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El sorprendente mundo de las cosas hechas con papel

En principio, el uso mayoritario del papel no es otro que el de dejar algo plasmado en él. Ya sea unos dibujos, una cita en una agenda o unos apuntes, un folio en blanco da poco más de sí, ‘a priori’. Sin embargo, la papiroflexia permite llevar este material mucho más allá en un plano espacial.

Y no solo por la posibilidad de entretenerse haciendo los tradicionales aviones, pues no son pocos los que recurren a la celulosa para crear objetos de toda clase y condición. De hecho, a día de hoy ya es posible cruzar puentes hechos de papel, tener baterías y motores creados a partir de papel plegado y maravillarse con otros ingenios que demuestran que un folio sirve para mucho más que para escribir en él.

Hojas que hablan

Intenten imaginar una novela cuyas páginas van acompañadas de música, sonidos y voces de personajes, que emanan del propio papel. Esta fantasía se ha hecho realidad gracias a la empresa pmTUC, quienes han desarrollado una tecnología capaz de incorporar altavoces en sustratos flexibles como el papel. Se trata de unos polímeros impresos en el propio papel que son capaces de emitir una frecuencia de 20 Hz, lo que genera un sonido audible. Esta capa donde se integra toda la electrónica permanece oculta al ojo humano, por lo que se puede escribir o imprimir imágenes a color encima. Esta tecnología desde luego tiende puentes muy interesantes entre la literatura y el mundo audiovisual, abriendo el campo narrativo hacia nuevos horizontes sensoriales.

Motores a todo papel

Desde luego no es el primer material que se le viene a uno a la cabeza para construir un motor, por aquello de que salga todo ardiendo, pero el motor de papel existe y su creador, Aliaskei Zholner, nos muestra en sus vídeos cómo es posible que funcione. A través de aire comprimido Zholner consigue accionar un motor V8 tan pequeño que cabe en la palma de tu mano, y cuya estructura está recreada al detalle con papel y un poco de cinta adhesiva para reducir la fricción de las válvulas. 

Papiroflexia con baterías de litio

El origami, ese centenario arte japonés que consiste en plegar papel para imitar formas y figuras, ha servido de inspiración a unos científicos de Arizona para crear una tecnología flexible de almacenamiento de energía. Las baterías de litio pueden flexionarse, pero no estirarse, por ello un equipo de la Universidad Estatal de Arizona ha decidido crear un material con un diseño basado en la papiroflexia japonesa que pueda reemplazar a las baterías rígidas y voluminosas de hoy en día. En un futuro, estas baterías estirables basadas en la maleabilidad del papel, podrán integrarse incluso en la ropa para alimentar pequeños dispositivos. 

Detectando enfermedades

Una vez más el origami ha servido de inspiración para desarrollar una tecnología puntera, en este caso para detectar enfermedades como la malaria o el VIH de una forma económica. El químico Hong Lui de la Universidad de Texas, recuerda cómo de pequeño en China le enseñaron a hacer origamis y creyó que sería una forma inteligente de diseñar un sensor de químicos de papel que se plegase. El concepto es sencillo y barato, y ahorra tener que ir a un laboratorio, ya que las propias sustancias químicas para analizar un fluido humano (sangre, orina, saliva…) están selladas dentro del papel. Así, las ONGs o médicos desplazados solo tendrán que abrir el origami y observar qué color muestra la prueba.

Células solares imprimibles

De una forma casi tan económica y sencilla como imprimir una foto, ahora se pueden fabricar células solares compuesta por tintas especiales que son aplicadas en un papel. Incluso se puede doblar y meter en un bolsillo, para luego desplegarla y volver a generar electricidad nuevamente con la luz del sol. Este nueva tecnología desarrollada por investigadores del MIT viene a mejorar los sistemas de creación de células solares. Esta hoja solar se crea a partir de vapores y temperaturas inferiores a 120º en un proceso un poco más complejo que imprimir una fotocopia, pero que supone un gran avance que quizás en unos años esté a la orden del día en todos los hogares.

