Logo Vodafone

Compartir en:

Que te paguen por dormir y otras formas de ganar dinero mientras transmites videos intrascendentes

«Ojalá me pagaran por dormir. ¡Sería millonario!». Seguro que muchos de vosotros, sobre todo los más dormilones, ha soñado con esta frase alguna vez en su vida. ¡Pues no esperes más para lograrlo! Asian Andy, un creador de contenido con sede en Los Ángeles se transmitió a sí mismo durmiendo en Twitch durante una noche y ganó la increíble cifra de 16.000 dólares. La transmisión duró 7 horas y resultó que esta es una nueva tendencia en Twitch: gente que se graba durmiendo y donde los espectadores pueden darles propinas para dejar mensajes que interrumpan su sueño. 

Andy configuró el reconocimiento de texto a voz permitiendo que su audiencia activara su Alexa para que reprodujera música alta, emitiera ladridos de perro o incluso haciendo sonar su despertador. Los espectadores claramente se lo pasaron muy bien jugando con Andy porque terminó con una enorme cantidad de donaciones al final de la transmisión. Un momento memorable de su video de 7 horas fue cuando un usuario le asustó diciendo que alguien estaba en la ventana. Sin duda este joven pasó una malísima noche, pero se levantó con su cuenta bancaria bien cargadita, así que desde luego le mereció la pena.

Este es un caso del que se está hablando mucho, pero no es el único ejemplo. En 2017, el ‘streamer’ Ice Poseidon se fue a dormir en directo, dejando activadas las donaciones –con paso de texto a voz– y la petición de canciones por 100 dólares. Intentó dormir durante 8 horas mientras le ponían música y al final ganó 5.000 dólares. Famoso también es el británico Alex Shannon (@FollowTheNap en Instagram), conocido como el ‘influencer del sueño’. Viaja por todo el mundo durmiendo en algunas de las suites más lujosas y está cerca de llegar a los 50.000 seguidores en Instagram. 

Twitch, que principalmente aloja ‘streaming’ en vivo de videojuegos, prohíbe el reposo frente a la cámara, ya que cuenta como dejar una transmisión «desatendida». Pero mucha gente lo hace de todos modos. En enero de 2019, un ‘streamer’ de Twitch se durmió sin darse cuenta ante la cámara y despertó con 200 nuevos seguidores. El clip, con más de 3,6 millones de visitas, se ha convertido desde entonces en el video de Twitch más visto de la historia.

También cientos de usuarios de TikTok han comenzado a grabarse durante la noche, mientras duermen. A través de la función en vivo de TikTok, los espectadores pueden donar «monedas» digitales que se pueden cobrar por dinero. Antes de que salga on-line, los TikTokers suelen crear un video promocional que publican en sus feeds, anunciando la emisión de su sueño que tendrá lugar esa noche. Cuando se acerca la hora de acostarse, colocan sus teléfonos en sus mesitas de noche, se esconden debajo de las sábanas y presionan el botón en vivo. El 9 de febrero, 18,5 millones de espectadores sintonizaron para ver a un hombre dormir en Douyin, la versión china de TikTok.

Para los usuarios que ven a esta gente dormir, el atractivo no es necesariamente la persona que se graba, sino la comunidad emergente que se forma en la sección de chat de la transmisión. Los videos en TikTok no se archivan, por lo que muchos de estos videos son simplemente una pantalla oscura, que lo único que brinda es un lugar para que los usuarios se reúnan.

En suma, crea una oportunidad para un chat en vivo que no está realmente disponible en ningún otro lugar de TikTok. Las sesiones no se guardan, así que simplemente charlas con quién esté allí en ese momento. Es solo una oportunidad para tener un diálogo más cercano que la sección de comentarios en la publicación de alguien. 

Ver a la gente estudiar también mola

Aquí va otra extraña locura de Internet que, en este caso, se ha apoderado de Corea del Sur. Imagínate el escenario: un video de YouTube se enfoca en una niña surcoreana que estudia en una mesa, concentrada intensamente en su tarea mientras está acompañada por los crudos sonidos de pasar las páginas y el rayado del lápiz en el papel.

