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Esta combinación de aerogenerador e hidroeléctrica podría revolucionar el mundo de la energía renovable

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La eólica y la hidroeléctrica son dos energías renovables que aprovechan, respectivamente, la fuerza del viento y la del agua para generar electricidad sin producir gran impacto en el medioambiente. Lo más habitual es que estas formas de generar energía se den de forma totalmente independiente: en unos lugares hay molinos de viento y en otros, turbinas accionadas por el paso del agua. Pero ahora un grupo de ingenieros alemanes ha encontrado la forma de combinarlas para hacerlas todavía más rentables y que no se desperdicie ni un posible vatio.

El proyecto que se está construyendo cerca de la localidad de Gaildorf, y anunciado recientemente por General Electric, está compuesto por cuatro enormes turbinas eólicas situadas en una colina que, a su vez, funcionan como depósitos de agua, lo que permite a las torres actuar como baterías una vez que el viento deja de soplar.

Cuando las aspas están girando movidas por el viento, se aprovecha la energía producida para bombear agua que se almacena en su base, que llega a alcanzar los treinta metros de altura dentro la estructura de estos modernos molinos. Cuando el viento se detenga y la turbina eólica no genere electricidad, el agua almacenada en su interior comenzará a fluir colina abajo para generar energía hidroeléctrica. Un embalse artificial 200 metros más abajo será el encargado de recoger de nuevo el agua que caiga, hasta que la potencia generada por las turbinas vuelva a bombearla otra vez hacia ellas.

Este nuevo sistema pretende dar solución al problema recurrente de la energía sobrante producida por los aerogeneradores. En ocasiones, las turbinas eólicas generan más energía de la que demanda la red eléctrica, algo que sucede, por ejemplo, en noches con vientos especialmente fuertes.

Debido a los altos costes que supondría, esa energía sobrante no se almacena y, de hecho, en algunas ocasiones se han llegado a detener los aerogeneradores ante la falta de un lugar donde guardarla, produciéndose un gran desperdicio. Integrando físicamente estas dos tecnologías se solucionaría el problema, empleando la potencia sobrante para bombear el agua que generará electricidad en los periodos en los que el molino está detenido ante la falta de viento.

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No obstante, no es la primera vez que ingenieros y técnicos abordan esta cuestión. Anteriormente, el MIT ya había propuesto una posible solución similar, pero con agua del mar: turbinas eólicas marinas ancladas en esferas huecas de hormigón serían capaces de almacenar agua y bombearla para transformar el movimiento del agua en electricidad cuando no hubiera oleaje suficiente. En España, la isla del Hierro también ha sido pionera en la utilización de la energía eólica sobrante, empleándola en ocasiones y también mediante un sistema de bombeo de agua, para dar potencia a las plantas desalinizadoras. Esta ínsula canaria busca además que, en los próximos años, el 100 % de su producción energética sea totalmente limpia para eliminar la necesidad de combustibles fósiles.

El caso alemán

Situado en una colina en el bosque de Suabia y Franconia, este innovador parque eólico tendrá los aerogeneradores más altos del mundo, con 246,5 metros. A pleno rendimiento, deberían producir 13,6 megavatios de potencia, sumados a los 16 megavatios que se conseguirían en la planta hidroeléctrica. Las instalaciones están siendo construidas por la firma alemana Max Boegl Wind AG y por GE Renewable Energy y, según la estimaciones, las turbinas eólicas deberían estar conectadas a la red eléctrica en 2017; la central hidroeléctrica estará terminada, si los plazos se cumplen, para el final del siguiente año.

El proyecto cuenta además con un ‘software’ específico destinado a hacer que el parque eólico sea especialmente eficiente. El sistema recogerá datos de distintas fuentes, entre las que se encuentran las propias turbinas, la red e incluso los servicios meteorológicos y los analizará con el objetivo de ayudar a los operadores a optimizar la producción, a controlar cuánta energía puede mandarse a la red y cuánta puede utilizarse para el bombeo.

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Todo el proyecto se enmarca dentro del plan de transición energética con el que el Gobierno alemán pretende eliminar la necesidad de combustibles fósiles para mitad de siglo. El país quiere obtener un 45 % de su energía a partir de renovables en el año 2030 y que supongan el 100 % de su consumo en el 2050. En 2015, ya fueron capaces de conseguir que el 33 % de la producción necesaria viniera de energías limpias.

En España, en ese mismo año, las energías limpias aportaron el 37,1 % de la producción eléctrica. En concreto, la energía eólica fue la tercera fuente de generación. El nuestro es, además, el quinto país del mundo por potencia eólica instalada, tras China, Estados Unidos, Alemania e India, lo que hace especialmente interesantes todas las soluciones que busquen rentabilizar este tipo energía.

Si el experimento alemán funciona, el país germánico planea realizar dos proyectos más, similares, en 2018. Estas plantas tendrán una vida media de varias décadas y serían todo un ejemplo mundial de cómo fusionar dos tecnologías renovables; y un paso más en el avance hacia la eliminación de la necesidad de combustibles fósiles.


Con información de General Electric, International Hydropower Association y Energías Renovables. Las fotografías son propiedad de GE (1) y Max Boegl Wind. (2 y 3) 

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