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Las armas de ‘Artifact’: ¿podrá arrebatar a ‘Hearthstone’ el trono de los eSports de cartas?

Ha llegado el gran día que muchos ‘gamers’ llevan meses esperando: ‘Artifact’, el nuevo videojuego de Valve, ve la luz hoy 28 de noviembre tras meses de generar expectación en una beta cerrada que ya nos ha permitido conocer los pros y contras de este título, con muchos alicientes para convertirse en uno de los eSports más populares de su género (los ‘card games’ o juegos de cartas), hasta ahora claramente dominado por ‘Hearthstone’.

No será fácil que arrebate el trono al título de Blizzard, rey indiscutible por su enorme tirón entre los jugadores más ‘casual’ y en plataformas de ‘streaming’ como Twitch, pero tiene todo lo necesario para conquistar a muchos profesionales y entrar con fuerza en la escena de los deportes electrónicos. No obstante, hay algunas sombras entre tantas luces, sobre todo en lo que respecta al coste que deberá asumir el jugador si quiere ser competitivo. El debate está sobre la mesa: ¿será ‘Artifact’ el éxito que esperan sus creadores o se quedará en un juego de nicho incapaz de hacerle sombra a sus rivales? Analicemos sus puntos fuertes y débiles.

El MOBA de los juegos de cartas

Gran parte de la innegable originalidad de este juego reside en que está basado en el popular ‘DOTA 2’, principal competidor de ‘League of Legends’ en el género de los MOBA (Multiplayer Online Battle Arena), y no solo en cuanto a personajes o ambientación se refiere. La gente de Valve también ha trasladado con mucho acierto las mecánicas habituales de los MOBA a un juego de cartas.

En primer lugar, los combatientes se despliegan en tres ‘lanes’ (calles o líneas) y son de dos tipos: poderosos héroes y oleadas de ‘creeps’ (críptidos) que se generan de forma automática. Además, igual que en los MOBA, el objetivo del jugador es derribar las torres del oponente antes de que aquel haga lo propio con las suyas. En ‘Artifact’, hay tres torres (una en cada ‘lane’), y gana el jugador que primero derribe dos de ellas —lo habitual— o la misma dos veces —más complicado, puesto que al volver a alzarse tiene mucha más vida—.

Y no es lo único que este juego toma prestado de los MOBA. Al matar a un héroe o a algún ‘creep’, el jugador obtiene oro que podrá gastar en equipamiento, curaciones y otros objetos que le ayudarán a decantar la partida. También, al morir, los héroes regresan a la fuente y se vuelven a desplegar después de un turno de espera en el que están recuperándose.

Un buen puñado de elementos nunca vistos en un juego de cartas y que hacen de ‘Artifact’ no solo un título interesante para fans de otros géneros, sino también un soplo de aire fresco para los amantes de ‘Hearthstone’ o ‘MTG: Arena’.

Complejidad y atractivo para ‘streamers’

La inclusión de mecánicas propias de los MOBA, sobre todo las tres ‘lanes’, hacen de ‘Artifact’ un juego mucho más complicado que ‘Hearthstone’. No quiere decir que no se pueda jugar de forma ‘casual’, pero sí que la diferencia entre un jugador habilidoso y otro no tan diestro en la toma de decisiones se hará notar bastante más en el devenir de las partidas.

Como en cualquier juego de cartas, el azar desempeña un importante papel en ‘Artifact’: qué carta robas, qué objetos están disponibles en la tienda, en qué dirección atacan los combatientes… Sin embargo, es mucho menor que, por ejemplo, en ‘Hearthstone’, donde numerosas mecánicas tienen que ver con lo que se conoce como RNG y que no es otra cosa que la aleatoriedad.

