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El mito de los huevos o los seis meses de luz: diez cosas que no sabías sobre la llegada de la primavera

“La primavera trompetera ya llegó”, que cantaban Los Delinqüentes. El 21 de marzo marca en el hemisferio norte el comienzo de una de las estaciones favoritas de muchos (que nos perdonen las personas alérgicas): no hace el calor del verano y, a cambio, se puede disfrutar de muchas horas de sol y de un tiempo, en general, apetecible para estar en la calle. Entre las primeras terrazas o las primeras visitas al parque, no está de más conocer unas cuantas curiosidades sobre estos tres meses que nos invitan a salir de casa y despojarnos de prendas de vestir.

La noche igual que el día

El paso del 20 al 21 de marzo (o del 19 al 20 de marzo, porque varía algunos años) también se conoce técnicamente como equinoccio de primavera. El término equinoccio viene del latín ‘aequinoctium’ y significa ‘noche igual’. Porque en eso consiste la primera jornada de la primavera: el Sol está sobre el ecuador y el día tiene la misma duración de la noche.

Seis meses de luz

Ese mismo día, en el polo norte comienza un fenómeno increíble: se vive un día total, ininterrumpido, de seis meses, hasta el siguiente equinoccio, que tiene lugar en septiembre. En el polo sur, en cambio, los pingüinos y demás fauna tendrán que soportar una noche de 180 jornadas. Cuando pasen esos seis meses, se cambiarán las tornas: tras el equinoccio de otoño, el polo norte se sumergirá en una noche de seis meses y el polo sur en un día del mismo periodo de tiempo.

Y el sol sale por el este. Pero de verdad

Desde pequeños nos dicen que el sol sale por el este y se pone por el oeste. Y esto es verdad. Sin embargo, en este día es cuando de verdad sale por el este, por el este exacto, y se pone por el oeste exacto. Lo hace por la latitud 0, por el ecuador, y da la sensación de que sigue una trayectoria recta por completo. De hecho…

Sombras rectas

El experimento que puedes hacer durante el equinoccio de primavera sirve para comprobar el recorrido del sol en un día tan especial, cuando sale exactamente por el este. Para ello, clavamos un palo recto en la tierra y marcamos en ella, cada 15 minutos, el borde de la sombra. Al unir esas marcas, obtendremos una línea completamente recta. Si lo haces el resto de días, obtendrá una curva.

El mito del equinoccio de primavera

No pasa lo mismo con otros experimentos. En estos tiempos de bulos y ‘fake news’, la llegada de la primavera tiene también el suyo propio. Muchos dicen que es el único día del año, junto al equinoccio de otoño, en que un huevo se puede mantener de pie sin necesidad de sostén. La explicación estaría en esos movimientos de la Tierra y el Sol que hacen que, como dijimos al comienzo, haya doce horas de luz y doce de noche. Sin embargo, los equinoccios no influyen para nada en ello. Mantener uno o varios huevos de pie es difícil, pero se puede conseguir esos días u otro cualquiera… a base de paciencia y suerte.

Una estación para la limpieza

Esta estación es conocida en el mundo anglosajón por el ‘spring cleaning’ o limpieza de primavera, una tradición que, según algunos historiadores, está relacionada con el comienzo del año nuevo persa, que es el primer día de primavera. También, con la tradición judía de limpiar el polvo antes de la celebración de la Pascua. En cambio, en Estados Unidos y Europa septentrional tiene un sentido más práctico: al ser países con inviernos muy fríos, marzo es un buen mes para limpiar a fondo y tener abiertas las ventanas y puertas sin que el frío invada la casa. A la vez, tampoco habría que sufrir los insectos que suelen llegar con el calor del verano.

¡Cuidado con la fiebre primaveral!

No solo se puede sufrir alergia en primavera. También existe la llamada fiebre primaveral, todo un cóctel de síntomas que, aunque puede sonar a perjudicial, en realidad hace referencia a un mejor estado de ánimo después de los ‘depresivos’ meses de invierno, cuando hay menos luz natural y el tiempo es peor. Nos sentimos con más energía para hacer actividades e incluso, por qué no, más atractivos. No es una dolencia o fenómeno descrito por la ciencia como tales, pero muchos estudios ya han analizado los cambios en nuestro estado de ánimo y en cómo nos comportamos durante cada tiempo de estación.

Ambiente festivo

Hay fiestas en todo el mundo para dar la bienvenida a la primavera. En Irán se celebra Nowruz, el comienzo del año nuevo según el calendario persa, que mencionábamos antes: en las calles, se hacen fogatas y la gente canta, y los pequeños de la casa estrenan ropa y van a casa de los familiares para recibir regalos. En Japón, en cambio, se celebra el Ohigan, un festejo budista centrado en los espíritus.

Los cerezos en flor

El estallido de la flor del cerezo es un espectáculo también en Japón, donde ‘hanani’ es una palabra para designar la tradición de acudir a los parques a verlos en todo su esplendor y a organizar un picnic con amigos o familiares. No hace falta irse tan lejos: en España, en el valle del Jerte (Cáceres) se congregan cada año miles de turistas para asistir a un espectáculo parecido.

Nacimientos de animales

Coincidiendo con la llegada de la primavera, los animales (sobre todo los herbívoros salvajes) adaptan los nacimientos a esta época, para que sus crías tengan mayor cantidad de alimento que comer. Así, serán más grandes y estarán más preparados para soportar el lejano invierno, pues van acumulando grasa. Cuando lleguen las bajas temperaturas, no habrá frío que se les resista.

Como ves, hay muchos mitos, leyendas y curiosidades para dar la bienvenida a esta nueva estación. Sirven para contarlos en las terrazas o los parques y para recibir con el mejor humor estos meses de flores y buen clima. ¡Que los disfrutes!


Con información de International Business Times, RAE, Fundéu, Wikipedia (1, 2, 3, 4), Archive.org, Scientific American, Abc, Levante-EMV, Time and Date y Just Fun Facts. Imágenes de Pexels (1, 2), Wikipedia (1, 2, 3), Pixabay (1, 2, 3, 4) y Shutterstock.

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