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Cómo combatir la ceguera en los países subdesarrollados por medio de un ‘smartphone’

¿Sabías que 300 millones de personas en todo el mundo tienen problemas de visión? ¿Sabías que, de entre ellos, 40 millones son ciegos? Así es. Y no es lo más alarmante. En buena parte de los casos, alrededor del 80%, lo único que haría falta para remediarlo son un par de gafas o una sencilla operación de cataratas.

Lo que sucede es que la gran mayoría de los afectados viven en países en vías de desarrollo donde el acceso a un oftalmólogo es muy limitado: hay pocos, están en las grandes ciudades y visitarlos desde pueblos remotos, incluso aislados, es misión imposible. Sin embargo, en estos lugares muchas personas tienen mayor acceso a teléfonos inteligentes que incluso al agua potable.

Esto le hizo preguntarse al doctor Andrew Bastawrous, un oculista de 38 años residente en Londres, si los ‘smartphones’ podrían usarse como una herramienta para diagnosticar problemas oculares, por lo que se puso manos a la obra para fabricar y desarrollar Portable Eye Examination Kit (PEEK por sus siglas en inglés), una herramienta basada en una aplicación para móviles y cierto instrumental de reducidas dimensiones que se acompla al teléfono para examinar la vista. Tiene todo lo fundamental que necesita un oftalmólogo.

Esta clínica de bolsillo se puso a prueba en 2014 en un estudio piloto en Nakuru, Kenia, con unos 5.000 pacientes, llegando a la conclusión de que la gran mayoría de los casos se podían prevenir si se detectaban de forma temprana; pero antes ya había pasado los ensayos clínicos en Escocia y algunos experimentos sobre el terreno en la Antártida. Tanzania y Botsuana también entraron en los planes de Bastawrous para probar el concepto y, hasta el momento, se ha examinado a más de 250.000 personas en estos países, aunque actualmente se está utilizando en más de 150 naciones, desde Pakistán hasta Zimbabue.

De hecho, el programa de detección ocular escolar de Peek Vision en Kenia fue proclamado en 2018 como el ganador general de los Premios a la Innovación del Servicio Público Africano 2018 (AAPSIA 2018) en una ceremonia celebrada en Addis Abeba, Etiopía. Y el Gobierno de Botsuana ahora planea usar la tecnología de Peek para ofrecer uno de los primeros programas nacionales integrales de salud ocular del mundo. Y no solo eso: el equipo de Peek también está ayudando a los médicos a detectar diabetes, presión arterial alta y otras enfermedades que se detectan mediante simples exámenes oculares.

Esta herramienta, basada en teléfonos inteligentes, hacen que las consultas oftalmológicas sean accesibles para las escuelas y las comunidades más alejadas. La captura de la información por medio del móvil permite a los servicios de salud visualizar y analizar quién está asistiendo al tratamiento, dónde se encuentran y cuál es el resultado, algo que también se puede utilizar para hacer más eficientes los protocolos de actuación, lo que ayudará a los servicios de salud a identificar y reducir las barreras de acceso para quienes más necesidad tienen.

Para ello, además de la aplicación de Peek Acuity, es necesario utilizar un pequeño ‘hardware’ que han denominado Peek Retina, un oftalmoscopio portátil (un instrumento para ver ampliado el fondo del ojo de un paciente) que se coloca sobre la cámara del teléfono, lo que permite ver y capturar imágenes de la retina en el ‘smartphone’ donde quiera que estés.

Con la aplicación instalada, automáticamente se optimiza la configuración de la cámara del teléfono para hacer más fácil la captura de las imágenes de la retina. Además, en combinación con el adaptador, la aplicación pueden simular la visión del paciente y contrastarla con una visión normal y saludable.

Examinar el interior de los ojos del paciente (imágenes de retina) es vital para diagnosticar y tratar numerosas afecciones oculares. Tradicionalmente, la obtención de imágenes de la retina debe realizarse en centros de salud, porque el equipo requerido para hacerlo es voluminoso y costoso.

Por eso la mayor ventaja de Peek, cuya aplicación en un primer momento es exclusiva para Android, es que puede ser utilizada por cualquier oculista sin demasiada preparación y a un coste muy reducido: unos 500 dólares frente a los 160.000 que cuesta el equipamiento clínico habitual, cuya utilización requiere además un equipo de técnicos con formación específica. Con Peek, los pacientes también pueden ser examinados por personal no especializado en oftalmología (como maestros o cooperantes comunitarios), que luego pueden enviar la información a profesionales capacitados para que analicen las imágenes y brinden asesoramiento sobre el tratamiento.

Y todo esto, que suena extraordinariamente bien, ha supuesto a Bastawrous un buen número de sacrificios que ha asumido con gusto, movido por la voluntad de mejorar el mundo en la medida de sus posibilidades. Cuando se desplazó a África, sin habar ni una sola palabra de suajili, se llevó consigo a su mujer y su hijo recién nacido. Los primeros, según el mismo reconoce, fueron los meses más complicados de su vida.

Sin embargo, los resultados le compensan. La aplicación ha recibido numerosos premios del sector tecnológico y, lo más importante, ha cambiado la vida de muchas personas, como la mujer de 90 años que llevaba una década sin ver hasta que Peek detectó que simplemente tenía cataratas y se sometió a una operación para extirparlas.

Su pasión por la oftalmología tiene sus raíces en su infancia, y nació de la forma más sencilla. Cuando le pusieron gafas por primera vez, Bastawrous pasó de ser un alumno mediocre que sufría para ver la pizarra a convertirse en uno de los mejores de su clase.

Así aprendió a valorar la importancia del sentido de la vista y, con el tiempo, decidió poner su granito de arena para acabar con los problemas de visión en los países en vías de desarrollo, los lugares donde más se producen estas patologías y, desafortunadamente, donde menos se tratan.

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Con información de Ozy.comBBC y Peek

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