El video es parte de una extraña tendencia llamada ‘gongbang’, o «streaming de estudio»: personas que se transmiten a sí mismas estudiando en casi total silencio durante horas y horas.

Muchos estudiantes surcoreanos estudian hasta 16 horas al día para prepararse para sus extenuantes exámenes de acceso a la universidad, y se cree que la tendencia de estos videos comenzó después de que un estudiante coreano se filmara a sí mismo estudiando detenidamente para que sus padres pudieran ver que estaba diligentemente preparando.

Ahora los videos de ‘gongbang’ están proliferando y se han extendido a otros países, incluidos EE. UU., Japón, Gran Bretaña e India. Con títulos como «Tu compañero de estudio ha llegado» o «Exámenes finales de la escuela de medicina: el trabajo duro dará sus frutos», los videos hacen que otros estudiantes que los miran se sientan como si estuvieran estudiando con alguien; en otras palabras, son compañeros de estudio virtuales.

La audiencia de estos videos se ha disparado durante la pandemia de coronavirus, ya que algunos espectadores comparan el ambiente que brindan estas grabaciones con estar en una biblioteca. Uno de los canales de YouTube de ‘gongbang’ más populares en Corea del Sur se titula ‘The man sitting next to me’ y presenta a un estudiante anónimo cuyo objetivo es convertirse en contable fiscal. Se transmite en vivo estudiando en un escritorio, lleno de libros y con la nieve visible desde su ventana. Y tiene 53.000 suscriptores.

En los Estados Unidos, un popular canal de YouTube de ‘gongbang’ llamado ‘The Strive to Fit’, con 406.000 suscriptores, es propiedad de una médica de Nueva York llamado Jamie, quien inició su canal cuando estaba en la escuela de medicina. Desde entonces, se ha expandido para incluir videos sobre todo, desde el cuidado de la piel hasta lo que lleva en su mochila. La mayoría de estos Youtubers [gongbang] no están en esto por la fama viral o el dinero, pero se ganan sus buenas perras gordas gracias a la publicidad de Youtube.

Y los espectadores afirman que se sienten más fuertes mentalmente cuando ven estos videos, porque sienten que no son los únicos que tiene que estudiar tanto o están estresados con una pila de libros para memorizar. Ya se sabe: mal de muchos…

¿Alguna vez has escuchado hablar del ‘mukbang’?

Existe otra tendencia que tiene enganchadas a millones de personas en el mundo frente a al ordenador o el teléfono móvil para ver a otras comer grandes cantidades de alimentos. En la mayoría de las culturas, comer es una experiencia social o comunitaria; un momento para desconectar de la rutina diaria y ponerse al día con sus seres queridos.

Pero, ¿qué pasa si cenas solo y la experiencia te resulta desalentadora?

En ese caso tienes como solución el ‘mukbang’, que combina la palabra coreana para decir «comida» (muk-da) con la que se traduce como «teledifusión» (bang-song). Y eso describe exactamente lo que es: emisiones televisadas en las que la gente come suficiente comida como para una boda.

Y las cifras son impresionantes: la estrella ‘mukbanger’ surcoreana Banzz atrae a un promedio de medio millón de espectadores en cada uno de sus videos de YouTube, y su canal tiene más de tres millones de suscriptores. Dice que come tanto que debe hacer ejercicio durante 12 horas al día para quemar todas esas calorías.

Y la tendencia pronto terminó por convertirse en un lucrativo negocio en el que los individuos, que se llaman a sí mismos BJs (la abreviatura de ‘broadcast jockeys’), pueden ganar hasta 10.000 euros al mes, sin contar con los patrocinios de marcas de alimentos y bebidas.

Pero el ‘mukbang’ no solo es popular en Corea del Sur, también en Estados Unidos, en donde los BJs comenzaron a hacer sus propias versiones. El lenguaje de la comida es internacional, y es algo con lo que todo el mundo puede sentirse identificado.

