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#BackToHogwarts: dime cómo eres y te diré en qué casa estarás

Con el regreso al cole a la vuelta de la esquina, no solo los alumnos más aplicados y los padres que han tenido que hacer malabarismos para conciliar su vida laboral y personal están de enhorabuena: los fans de la saga Harry Potter también tienen algo que celebrar. Ha llegado ese momento del año en el que los pequeños magos y brujas vuelven a Hogwarts y una nueva generación de aprendices se incorpora a la escuela de hechicería ansiosa por descubrir qué casa les asignará el Sombrero Seleccionador.

La ceremonia de selección es lo más esperado del #BackToHogwarts. Cada niño y niña se sentará frente a sus compañeros en el Gran Comedor y se someterá al escrutinio del objeto mágico, que inspeccionará hasta el último rincón de su mente con sus poderes de legeremancia. Así, en base a las preferencias de los cuatro fundadores de Hogwarts, grabadas mágicamente en su interior, les asignará una casa según su personalidad y cualidades.

Los más astutos, ambiciosos, perspicaces y decididos irán a parar a Slytherin, donde se formaron los maestros de las Artes Oscuras pero también personalidades de la talla de Merlín. Virtudes similares a las que buscaba Godric Gryffindor en sus pupilos, que además destacan por su coraje y valentía, como bien mostraron el propio Harry Potter y sus más fieles amigos.

Los trabajadores incansables, leales y pacientes irán a Hufflepuff, la casa que acogió a Newt Scamander, el protagonista de la otra saga del mundo mágico, ‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’. Los amantes de la sabiduría, que se precian de acumular conocimiento y ser sabios, se destinarán a Ravenclaw, aunque a veces el sombrero lo tiene muy difícil para decidir. Tanto Hermione Granger como Minerva McGonagall estuvieron a punto de acabar en esa casa, pero finalmente, tras muchos minutos de deliberación, fueron a parar a Gryffindor.

¿Y tú? ¿A qué casa debería mandarte el Sombrero Seleccionador? Lo cierto es que hay una herramienta oficial que te permite descubrirlo. Si entras en Pottermore, la sede central del mundo mágico de J.K. Rowling en la Red, podrás pasar la prueba contestando a unas sencillas preguntas. Qué es lo que más ganas tienes de aprender, cuál es tu mascota favorita, cómo te gustaría pasar a la historia… Cuando las contestes, recibirás un veredicto. El que escribe estas líneas, al parecer, es carne de Slytherin. No sé cómo tomármelo…

Lo primero es que uno piensa es que será más bien aleatorio, un simple pasatiempo. Y lo cierto es que no. Un estudio de investigadores estadounidenses ha demostrado que las decisiones del sombrero virtual de Pottermore concuerdan de veras con la personalidad y los atributos de aquellos que se someten a la prueba. Para llegar a esa conclusión, los voluntarios tuvieron que pasar una serie de pruebas psicológicas del mundo real, como el cuestionario del modelo de los cinco grandes (más conocido como Big Five) o el de la tríada oscura, así como una serie de tests diseñados para medir la necesidad de pertenencia o el ansia de conocimiento.

Comparando los resultados, los autores no solo comprobaron que había una alta coincidencia, sino que además las asignaciones concordaban con los valores que los fundadores de Hogwarts (o, más bien, la propia Rowling) asociaron con sus casas. Los que otorgan mucho valor a adquirir conocimiento acaban en Ravenclaw, por ejemplo, y los que dan positivo en algunos de los rasgos de la tríada oscura acaban en Slytherin, por mucho que le pese a quien suscribe.

También concluye el estudio que el deseo de acabar en una casa en concreto influye en los resultados del test de Pottermore. Si ansías acabar en Gryffindor, por ejemplo, contestarás a las preguntas con ello en mente y es posible que decantes la balanza. Ni es trampa ni es algo que al Sombrero Seleccionador de los libros le hubiera parecido indeseable. De hecho, la voluntad de los alumnos es una de las cosas que el tocado mágico tiene en cuenta a la hora de tomar su decisión. Si bien no la única, como puede atestiguar Neville Longbottom, que pidió ir a Hufflepuff por miedo a no tener el coraje de los Gryffindor. Y todos sabemos cómo acaba esa historia.

Lo que no todo el mundo conoce es el origen del Sombrero Seleccionador. ¿Cómo se le ocurrió la idea a la madre de la saga Harry Potter? Pues bien, lo cierto es que la propia Rowling ha admitido que no estaba en sus planes iniciales. “Me debatía entre distintos métodos para seleccionar a los estudiantes”, admite la famosa escritora, “porque supe desde muy pronto que habría cuatro casas, todas con diferentes cualidades”.

Su primera idea fue una máquina increíblemente rebuscada (al estilo de Heath Robinson, según admite) “que hacía todo tipo de cosas mágicas antes de tomar una decisión”. No terminó de convencerle porque era, al mismo tiempo, “demasiado complicada y demasiado fácil”. Así que pasó al plan B, que era colocar estatuas de los cuatro fundadores en la entrada del colegio, que cobraran vida y escogieran directamente a los alumnos.

Ya se iba acercando más, pero aún no daba con la tecla, así que decidió escribir una lista de las muchas formas que empleamos en el mundo real para elegir a las personas: “el ‘pinto, pinto, gorgorito’, la pajita más corta, los capitanes que van formando equipos, sacar nombres de un sombrero — sacar nombres de un sombrero parlante — ponerse un sombrero — el Sombrero Seleccionador”. ‘Et voilà!’ Ahí estaba el que probablemente es el objeto mágico más querido y codiciado de Hogwarts.

Tal es su importancia en la saga y el cariño de los fans que un ingeniero del gigante tecnológico IBM, Ryan Anderson, decidió fabricar una versión real, que funciona, basándose en la inteligencia del famoso superordenador Watson. Para ello utilizó, además de tan preciado cerebro, un poco de tela marrón, cables, placas de Arduino y Raspberry y algún que otro detalle de adorno. El resultado es sencillamente impresionante.

Los que no tenemos la maña para seguir sus pasos (que aquí se explican al detalle), nos tenemos que conformar con el Sombrero Seleccionador virtual de Pottermore. La buena noticia es que funciona. Está científicamente probado que te asigna a la casa que de verdad te corresponde en base a tu personalidad. Aunque eso sea una mala noticia no solo para el autor de este artículo, sino también para los actores de la saga. Rupert Grint (Ron Weasley) y Matthew Lewis (Neville Longbottom) acabaron en Hufflepuff, Tom Felton (Draco Malfoy) nada menos que en Gryffindor, y solo Bonnie Wright (Ginny Weasley) podía presumir de ser miembro de la misma casa que su personaje. Ella sí que es una auténtica Gryffindor. ¿Y tú? ¿A qué casa te mandará el Sombrero Seleccionador?

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Con información de Pottermore, The Atlantic, Science Direct, Los Replicantes y Gizmodo e imágenes de Pottermore

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