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El sexagenario experto en altavoces que lidera la revolución del coche sin conductor

Aunque por las calles y carreteras españolas aún no circula ninguno, las imágenes de los coches autónomos ya están a la orden del día. Ya sea en internet o en la televisión, es fácil sorprenderse viendo cómo esos vehículos se desplazan de un sitio a otro sin que nadie tome el volante. Gran parte de culpa del enorme avance que han experimentado estos coches en los últimos años se debe a la entrega de David Hall, fundador de Velodyne, una empresa que empezó fabricando novedosos amplificadores y que ha evolucionado para acabar convirtiéndose en la firma pionera del desarrollo de los escáneres que permiten que estos automóviles se desplacen detectando todo aquello que tienen a su alrededor.

Nieto de un físico pionero en la década de 1930 en el procedimiento para realizar fotografías a color e hijo de un ingeniero dedicado a la construcción de plantas de energía nuclear, desde muy pequeño David Hall demostró que sus inquietudes le llevarían al terreno de la tecnología. Fue su abuelo, precisamente, el que le ayudó a montar su propio taller cuando era un adolescente. Allí pergeñó una bicicleta motorizada y un amplificador de guitarra con una enorme potencia.

Su curiosidad le llevó a estudiar ingeniería mecánica y, más tarde, se trasladó a Boston para abrir una tienda en la que fabricar y vender piezas para herramientas tecnológica tanto médicas como industriales. No obstante, pese a que los proyectos le resultaban interesantes y exprimían su creatividad, este intrépido ingeniero buscaba ir un paso más allá para salir del anonimato. “Si camino por la calle en el futuro y grito el nombre de mi marca en algún momento, de vez en cuando voy a encontrar a alguien que ha oído hablar de ella», reconoce sin tapujos David Hall.

Y vaya si lo consiguió. Para alcanzar este propósito, eso sí, tuvo que pasarse a los productos de consumo. A principios de los años 80, se trasladó de Boston a la bahía de San Francisco, donde comenzó fabricar ‘subwoofers’ con unas características exclusivas y un diseño que incluso llegó a patentar, ya que contaban con la ventaja de que reducían la distorsión. Así fue como fundó Velodyne y sus creaciones acabaron por ser algo exclusivo, hasta tal punto que llegaron a las casas de los artistas de la zona, entre los que se encontraba el mismísimo Robin Williams.

Pero la competencia en el sector creció y la inquietud de David Hall le llevó a otro sector que nada tenía que ver con aquellos ‘subwoofers’ que lograron fascinar a las estrellas. Por descabellado que parezca, se lanzó a construir un robot para competir en el programa televisivo Robot Wars, en el que unos autómatas luchan contra otros con distintas armas hasta que uno de ellos acaba en llamas o, directamente, inservible. Tras quedar en segunda posición en el campeonato de 2001, decidió pasar a diseñar algo más serio y, sobre todo, más útil.

En el año 2002 comenzó a experimentar con una serie de tecnologías que incluían cámaras y láseres, que se incorporaban a los coches para poder guiarlos de un sitio a otro sin que tuvieran ningún percance por el camino. Tal fue la evolución que logró David Hall que, ni corto ni perezoso, se animó a dar el salto al circuito anual de carreras del DARPA Grand Challenge. Este torneo organizado por el organismo de innovación del Departamento de Defensa de Estados Unidos reunía en el desierto de California a todos aquellos intrépidos inventores capaces de incorporar a los coches las herramientas que consiguieran guiarles sin que ningún humano tuviera que ir al volante.

Como las cámaras de entonces presentaban limitaciones importantes y frenaban los progresos en el camino del coche autónomo, tanto Hall como otros muchos participantes del DARPA Grand Challenge pusieron atención en la tecnología LiDAR. Estos sensores se utilizaban en el terreno de la cartografía para tomar fotos individuales y crear mapas detallados a partir de ellas. Para ello, un láser manda un haz y calcula el tiempo que transcurre entre que se emite la luz y se detecta el reflejo de la misma.

El paso definitivo hacia el coche autónomo

Para tratar de revolucionar esta industria, David Hall y su equipo desarrollaron un dispositivo LiDAR con 64 láseres y un motor que permitía que todos ellos girasen. Como algunos expertos reconocen, esta herramienta dotaba de visión a los vehículos. Tanto es así que otros muchos competidores de aquella competición ideada por DARPA, acabaron por convertirse en clientes de Velodyne LiDAR, como pasó a llamarse la firma de nuestro protagonista.

La tecnología creada por esta compañía dota a los coches de una visión de 360 grados que, ya sea de día o de noche, les permite detectar todo aquello que se encuentra a su alrededor en un radio de 200 metros. Así, los vehículos que circulan por la autopista pueden detectar los elementos que tienen cerca, así como aquellos otros obstáculos que pueden poner en riesgo a los pasajeros. En 2016, Velodyne vendió miles de estos dispositivos, que tienen un coste que va desde los 8.000 dólares (algo más de 6.690 euros) para los que incorporan 16 láseres, hasta los 85.000 dólares (unos 70.000 euros) de aquellos que portan 64 láseres.

Y aunque la competencia cada vez empieza a contar con mejores medios, la tecnología desarrollada por David Hall sigue siendo líder. Y sus planes no acaban ahí: este intrépido ingeniero, a sus 66 años, todavía guarda un as bajo la manga. Antes incluso de que Elon Musk, fundador de Tesla y Space X, lo logre, Hall quiere poner en marcha una fábrica totalmente robotizada donde poder fabricar cerca de un millón de sensores LiDAR al año de forma automatizada.

¿Lo conseguirá? ¿Logrará llegar antes y adelantar a Tesla en la tecnología de sus coches autónomos? Visto lo visto, si David Hall se lo propone seguro que lo conseguirá. Para que se vea que la edad nunca ha sido ni será un impediemento cuando se lleva la inquietud y las ganas por bandera.

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Con información de Forber, LidarMag, Bloomberg, Velodyne LiDAR y Wikipedia. Las imágenes de este artículo, por orden de aparición, son propiedad de Youtube y Velodyne LiDAR (y 2)

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