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Vehículos cremallera, las máquinas que cambian los carriles a su antojo

Vas conduciendo por una larga carretera y a lo lejos ves un camión que mueve grandes piezas de hormigón. Lejos de poner en peligro a los conductores, ese camión está cambiándolo todo en un abrir y cerrar de ojos: con esas piezas está delimitando un nuevo carril de circulación. Se trata de los vehículos cremallera, todo un ingenio que ayuda a ordenar las carreteras y a crear nuevas vías en momentos de gran afluencia de tráfico o en obras puntuales. Y que, además, podemos ver por todo el mundo.

Por ejemplo en Jinan, la capital de la provincia china de Shandong, donde han comenzado a utilizar un «autobús cremallera» que puede modificar carriles de tráfico durante la hora punta para aliviar la congestión. En este caso se trata de un minibús con luces de alarma en la parte superior y una serie de dispositivos para cambiar las barreras de sitio sobre la marcha, de tal manera que el autobús puede completar automáticamente la transición de las rutas de tráfico en solo media hora, mientras el resto de coches puede adelantar a una velocidad normal.

Estos camiones o máquinas cremallera suelen ser vistos en momentos muy concretos. No en vano, su objetivo es crear barreras temporales con las que descongestionar las carreteras en las horas punta, pero también son útiles cuando un ayuntamiento va a hacer una obra en una calzada y necesita desviar el tráfico por unos días o semanas.

Aunque esto se podría hacer con los clásicos conos, los bloques de las máquinas cremallera tienen una ventaja: las barreras son más resistentes, pues están fabricados con hormigón y están unidos entre sí con fuertes cables de acero. De esta forma, se evita que los coches vayan por error (o de forma intencionada) hasta el otro tramo de la carretera y provoquen así un accidente, algo que la clásica separación de carriles con conos no puede evitar.

Las autoridades ven numerosas posibilidades a este sistema, tanto de cara a momentos en los que se llevan a cabo obras como aquellos otros en los que las necesidades requieren una actuación concreta y rápida: se descongestionan las vías en apenas unos minutos, se evitan numerosos accidentes de tráfico y se protege la propia integridad de los que trabajan en las carreteras o puentes en los que se disponen.

Por otra parte, los expertos también ven una gran ventaja en este tipo de máquinas frente a los carriles reversibles: es imposible que los conductores se confundan (¿en qué sentido va este carril?) o invadir el carril contrario, de forma que se evitan las colisiones frontales. También se evita el uso (e incluso la costosa construcción) del carril Bus-VAO, que podría estar bloqueado si ha habido algún accidente de este tipo de vehículos.

Existen máquinas que incluso pasan todos los días por la misma carretera, alterando un carril que, claro está, se conoce con el nombre de carril de cremallera. Para ello, pasan por encima de los bloques y los trasladan a un lado y a otro, como si se tratara de una cremallera de la ropa. Puede haber varios operarios sobre ellas. Al contrario que el autobús chino, la forma en la que la máquina se desplaza, en diagonal, es muy curiosa, tal y como se puede ver en este vídeo.

No obstante, otras de estas máquinas cremallera tienen un movimiento más convencional, como esta que cruza el Golden Gate de San Francisco. En cualquier caso, el mérito es grande, ya que los bloques, si son de hormigón, pueden pesar cientos y cientos de kilos:

De hecho, y a pesar de su aspecto robusto y su capacidad de levantar grandes pesos, se trata de unas máquinas muy delicadas, como demuestra su alto precio: las que se desplazan por el Golden Gate de San Francisco costaron más de un millón de dólares y se necesitaron 52 horas, durante las que el puente estuvo cerrado, para instalarlas junto con las barreras. Cada una de las máquinas mide 15 metros de largo y pesa más de 27.000 kilos. Además, no se desplazan a una velocidad mayor de 20 kilómetros por hora, para evitar las prisas, con las que el trabajo no se realizaría convenientemente.

De los puentes a los túneles

Los camiones cremallera comenzaron a surgir en los años 80, para mejorar el tráfico de los puentes, como el Golden Gate que veíamos antes. Desde entonces, San Francisco mantiene este sistema: la actual barrera del Golden Gate mide 4,07 kilómetros y fue instalada en enero de 2015. Cada uno de sus 800 bloques pesa 680 kilos y son utilizados para cambiar el número de carriles que van en una u otra dirección en función de las necesidades de cada momento.

También existen estas cremalleras en otras ciudades en todo el mundo: Auckland (en funcionamiento en el Harbour Bridge desde 1990), Nueva York, Sídney… El caso de la ciudad australiana es muy atractivo, ya que se usa en un puente para crear un carril bus inmediato que permita disminuir en 18 minutos la entrada o la salida de la ciudad.

Barrier Systems es una de las empresas creadoras de estas máquinas cremallera y aún sigue trabajando para buscar nuevas soluciones con las que mejorar su propio invento. Además lleva décadas fabricando guardarraíles y otros elementos para hacer más segura la conducción y el trabajo de quienes están en la carretera.

Incluso en España, la Generalitat de Cataluña presentó un proyecto pionero de implantación de carriles reversibles para túneles con esta tecnología. El camión coloca bloques de hormigón que, además de delimitar un nuevo carril, sirven como refuerzo de seguridad. Para evitar que el camión moleste al tráfico trabaja en las horas de menor afluencia de coches. De esta forma, un túnel con solo un carril en cada sentido tiene un tercero que se adapta a las necesidades. Se trata de la primera carretera de España en que se adopta una tecnología que permite cambiar el sentido de un carril de forma dinámica, utilizando una máquina con efecto cremallera.

El objetivo de estos carriles reversibles es diseñar «una solución dinámica para resolver el caso de carreteras con demanda estacional y muy asimétrica, problemas de congestión en días festivos y en que tiene que convivir el tráfico local con el de largo recorrido. Se pretende así mejorar significativamente la capacidad de la carretera, la seguridad vial y la oferta de tramos de adelantamiento; todo a un coste asumible».

Pero, a pesar de las ventajas de estos carriles cremallera y la eficacia y lo asombroso del movimiento de sus máquinas, no se puede olvidar que, normalmente, estos carriles son menos anchos. Por tanto, siempre hay que tener en cuenta una máxima cuando vamos al volante: precaución, amigo conductor, cuando se circule por ellos. Y a maravillarse con este prodigio de la ingeniería a una velocidad responsable.

Con información de Wikipedia, Generalitat de Cataluña, Diario Motor y Roads to the Future. Imágenes de Peretz Partensky y Wikipedia (1, 2).

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