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‘Berlanguianos’, os recibimos con alegría: curiosidades para celebrar el año de Luis García Berlanga

Coincidiendo 2021 con el centenario del nacimiento de Luis García Berlanga, las autoridades culturales han acordado declararlo ‘Año Berlanga’ para homenajear a este genio de nuestro cine y, sin duda, uno de los que mejor han retratado la cultura popular española del último siglo. Porque a los diez años de la muerte del director de obras maestras como ‘El verdugo’, ‘Plácido’ o ‘Bienvenido Mr Marshall’, sus gafas se han vuelto más necesarias que nunca contra la vista cansada que nos ofrece la situación pandémica actual, devolviendo vigencia a los personajes y arquetipos que retrató como un necesario soplo de aire fresco ante tanta incertidumbre social.

De hecho, a principios de diciembre pasado la Academia de Cine manifestó su orgullo y satisfacción por la inclusión del término ‘berlanguiano’ en la última actualización del Diccionario de la Lengua Española, sin duda en término que rebosa optimismo frente a otras palabras elegidas por fuerza mayor como “coronavirus», «desconfinar» o «desescalada».

Este reconocimiento hace oficial algo que sabíamos todos: somos un país berlanguiano, lleno de grietas que el director valenciano supo mostrar con lucidez e ironía. Y sobre todo con ternura, lo que no deja de ser una estupenda forma de resistencia ante todo el ruido que nos paraliza.

Así que nada mejor para homenajear a uno de los directores de cine más grandes de nuestra historia que contar algunas de las innumerables anécdotas que ocurrieron en la producción de sus películas. Y lo haremos tirando de su impagable biografía ‘Bienvenido, Mister Cagada. Memorias caóticas de Luis García Berlanga, escrita por su amigo el también director de cine Jesús Franco, donde el realizador valenciano presenta sus reflexiones sobre su peculiar forma de entender la vida y desgrana no pocas historias de la preparación, rodajes y estrenos de sus películas, tan disparatadas como lo que después podíamos ver en la pantalla.

La boina que sacaba de quicio a todo el mundo

El primer largometraje de Berlanga fue ‘Esa pareja feliz’, codirigido con otro grande del cine español, Juan Antonio Bardem. Ambos acordaron que el primero se encargaría de la puesta en escena (posición de la cámara, tipo de planos…) y el segundo de la dirección de actores, lo que no impidió que hubiera pequeñas discusiones durante el rodaje. Así, el protagonista, Fernando Fernán-Gómez, que hacía de un electricista de cine, llevaba puesta una boina que Berlanga odiaba (“yo se la habría quitado porque le iba como un tiro y parecía más bien un barquillero del Retiro”), pero no se atrevía a decir nada al luego director de ‘Calle Mayor’.

Cuando la filmación terminó, este le dijo que cómo se le había ocurrido ponerle esa boina tan horrible. Al final, resultó que la encargada de vestuario se había confundido y le había puesto una boina de “paleto de zarzuela” (la puedes ver en el minuto 00:52 del vídeo superior). Por si esto fuera poco, cuando Berlanga le contó la anécdota a Fernán-Gómez, este le dijo: “Me parecía espantosa, pero creía que la habías elegido por alguna razón inconfesable”.

El mito que nació para promocionar a una cantante

Una de las películas más recordadas de Berlanga es ‘¡Bienvenido, mister Marshall!’, entre otras razones por la canción que los protagonistas cantan para dar la bienvenida a los estadounidenses que llegaban con dinero para cumplir sus ilusiones. No es el único tema que se escucha en la película, que en realidad nació para promocionar a la joven folclórica Lolita Sevilla. Esta película resultó ser para Lolita Sevilla una decepción, primero, y la razón de su fama, después. Ella inició el rodaje suponiendo que era una típica producción folclórica que le permitiría lucirse musicalmente, pero luego vio que «le habían robado la película»: Porque Berlanga estaba rodando realmente una parodia y una crítica social de la España del momento. Y entre esta mezcla de drama y comedia, la película se llevó una mención especial al guion en el Festival de Cannes.

Pero tuvieron muchos problemas allí. La delegación americana tuvo la piel sensible y protestó porque, en un momento de la película, se arrastra una bandera americana por una acequia. Este problema culmina con la brillante idea, por parte de los productores, de imprimir dólares falsos con las caras de Pepe Isbert y Lolita Sevilla y esparcirlos por todo el festival. Como consecuencia de estos sucesos, Berlanga y los productores fueron llevados a comisaría y posteriormente tuvieron que censurar dicha secuencia.

