son más efectivos. Los productos que no contienen fragancias ni tintes son menos irritantes para la piel. Y si usas alguna loción o hidrogel, asegúrate de aplicar las cremas sobre la loción, ya que estos productos son menos hidratantes.

El alcohol, el ingrediente principal del desinfectante de manos, es uno de los ingredientes irritantes más comunes. La piel seca y agrietada daña la barrera protectora de la epidermis y facilita que las bacterias y otros gérmenes entren al cuerpo por los poros cutáneos. Aplicar un humectante después del lavado de manos ayuda a curar la piel seca, fortaleciendo esta barrera cutánea.

Después de usar desinfectante de manos, se aplican los mismos pasos. Si estás usando un medicamento tópico para una enfermedad de la piel, aplica productos con los mismos ingredientes clave sobre el medicamento. Para un aumento de la lubricación adicional, también puedes aplicar vaselina antes de acostarte, usar guantes de algodón blanco por la noche para mantener la crema o usar un humidificador, ya que el calor contribuye a secar la piel.

Consejos para lavarse las manos con más frecuencia

Aumentar la motivación para lavarse las manos frente al estrés y el ajetreo diario es un desafío difícil. Y dado que en casa no tenemos las señales sociales que solemos tener en público, algunas estrategias podrían ayudar a aumentar esta motivación para ser más higiénicos.

  • Lo primero de todo es desarrollar y aumentar los conocimientos sobre el coronavirus y los riesgos que conlleva. Ser conscientes de la gravedad de esta enfermedad es el primer paso para protegernos ante ella.
  • También ayuda, por ejemplo, pegar con cinta adhesiva a la pared del vestíbulo o del baño (o al espejo) trozos de papel que digan: «No te olvides de lavarte las manos».
  • Interioriza aún más el hábito y la motivación creando una rutina que te haga considerarte un modelo a seguir para los demás, sobre todo si tienes familia o niños pequeños en casa.

Al pensar en uno mismo como un modelo a seguir, nos involucramos en la actividad de manera diferente y comenzamos a identificar conscientemente que lavarse las manos es un valor personal y social importante que se debe compartir con los demás. Empieza a verte a ti mismo como un participante activo en la solución, mejorando el mundo y sintiéndote bien por hacer algo positivo.

También las personas que usan mascarillas se lavan las manos con más frecuencia que las que no las usan, posiblemente debido a un comportamiento de precaución que recuerda al usuario la necesidad de realizar otros hábitos relacionados. El concepto de fragmentación es muy común en la investigación de hábitos y es realmente importante. En suma, si podemos enganchar un comportamiento a otro, es mucho más probable que lo hagamos.

Como puedes observar con estos consejos y por la situación en la que nos encontramos, el Día Mundial del Lavado de Manos nunca ha sido más importante que durante esta pandemia. Una crisis sanitaria que podríamos frenar, en parte, si todos nos tomamos muy en serio un gesto tan simple como es la higiene de nuestras manos.

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