Susurrar y hacer otros sonidos placenteros

La Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, o ASMR, se refiere a los hormigueos en el cerebro y la columna que algunas personas sienten cuando escuchan ciertos sonidos placenteros. Y millones de personas siguen los vídeos de ASMR en YouTube, un fenómeno que, a través de las palabras en voz bajita y el sonido de golpear, acariciar o rascar objetos, busca relajar al oyente.

Y también paga las facturas de algunos Youtubers. Se estima que GentleWhispering, el principal canal de ASMR de YouTube, gana al menos 130.000 dólares al año. Otros YouTubers de ASMR a tiempo completo que trabajan por libre pueden ganar alrededor de 2.000 dólares a mes a través de YouTube, Patreon y otras fuentes de ingresos fuera de sus canales principales. Como ejemplo, aquí está el video más popular en el canal GentleWhispering, con más de 21 millones de visitas:

En España, la referencia de este tipo de vídeos es Ana Muñoz, con cerca de 1,43 millones de seguidores enganchados a sus susurros. Esta chica rubia acaricia su micro con plumas y pinceles desde 2012. También hace ‘tapping’ (golpear diferentes objetos), sonidos con la boca o el conocido como ‘role play’, vídeos en los que se mete en el papel de otra persona. Ana se convierte, por ejemplo, en una peluquera y emite sonidos con unas tijeras o un pulverizador con agua mientras susurra a sus seguidores como si les estuviera cortando el pelo.

Cabritas para que participen en reuniones de Zoom

Y terminamos traspasando el plano físico de los humanos para invitar también a los animales a fiesta del money-money por no hacer (casi) nada. Porque otra tendencia que se está popularizando es la de agregar animales a reuniones de Zoom. Puede sonar a broma, pero no lo es, como demuestra la dueña de una granja de Rossendale (Lancashire, Reino Unido) que tuvo la brillante idea de organizar videoconferencias con sus cabras vía Zoom por el módico precio de 5 libras para poder llegar a fin de mes. Contra todo pronóstico, a día de hoy ha hecho más de 10.000 llamadas, superando las 50.000 libras (56.000 euros) de ingresos.

La idea surgió durante el confinamiento. Dot McCarthy, propietaria de la granja Cronkshaw Fold, estaba con el agua al cuello tras la cancelación de las visitas educativas y las bodas, dos líneas de negocio que colaboraban en la economía de la granja y que tuvieron que ser canceladas por las restricciones por el coronavirus.

Entonces fue cuando a McCarthy se le encendió la bombilla. «¿Y si invitamos a nuestra cabra Lola, la más descarada del rebaño, a que participe en conferencias vía Zoom?» Dicho y hecho: al día siguiente lanzaron la propuesta en la página web de la granja. La idea consiste en que la gente pague 5 libras para contratar a una cabra, que luego se une a una reunión programada a través de Zoom.

Como buena propuesta absurda, la idea de invitar una cabra a tu reunión por Zoom triunfó inmediatamente. A estas alturas, las cabritillas de Cronkshaw Fold han aparecido en reuniones virtuales por todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, Rusia, China y Australia, y algunas personas han donado mucho más de las 5 libras que se cobran por una aparición. Su propietaria reconoce que esta actividad es «más divertida» que vender estiércol para pagar las facturas.

En la página web de la granja puedes “alquilar” los servicios de Elizabeth (“el epítome de decoro y gracia con un sentido del deber moral”), de Lisa (“Acaba de volver al corral principal, donde se pasa el día viendo Thelma y Louis en bucle mientras devora chucherías”) o Lulu y sus “elevados niveles de cuquismo inducidos a golpe de estrógenos”.

Como se puede observar, la vida digital no deja de reinventarse; y solo era cuestión de tiempo que alguna de estas estas modas de ‘streaming’ tan locas acabaran monetizándose y otorgando pingües beneficios a los que se atreven a adentrarse en las procelosas aguas de la emisión de videos on-line.

——-

Compartir en: