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Todo lo que debes saber sobre la tecnología 5G que acaba de aterrizar en España

Después del 3G llegó el 4G. Y cuando este aún es joven, es el momento de fijar la mirada en las redes 5G. Una nueva tecnología que, como las anteriores, viene dispuesta a revolucionar la velocidad a la que nos comunicamos y transmitimos información. Si aún no has oído mucho sobre el 5G, que no cunda el pánico: estas son las claves de la transmisión de datos en un futuro que ya está aquí.

El 5G es la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil, cuya primera red comercial se acaba de poner en marcha en España el pasado 15 de junio de la mano de Vodafone, y que estará a disposición de los clientes de la operadora en 15 ciudades, en las que se alcanzará inicialmente una cobertura de aproximadamente el 50% que se irá ampliando progresivamente. De esta forma, España se convierte en el primer país del grupo Vodafone en el que se implanta esta tecnología.

 

A pesar de estar recién lanzada, ya se conocen algunas de sus principales características: el despliegue se ha realizado sobre la frecuencia de 3,7 Ghz, donde Vodafone se adjudicó 90 Mhz en la subasta de espectro realizada el año pasado, lo que le convierte en el operador que tiene más espectro para ofrecer los nuevos servicios 5G. La velocidad de la red es de hasta 1 Gbps en descarga de datos y a finales de año se podrán alcanzar hasta 2 Gbps, multiplicando por diez las velocidades 4G. Además, la latencia (retardo entre el estímulo y la respuesta) se reduce alcanzando velocidades de respuesta inferiores a 5 milisegundos, algo prácticamente imperceptible para los usuarios y un aspecto que resulta clave en las aplicaciones en tiempo real.

Por otra parte, se trabaja para que los productos de la internet de las cosas tengan plena conectividad con esta red, pues las decenas de miles de objetos conectados que se esperan para los próximos años no podrían operar con 4G y la misma eficacia. En el caso de la red 5G de Vodafone, se pueden llegar a multiplicar por 100 el número de objetos que se pueden conectar a la red 5G, posibilitando el desarrollo de nuevos servicios multimedia y aplicaciones que requieran conexiones ultrarrápidas, como coches autónomos, gaming o vídeo 8K. Además, las nuevas redes servirán para conectar mejor las ciudades o los propios coches, para que los robots puedan realizar cirugías a distancia con mayor eficacia o para dar un salto cualitativo de altura en realidad virtual, realidad aumentada y videojuegos en 4K.

En este contexto, Vodafone ha anunciado también un acuerdo con Hatch, la primera plataforma de ‘cloud gaming’ para redes 5G, que permitirá a los usuarios jugar de forma instantánea sin descargas o anuncios, con más de 160 juegos disponibles, algunos de ellos exclusivos y otros destinados para el público infantil. Los clientes de la operadora también podrán disfrutar de roaming 5G en el Reino Unido, Alemania e Italia a partir del próximo mes.

 

 

 

Unas comunicaciones verdes

Con la puesta en marcha de esta primera red 5G se ha culminado un largo trabajo que comenzó en 2008, cuando se instituyó un grupo de trabajo en Corea del Sur con el fin de desarrollar el sistema de comunicación 5G. Años más tarde, en 2013, la Comisión Europea aportó 50 millones de euros, con el fin de que el 5G estuviera en funcionamiento para finales de esta década, prometiendo introducir tecnologías móviles de banda ancha vanguardistas y ultra rápidas en la vida cotidiana de los europeos.

De acuerdo a la Alianza de Redes Móviles, para que una red 5G sea considerada como tal, en una planta de oficinas con muchos trabajadores debería ser capaz de aportar al menos 1 Gbps o, en casos extremos, ser capaz de mantener una conexión de datos de varias decenas de megabytes por segundo en áreas repletas de gente, como estadios o festivales al aire libre.

Ericsson ya consiguió en 2014 alcanzar esas velocidades de 5 Gps reales en su país de origen, Suecia. En aquel entonces, eso equivalía a aumentar 70 veces la velocidad de las redes 4G que por aquel entonces operaban en España. El récord implicaba que un archivo de 50 gigas se podía descargar en 80 segundos (siempre y cuando el dispositivo tuviera la suficiente memoria para almacenarlo, claro). Dos años más tarde, la propia Ericsson se alió con Vodafone para hacer una demostración de 5G en Alemania. Los responsables adelantaron que el 5G podría ser muy útil para nuevas tecnologías, como la de reconocimiento facial. Posteriormente Samsung ya ha alcanzado los 7,5 Gbps y la Universidad de Surrey nada más y nada menos que 1 Tbps.

Entre los proyectos que se desarrollan para el 5G también está el llamado 5GrEEn, que pretende desarrollar redes verdes móviles con el 5G. La idea es que las redes sean lo más eficientes energéticamente hablando, pero también conseguir que sean accesibles y, a la vez, respetuosas con el medio ambiente. Se espera que para 2020 las redes de acceso móvil experimenten un aumento de mil veces en el volumen de tráfico en comparación con 2010. Esto exige un despliegue considerable en densificación de antenas, pues la red no sólo se centrará en la interacción humana, sino que prácticamente cualquier cosa podrá estar conectada a la “internet de las cosas”.

Vodafone, a la vanguardia del 5G

Mientras tanto, el hito global de la primera red 5G confirma el liderazgo de Vodafone a nivel mundial en tecnología móvil, tras lograr en febrero de 2018 la primera conexión 5G del mundo entre Castelldefels y Madrid. En aquella ocasión, la conexión consistió en una videoconferencia entre un PC conectado a una red de prueba estándar 5G y un móvil 4G. De esta forma, se convirtió en la primera operadora del mundo en conectar a su red 5G los primeros ‘smartphones’ con las especificaciones del estándar 3GPP NSA (‘Non Stand Alone’).

La implementación y el despliegue de las redes 5G es una aventura grande y compleja. Y, por esta razón, la estrategia que están utilizando las entidades responsables de llevar a buen puerto este reto es optar por un modelo en el que la transición de las redes 4G a las comunicaciones 5G no sea abrupta, apostando por una trasformación suave y paulatina que permita ir resolviendo los hitos que se presentan poco a poco.

De acuerdo a un estudio de Cisco, para el año 2020 podría haber 50.000 millones de objetos conectados a la internet de las cosas. Para todos ellos es necesaria una red tan potente como la que promete el 5G. Empresas como Vodafone, Huawei o Ericsson están apuntalando el camino para ello. Y nosotros estamos aquí para recibirla con los brazos abiertos.

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