Los vecinos que no querían que el rodaje terminara

‘¡Bienvenido, Mister Marshall!’ se rodó en el pueblo madrileño de Guadalix de la Sierra, quizá hoy una localidad más conocida por ser donde está la casa de ‘Gran Hermano’ que por ser el escenario de esta gran obra maestra. Berlanga cuenta en su biografía que los vecinos estaban demasiado a gusto con el equipo: “Casi todos los habitantes del pueblo hacían de extras y, aunque cobraban una miseria, era más de lo que podían sacar faenando en el campo y, naturalmente, fueron los que con más entusiasmo trabajaron […]. No tenían ninguna prisa por que el chollo acabara”. Tanto Berlanga como Bardem recibieron 25.000 pesetas por la redacción del guion y cada uno de los niños que aparecen cobró 25 pesetas por día de rodaje: lo aceptaron sin rechistar, ya que recibían más que recogiendo patatas (18 pesetas).

También el pregón de Pepe Isbert iniciado con la frase: «Como alcalde vuestro que soy os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a pagar», que se repite varias veces, ha pasado a ser una de las citas míticas del cine español. Tan célebre es la frase que, desde 2011, se ha inmortalizado la figura de Pepe Isbert con una escultura en el mismo lugar del balcón del ayuntamiento de Guadalix de la Sierra desde donde se pronunció en la película.

Milagro… modificado por un sacerdote

En ‘Los jueves, milagro’, la idea original de Berlanga era contar la historia de un pueblo que se inventaba unos supuestos milagros y la aparición de un santo para atraer a visitantes a su balneario. En el final previsto, uno de los personajes esperaba un milagro que nunca tenía lugar. Sin embargo, la censura y los productores no creyeron que fuera idóneo. Berlanga estuvo acudiendo a casa de un sacerdote de la censura, el padre Garau, durante un mes, para redactar 80 páginas con el desarrollo que ellos querían. Si bien consideraba al cura como “un hombre simpático” e incluso quiso que apareciera en los títulos de crédito como guionista, “nuestro guión original estaba más cerca de la ortodoxia que la locura que me redactaron. Pero, aun así, el público, que no estaba al corriente de este rosario de desventuras, la acogió mucho mejor de lo que me podía esperar”.

Los ‘freaks’ de ‘Plácido’

Los exteriores de ‘Plácido’ se rodaron en la localidad barcelonesa de Manresa, mientras que los interiores se rodaron cerca de allí, en unos estudios que ya no existen. “Uno de los rodajes más amables y creativos de mi existencia”, recordaba Berlanga. Por las noches, el equipo de la película se tomaba unas copas en La Bodega Bohemia, una charcutería con una trastienda que funcionaba como local de espectáculos, con artistas no aptos para la moral de los años 60. Berlanga lo califica como un “esperpento ibérico, un ramillete de ‘freaks’, mal vestidos, músicas horrísonas, luces de película de Jaimito, mala coreografía, voces chillonas y desafinadas…” Berlanga amaba a estos artistas y pidió a algunos que aparecieran en su película, la historia de unos burgueses que llevan a su casa a unos pobres para cenar en Nochebuena.

¡Vivan los novios!

La araña defectuosa

En ‘Vivan los novios’, la madre del personaje de José Luis López Vázquez fallece horas antes de que él se case con una mujer (Laly Soldevila) con la que no tendrá la vida que él desea. En el entierro, la comitiva va por una carretera siguiendo el coche fúnebre y formando una especie de araña o de tela de araña, símbolo de la opresión que le espera al protagonista en su nueva vida (la imagen superior corresponde a esa escena, cuando él quiere irse con las turistas extranjeras). Sin embargo, el resultado final no fue del gusto de Berlanga: el cortejo se iba a grabar durante tres días desde un helicóptero, pero luego el departamento de producción “por su habitual cutrez, me lo redujeron a solo una mañana”.

Aceptó, aunque sabía que iba a ser difícil: “Tenía mucha ilusión puesta en aquella imagen del cortejo-araña avanzando por las callecitas blancas de Sitges como si fuera a devorarlo todo”. Si los horarios parecían poco problema, encima “hacía un viento espantoso y, para colmo, el helicóptero se estropeó. Quise aplazar el rodaje, pero no tuve manera de hacerlo. La producción me exigió que rodara como fuera y yo, como un kamikaze ridículo, rodé. Rodé por profesionalidad y me he arrepentido siempre”.