En teoría, un techo de dificultad más elevado y una menor aleatoriedad hacen de ‘Artifact’ un juego más adecuado para la escena competitiva. Por eso, muchos profesionales de ‘Hearthstone’ o ‘Magic: The Gathering’ se han interesado por este nuevo y prometedor eSport. Sin embargo, también lo hacen menos apto para jugadores ‘casual’ y, quizá aún más relevante, para la retransmisión de partidas en ‘streaming’. Si el juego es más difícil de seguir para un espectador novato, y además es algo menos espectacular (el azar siempre resulta emocionante), es difícil que alcance las cotas de popularidad de ‘Hearthstone’ en plataformas como Twitch, donde numerosos jugadores se ganan la vida como ‘streamers’. Eso no quiere decir que no vaya a ser un éxito, incluso si su audiencia resulta ser menor.

Mercado secundario y especulación

Esta es otra de las principales diferencias entre ‘Artifact’ y los demás juegos de cartas ‘online’. En lugar de ser un CCG (‘collectible card game’), se trata de un TCG (‘trading card game’), al estilo de juegos físicos como ‘Magic: The Gathering’. Esto quiere decir que las cartas no solo se coleccionan, sino que también se pueden intercambiar en un mercado secundario. Hay un sistema de canje y compraventa a través de Steam, la popular plataforma de videojuegos de Valve.

El sistema tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, así como sus partidarios y detractores. Por un lado, permite que el jugador adquiera solo las cartas que necesita para montar una baraja concreta, sin la aleatoriedad que implica comprar sobres. Además, cuando decida hacerse una baraja nueva, podrá vender las cartas de la anterior para recuperar parte del dinero y reinvertirlo.

Por otro lado, la existencia de un mercado secundario da alas a la especulación. Las cartas más populares y exclusivas (las que más se incluyen en las barajas y las que menos salen en los sobres) tenderán a ser más caras por la ley de la oferta y la demanda. Los que hayan previsto su popularidad e invertido en adquirir múltiples copias podrán sacar un beneficio revendiéndolas cuando su precio suba. Los que simplemente quieran jugarlas verán, en muchas ocasiones, cómo montar la baraja de sus sueños se vuelve demasiado caro si esta incluye muchas cartas populares.

El precio de ser competitivo

Es la mayor piedra de toque de ‘Artifact’ y de lejos lo que más preocupa a la comunidad. ¿Cuánto costará disfrutar del nuevo juego de Valve? Lo primero es que, a diferencia de ‘Hearthstone’ o ‘MTG: Arena’, su descarga no es gratuita. Obtener el juego ya cuesta 17,95 euros, a cambio de los cuales recibes 2 barajas preconstruidas, 10 sobres y 5 tickets que compensan la inversión inicial. Hasta ahí no debería ser un gran problema, salvo para aquellos jugadores que no quieran gastarse un solo euro.

El pánico ha cundido porque las limitaciones para disfrutar del juego sin pasar por caja son enormes. ‘Artifact’ carece de un sistema de progresión que permita conseguir sobres y nuevas cartas invirtiendo tiempo, como sucede en ‘Hearthstone’ o ‘MTG: Arena’. Ganar partidas gratuitas no ofrece recompensa. Hay que rascarse el bolsillo para acceder a los modos de juego que sí tienen premio, así como para comprar cartas en el mercado secundario (imprescindible para tener una baraja competitiva capaz de plantar cara a los rivales en dichos modos).

Las quejas de los usuarios han hecho que Valve rectifique y anuncie algunos cambios. Entre ellos, la posibilidad de convertir las cartas extra que el jugador no necesite en tickets para acceder a los modos de juego de pago. Aunque probablemente insuficiente, es un primer paso, y parece que la compañía está dispuesta a introducir algunas modificaciones más para que ‘Artifact’ sea asequible. De lo contrario, muchos jugadores podrían decidir quedarse en Hearthstone, donde ya tienen una colección de cartas decente que han ido ampliando poco a poco. ¿Será lo que suceda o Valve logrará convencer a la comunidad? ¿Podrá Artifact arrebatar a Hearthstone el trono de los eSports de cartas? La carrera ha comenzado y promete ser de lo más emocionante. ¡A jugar!

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