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Cuando los GIFs también educan y promueven la cultura

Nos tienen como locos. No sabemos cómo se pronuncia su nombre exactamente, pero da igual: a pesar de tener ya casi 20 años de vida, los GIFs, las ya míticas imágenes en movimiento, están en la cresta de la ola. Tanto es así que ahora muchos buscan como locos herramientas con las que crear sus propios GIFs a partir de sus propios vídeos.

Pero hay una característica poco conocida de este tipo de imágenes en movimiento que suelen buscar la carcajada: los GIFs también educan y promueven la cultura. Y ahora llega el momento de conocer las animaciones que invitan a los internautas a acercarse a… ¡Una biblioteca!

Se trata de los GIFs que, desde hace tiempo, se están publicando en el Tumblr de las bibliotecas del Instituto Smithsonian, un centro educativo y de investigación financiado por el gobierno de los Estados Unidos. Con más de 20 museos (cada uno de ellos con su respectiva biblioteca), el Smithsonian tiene cerca de 40.000 volúmenes de su colección digitalizados y disponibles tanto en su web y en Internet Archive, como en las respectivas bibliotecas en formato físico y de forma totalmente gratuita.

Para dar a conocer esta gran colección de conocimiento, Richard Naples, empleado del Smithsonian, comenzó a convertir en GIFs algunas de las imágenes que cualquiera puede encontrar en los documentos digitalizados propiedad de la institución.

Aunque Naples animó por primera vez una ilustración del Smithsonian en abril del año 2012, no comenzó a hacerlo de forma regular hasta comienzos de 2014, y a aprovechar el tirón que tienen los GIFs en internet para compartir estas animaciones en Tumblr y dar a conocer pequeñas porciones del conocimiento que atesoran las baldas de las bibliotecas del Smithsonian.

Según afirma, los favoritos de la gente son aquellos que muestran mariposas o esqueletos:

El propio Naples explica en el blog de las bibliotecas del Smithsonian cómo llevó a cabo el proceso de animar cada una de estas ilustraciones. Su creatividad solo tiene un límite. Por cuestiones de ‘copyright’, Naples solo puede animar obras anteriores a 1923, lo cual no deja de ser una ventaja para los amantes de los GIFs: Naples suele utilizar ilustraciones de finales del siglo XIX (e incluso mucho anteriores).

¿Qué puede hacer Naples si encuentra en Internet Archive una ilustración de 1856 protagonizada por una poco frecuente ardilla voladora?  ¿Alguien tiene duda al respecto?

Aunque, como a todo, siempre se le puede dar una vuelta de tuerca, por muy obvio que sea:

En esta peculiar colección que Naples está versionando para las redes sociales de la biblioteca del Smithsonian hay un poco de todo: literatura, astronomía, ciencia… Sin ir más lejos, hay GIFs psicodélicos basados en ilustraciones de obras de Julio Verne, en dibujos astronómicos de Galileo Galilei, o sobre imágenes de faros que, en su versión 2.0, dicen “te quiero” en morse.

Si la estrategia de Naples funciona, ahora estarás probablemente abriendo los extensos archivos del Smithsonian que hay en la Red para empaparte de conocimiento. Por si acaso, mientras tanto, no pierdas de vista el Tumblr de sus bibliotecas, por si Naples publica uno de esos GIFs capaz de atraparte durante largos minutos. Y de paso, aprender, claro.

Los GIFs también enseñan ciencia moderna

Como hemos visto en esta recopilación de GIFs históricos en libros vetustos, este formato de imagen ya no sólo contienen gatitos atravesando el espacio interestelar sino también se atreve con avances científicos de los centros más punteros del mundo. Y es que su uso como una forma de hacer llegar información científica compleja a una audiencia general parece ser una tendencia creciente.

Por ejemplo, un circuito electrónico que puede disolverse enteramente en agua es una creación sorprendente del laboratorio de microelectrónica de la Universidad de Illinois, un hallazgo que puede servir para controlar dispositivos médicos o bien mediciones en la naturaleza y desaparecer una vez deje de ser necesario.

La NASA también tiene una creciente querencia por los GIFs, como desveló con esta imagen de un día especialmente turbulento en la vida del sol, en tanto un trío de acontecimientos –una llamarada solar, una eyección masiva de la corona y un cambio en las líneas de campos magnéticos de la atmósfera del Sol- ocurrieron simultáneamente.

En 1944, los científicos del Trinity College de Dublín pusieron en marcha un experimento que concluyó en julio de 2014: la caída de la primera gota de brea, demostración palpable de que este material –aparentemente sólido- es en realidad un líquido. Muy viscoso, eso sí: los diseñadores del experimento murieron durante la espera de 70 años.

Quizá recuerdes el gigantesco meteorito de 12.000 toneladas que atravesó el cielo de Chelyabinsk, en Rusia, a una velocidad 60 veces superior a la del sonido y se descompuso en cientos de pedazos. El meteoro causó daños a 7.200 edificios y cerca de 1.500 personas tuvieron que pedir ayuda médica.

Otro experimento que entra en el terreno de la ciencia-ficción: el pequeño punto púrpura que se mueve en la imagen no es otra cosa que un pensamiento de un pez cebra, moviéndose a través de su cerebro. Se trata de la florescencia de un gen llamado GCaMP, que detecta la actividad neuronal del cerebro, tal y como registró el experimento de un equipo japonés.

El astronauta canadiense Chris Hadfield, famoso por sus karaokes espaciales, subió un vídeo desde la Estación Espacial Internacional en respuesta a la petición de un grupo de estudiantes, que querían saber qué sucedía al escurrir una Ballerina en gravedad cero. Pues esto:

Un grupo de investigadores del MIT desvelaron un polímero especial que puede moverse solo, aprovechando la energía presente en el agua. El material podría ser útil para propulsar pequeñas piezas electrónicas utilizando la fuente de energía abundante en el entorno.

El blog Smart News llamó la atención sobre una de las criaturas más peculiares del océano: el pez murciélago rojo, que vive en las placas continentales del Pacífico. La animación, tomada de un vídeo del Acuario de Enoshima, en Fujisawa, Japón, muestra un ejemplar devorando un trozo de camarón.

Una piña, una cámara de time-lapse, y dos meses de espera: es todo lo que necesitas para documentar el proceso de descomposición de una piña. El vídeo muestra cómo las bacterias, los hongos y las hormigas colaboran en el pillaje de una sabrosa piña. Una obra de Temponaut Timelapse.

Y terminamos con algo que parecía imposible: Earth Unplugged mostró cómo una cadena de abalorios parecía levitar mientras uno de sus extremos salía de un matraz. No hay nada parecido a la magia y sí una explicación científica: a medida que los abalorios salen del contenedor, su fuerza arrastra a otros abalorios consigo, mientras la limitada flexibilidad de la cadena provoca se asuma formas que parecen desafiar la gravedad durante su caída.

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