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Diez curiosidades de altura que nadie te ha contado sobre las montañas

Algo tan básico como que el Everest es la montaña más alta de la Tierra, que todos aprendimos en el colegio, es una verdad a medias que encierra un buen puñado de curiosidades que probablemente no conoces. Como también te sorprenderá saber que en una luna de Saturno, todas las montañas tienen nombres sacados de una de las más famosas sagas cinematográficas de los últimos tiempos; o que un escalador español planea ascender a la cima del único ochomil que jamás se ha coronado en invierno. ¿Quieres saber más? Repasamos estas y otras curiosidades para celebrar el Día Internacional de las Montañas.

El Everest no es la montaña más alta del mundo…

Y no es que estuviera mal lo que aprendimos en el colegio. Es cierto que el Everest es la montaña más alta sobre el nivel del mar (8.848 metros), pero perdería la medalla de oro si entrasen en la competición otras montañas cubiertas por el mar. Concretamente, el ganador sería el volcán Mauna Kea, pero la mayor parte de sus más de 10.000 metros de altitud está bajo las aguas. Solo asoman a la superficie 4.205 metros, que palidecen frente al rey del Himalaya.

… ni la más alta del universo

Ni el Everest ni el Mauna Kea pueden compararse con las majestuosas montañas extraterrestres. En concreto, la más alta del Sistema Solar es el marciano monte Olimpo, un volcán que mide 21.171 metros, casi el triple que el más alto de los ochomiles. A pesar de su descomunal tamaño, el monte Olimpo no era suficientemente grande como para ser visto e interpretado correctamente por los observadores telescópicos anteriores a la era de exploración con naves espaciales.

Más allá de la Comarca

Para los fans de Tolkien, existe un lugar de culto más lejano y exótico que Nueva Zelanda, aunque a este de momento no podrán hacerle una visita. Se trata de las montañas de Titán, la mayor luna de Saturno, cuyos nombres están sacados de los que el maestro británico de la literatura le puso a las montañas de la Tierra Media: Angmar, Dolmed, Doom (en español, el monte del Destino), Erebor, Moria… Un auténtico homenaje que trasciende las fronteras de la Tierra.

Un gran reto aún por conseguir

Aunque parece que ya está todo hecho en alpinismo, y que incluso los turistas pueden subir ochomiles si aflojan la cartera, lo cierto es que aún hay retos tan complicados que nadie los ha logrado superar. El K2 es el único ochomil que todavía nadie ha conseguido coronar en invierno, pese a que han sido varios los intentos. De hecho, el español Álex Txikon ha anunciado su intención de intentarlo este mismo invierno. Quizá consiga hacer historia, aunque parece que no va a ser el único que va a probar suerte.

La montaña más alta que jamás se ha coronado

Con sus 7.570 metros, el Gangkhar Puensum no solo es la montaña más alta de Bután, sino también la cima más alta del mundo que aún no ha sido coronada. Y lo cierto es que no se debe tanto a los obstáculos de la naturaleza como a las restricciones impuestas por los humanos. Para los butaneses, las montañas son consideradas el hogar de los espíritus, así que a día de hoy no se permite escalarlas (al menos, las más altas). Durante el breve periodo en que se permitió, a mediados de los 80, hubo cuatro expediciones que trataron de coronarla sin éxito.

Cumbre intergeneracional

La edad no influye demasiado cuando se trata de coronar el Everest. Si bien es cierto que la mayoría de los que se aventuran a alcanzar su cima son escaladores experimentados en la treintena o cuarentena, ha habido aventureros de todas las edades que han llegado a lo más alto. El más joven fue el estadounidense Jordan Romero, que lo consiguió cuando tenía solo 13 añitos. El más mayor, el japonés Yuichiro Miura, que lo hizo con 80 años.

Pique entre picos

El monte Elbert, con 4.401 metros de altura, es el pico más alto de Colorado y de las Montañas Rocosas (Estados Unidos), pero a algunas personas, fans del vecino monte Massive, no les hacía mucha gracia. Durante un tiempo, en los años 70, los partidarios del último se dedicaron a apilar rocas en su cumbre para arrebatarle el título al primero, pero los defensores del Elbert, en respuesta, escalaban la segunda montaña para retirarlas. Unos y otros terminaron cansándose y abandonaron un duelo a todas luces baladí.

La ascensión que no fue para tanto

En Melbourne, al sur de la Gran Cordillera Divisoria, la principal cadena montañosa de Australia, hay un pico de 800 metros con un nombre que no invita a hacerle una visita. El Mount Disappointment (monte Decepción, en español) se llama así porque los exploradores que lo bautizaron en 1824, Hamilton Hume y William Hovell, no quedaron satisfechos con las vistas desde la cima tras hacer el esfuerzo de escalarlo. A día de hoy, no obstante, es un lugar muy frecuentado por los australianos para hacer senderismo, picnics y acampadas.

El incendio eterno

En Alemania, entre las ciudades de Dudweiler y Sulzbach Neuweiler, existe un parque natural llamado Brennender Berg, un nombre que a los hablantes de alemán ya les dice mucho sobre su naturaleza, pues su traducción literal es ‘La Montaña que Arde’. Y lleva ardiendo desde 1688, aunque su fuego no es el típico al que estamos acostumbrados. No hay llama, sino un color rojizo, un calor y humo que emanan de sus profundidades, como un incendio subterráneo que seguramente ha pervivido por la falta de oxígeno y la abundancia de carbón. Hoy en día ha perdido gran parte de su fuerza, pero aún se sigue percibiendo el aire caliente que sube por algunas grietas e incluso, ocasionalmente, el humo.

La cima impronunciable

“La cima donde Tamatea, el hombre de grandes rodillas, el escalador de montañas, el devorador de tierra, el viajero incansable, tocó su flauta a un ser querido”. Así se llama un monte neozelandés cuyo topónimo, basado en una leyenda maorí, se cuenta entre los más largos registrados por el Libro Guinness de los Récords. Aunque esa, lógicamente, es solo la traducción al castellano. Su auténtico nombre, el que se puede leer en un cartel gigante que señaliza el acceso a la colina, es Taumatawhakatangihangakoauauotamateaturipukakapikimaungahoronukupokaiwhenuakitanatahu. ¡Casi imposible de pronunciar!

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Con información de NASA, ABC, ThoughtCo., Wikipedia (2), El Pensante y TripSavvy. Las imágenes son propiedad de Wikimedia (1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9), NASA y Visit Melbourne

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