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¿Qué pasa si usas aplicaciones para envejecer algo que no es tu cara?

Algo tiene que tener la edad del ser humano que nos encanta jugar con ella. Si ya están de moda los concursos de televisión en los que hay que adivinar los años de los distintos participantes, más de moda están las aplicaciones que envejecen el rostro de una persona, mostrándolo con manchas, arrugas… Sí, la gente las utiliza. Y mucho. Pero ¿qué sucede si utilizamos esas mismas aplicaciones en cosas que no son el rostro humano? Pues que pueden salir cosas muy divertidas, sobre todo si no tienes nada mejor que hacer en esta vida. ¿Dispuesto a reírte un rato?

Obviamente, en esto de aplicaciones para envejecer no podía faltar uno de los sanctasantórum de internet: los gatos. Así, tu gato Maullidos (nombre totalmente ficticio), de mirada aviesa

… se convierte en un cascarrabias gatuno con marcadas arrugas en la frente:

Este es un ejemplo de cómo una imagen no humana pasa por el filtro de estas ‘apps’ para envejecer los rostros. Un usuario la subió a internet y otros le siguieron la estela. De momento, desconocemos si alguna de las adorables mascotas ha reclamado derechos de imagen, pero lo cierto es que merecen lo que quieran, después de servir de modelos para este envejecimiento artificial. Si encima el animal tiene cara de pena, como le ocurre a este perro, dan ganas de comprarle todas las chucherías que pida:

Las mascotas dan lugar, junto a estas ‘apps’, a todo tipo de situaciones. Este otro gato, por ejemplo, parece petrificado por alguna extraña razón:

La cosa, como era de esperar, se salió de madre y hubo gente que subió fotos de comida envejecida. Habíamos oído hablar de comida descompuesta, pero no nos habían dicho que fuera esto:

Y hubo ejemplos que se fueron por otros derroteros. Por ejemplo: ¿Qué pasaría si a las arrugas habituales de una almohada se le unen las arrugas producidas por el paso del tiempo? ¡Equilicuá!

A partir de ahí, hubo quien se atrevió con todo tipo de objetos. Hasta con mamotretos alados. ¿Tú te atreverías a montarte en un cacharro como este?

O incluso los trenes de juguete son susceptibles de pasar por este filtro envejecedor:

A propósito y yendo más allá: ¿serías capaz de comprar alguno de estos juguetes para los más pequeños de la casa? Producen de todo menos ganas de jugar con ellos. Parece más propio de una película de terror que del cuarto de juegos de un niño.

Incluso ‘Hello Kitty’ se convierte en algo que no te gustaría llevar en la mochila en una noche oscura:

Porque si hay que tocar verdaderos iconos, asusten a niños o mayores, también se hace. Aunque los resultados sean catastróficos. Solo así se puede explicar que alguien decidiera mancillar el buen nombre de Buzz Lightyear y subir a la web este esperpento:

Hablando de niños, ni ellos se escapan de ese crimen que es envejecer algo -o alguien- con una ‘app’. Algunos decidieron que en vez de usar la aplicación con ellos mismos era mucho mejor agarrar al primer desdichado que encontraran por la casa. ¿La muñeca legionaria que un familiar trajo cuando hizo la mili en Cádiz? No: los bebés. Así, decidieron envejecer las tiernas caritas de unos simpáticos renacuajos para rodar el ‘remake’ de ‘El curioso caso de Benjamin Button’. ¿O quizá es la niña zombie de ‘The Walking Dead’? ¡Juzguen ustedes mismos!

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