Tamaño natural

La muñeca de lujo que terminó siendo balón de fútbol

‘Tamaño natural’ es una película que habla sobre la soledad. En ella, el protagonista (Michel Piccoli) convive con una muñeca a tamaño real. El equipo encargó a Francia un maniquí de lo más creíble: “Costó un dineral hacerla perfecta”, y el productor llegó a decir que “por ese precio, hubiera preferido a Brigitte Bardot, y tenerla quieta todo el rodaje”. Berlanga llegó a convivir en casa con ella antes de la filmación. Tras terminarla, creyó que la había perdido, pero no: “Me la habían llevado a casa: la tenía allí. Por un momento sentí deseos de buscarla, de tomarla entre mis brazos, pero, cuando me encontré a mis hijos jugando con su cabeza, comprendí el destino que le habían dado […] Su cara estaba medio hundida y uno de sus ojos había desaparecido, la pintura había saltado aquí y allá, dándole un aspecto monstruoso”.

El nietísimo que fue asesor cinematográfico

‘La escopeta nacional’ es una parodia de las cacerías que se desarrollaban durante el franquismo y donde se podían conseguir favores empresariales si acudían altos cargos del régimen. Curiosamente, para las escenas cinegéticas, contaban con un asesor de excepción: Francis Franco, nieto del dictador. “Pedí a mis amigas que le invitaran como asesor en las escenas de cacería”, explica el director. “Dijo que sí y cumplió perfectamente sus horarios. Llegaba en su coche a las siete de la mañana como todo el equipo y se quedaba en el asiento leyendo novelas del Coyote o dormido hasta que le llamaba y acudía con rapidez, aunque a veces discrepaba con toda la razón del mundo de mi planteamiento de los planos”.

El guión que solo tuvo un cambio de letra

Berlanga y su guionista de referencia, Rafael Azcona, comenzaron a escribir el guion de ‘La vaquilla’ , una comedia sobre la Guerra Civil, nada menos que en 1948, muchos años antes de su estreno, en 1985. Sin embargo, la censura nunca se lo aceptaba para rodarlo. Cuando llegó la democracia filmaron ese mismo guion cambiando tan solo… una letra. En la película, el torero que lidia la vaquilla fruto del deseo de los soldados protagonistas se llama Limeño. En principio iba a llamarse Nimeño, como un torero francés llamado así por haber nacido en Nimes, pero había fallecido antes del rodaje y Berlanga y Azcona, apenados, decidieron cambiarlo.

Los turroneros, en pie de guerra

Después de ‘La vaquilla’ llegó ‘Moros y cristianos’, la historia de una familia de turroneros de Jijona que viajan a Madrid para promocionar sus productos. En la película, uno de los personajes dice que el turrón había nacido en Cataluña, lo que irritó a la asociación de fabricantes de turrón de Jijona, que organizó una protesta el día del estreno y se negó a pagar una subvención a la que se había comprometido para que la película se rodara. Berlanga se asombró bastante: según su versión, había pedido información al Ayuntamiento de Jijona sobre la fabricación del turrón “y me enviaron un libro en el que el cronista oficial de la ciudad decía que el origen de la producción de este maravilloso dulce de procedencia árabe había tenido lugar en Cataluña. No sé si la rebelión fue un truco para no pagar lo prometido”.

¿Qué hay en la caja misteriosa de Berlanga?

Y para finalizar, un misterio que el próximo 12 junio se desvelará. Se trata del legado depositado por Berlanga en la ‘Caja de las Letras’ del Instituto Cervantes. En 2008, el autor guardó en esa cámara acorazada, en una caja de seguridad con el número 1034, un documento cuyo contenido sigue siendo secreto y que no debía conocerse hasta el día que se cumpliera el centenario de su nacimiento. Aunque con los años se han ido desvelando posibles indicios sobre su contenido.

En el momento del depósito, uno de los hijos del director, el escritor Jorge Berlanga, bromeó diciendo que este podía ser «un guión, o un mensaje demoledor para la humanidad». En 2014, otro de sus hijos, José Luis García Berlanga, avanzó durante unas jornadas dedicadas a la obra berlanguiana que «se trataría de un guión escrito inédito», aunque sin dar más detalles porque estos deben conocerse cuando se abra la caja.

Y más recientemente Antonio Gómez Rufo, biógrafo de Berlanga, especulaba en el programa de TVE ‘Días de Cine’ con que se tratase del guión perdido de la nunca rodada cuarta parte de la «trilogía nacional» del director. Se llamaría ‘¡Viva Rusia!’, y sería una entrega en la que los Leguineche habrían viajado a la Rusia posterior a la caída del Muro con el proyecto de construir adosados.

Sin embargo todo son especulaciones ¿Se tratará, como también se han planteado muchos seguidores del valenciano, de una última broma del Maestro? ¡Lo descubriremos el próximo junio!

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