Puentes de papel

Los arquitectos también se han sumado a la fiebre por la celulosa y, aunque parezca un sinsentido, han conseguido levantar puentes fiables a base de este material. Uno de los precursores fue el japonés Siguru Ban, quien construyó un puente temporal y transitable en Francia elaborado solamente con cartón. Steve Messam siguió su estela construyendo puentes con papel comprimido aún más resistentes, tanto que un Range Rover consiguió cruzar uno constituido por más de 54.000 hojas sin mayor problema. Messam ha estado 3 años construyendo un puente similar en Reino Unido y, de momento, la estructura está aguantando las lluvias y a los visitantes, toda una proeza de la ingeniería papelera.

El que se pliega solo

Para colmo de los amantes de la papiroflexia, ahora las propias hojas pueden cobrar vida y formar estructuras sin la intervención manual del hombre. Este invento llamado Hydro-Fold, consiste en una mezcla específica de tinta y agua que, cuando se seca sobre el papel, le obliga a contorsionarse creando así formas en 3D. La hoja se pasa por una impresora que dibuja las líneas y mientras estas se secan la hoja va adquiriendo formas que pueden llegar a ser sorprendentemente complejas.

https://www.youtube.com/watch?v=YhqGgD3hCNQ

Decorar tu casa con muebles de papel

La pasión por la papiroflexia también ha llegado al mobiliario del hogar. Empresas como FlexiLove ofrecen modernos sofás hechos de cartón, cuya principal ventaja es la flexibilidad: no en vano, ser capaz de moldear tu propio salón a tu gusto dependiendo de la ocasión no es algo que se pueda hacer todos los días. Ikea tampoco se ha quedado atrás en esta moda y ha empezado a fabricar una línea de muebles completamente hechos de papel reciclado. Se trata de una forma de crear sofás, sillas, mesas o taburetes más económica y más respetuosa con el medioambiente.

Funda para portátil hecha de papel

También una nueva generación de artesanos del papel está demostrando que la idea frágil que tenemos de este material es equivocada. Si se pueden elaborar puentes y muebles robustos con papel, ¿por qué no fabricar carcasas para sustituir las de plástico? La empresa Pega Desing ha diseñado una funda para portátil hecha de una masa de papel reciclado compacta y flexible. Se trata, por lo tanto, de una aleación bastante interesante para sustituir al plástico, mucho más dañino para el medioambiente y menos reciclable que la celulosa.

Casco de bicicletas

Algo parecido ocurre con este caso para ciclistas. EcoHelmet nació de la mente de Isis Shiffer, una ingeniera industrial de 28 años y que le valió el premio ganador de la edición de 2016 del prestigioso concurso internacional que organiza la fundación del ingeniero británico James Dyson. El casco es plegable y está hecho con papel y con un material reciclable que lo hace resistente a la lluvia durante horas, pues está pensado especialmente para aquellas personas que utilizan bicicletas públicas y suelen llevar la cabeza desprotegida. El diseño utiliza una estructura en forma de panal de abeja el cual, según Shiffer, es «increíblemente bueno a la hora de absorber el impacto».

Plantas

Y para terminar con este viaje por las fantasías del papel y sus aplicaciones, toca hacer mención a la existencia de plantas que no solo están hechas de papel, sino que están arrasando en Instagram por su belleza. Lo que ‘a priori’ podría parecer un elemento de decoración cutre y repetitivo, se está transformando en un fenómeno de masas con todo tipo de artistas creando florituras complejas a partir de papel, y con millones de seguidores por el mundo deseando hacerse con estas plantas tan bonitas como originales. ¡El papel es el nuevo oro blanco!


Imágenes de Aliaksei Zholner, Steve Messam y Pega Desing.

En la era de la posmodernidad no faltan ideas e inventos locos:

– Diez insólitas funciones que harían tu móvil mucho más divertido

– Piensa en un temazo: este casco futurista te permite crear música con la mente

– El próximo gran descubrimiento podría hacerlo un aficionado

– Hackeando el cerebro humano con marketing social

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