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La evolución de internet y su madurez como sistema de telecomunicaciones

Hoy 17 de mayo se celebra elDía de internet, una fecha que nos recuerda la importancia de internet y las telecomunicaciones en nuestra sociedad, algo que cobra especial relevancia en estos tiempos de pandemia que vivimos. Reflexiona sobre esto por un momento: internet, una de las características definitorias de la vida moderna, solo ha existido durante unas pocas décadas. Y, sin embargo, evolucionó tan rápidamente que apenas se parece al simple programa que los investigadores de ARPANET comenzaron a utilizar allá por los años setenta para crear una «red de redes» entre sus computadoras. Esta fue la primera instancia de lo que evolucionaría en lo que hoy conocemos como internet,; y que nació como un concepto de nicho, pues solo lo usaban militares y universidades.

No fue hasta 1989-1990 cuando un empleado del Laboratorio Físico Europeo del CERN llamado Tim Berners-Lee creó lo que ahora se considera el precursor de todos los sitios web modernos y que llamó la «World Wide Web», diseñado los tres protocolos fundamentales para el desarrollo de una tecnología destinada a mucho más que transformar la forma en la que nos comunicamos. La primera página de la internet abierta fue creada para el CERN a finales de 1990; y en 1991 se invitó a personas de fuera a unirse a esta nueva comunidad.

A medida que la WWW se hizo pública, también lo hicieron las primeras versiones comerciales de internet. Todos los servicios se llamaron ‘dial-up’, debido al requisito de tener una línea telefónica. Así, si querías navegar por la web, cualquier llamada a través de un teléfono fijo sería imposible. La navegación era lenta y torpe; y el intercambio de archivos te podía llevar horas. La transmisión de video o audio era simplemente un sueño. Sin embargo, los servicios de internet florecieron durante este tiempo hasta que la burbuja de las punto com puso de manifiesto que, aunque una evolución puede ser rápida, también debe ser de forma controlada.

Y entonces, a principios del nuevo siglo, la banda ancha por cable y, posteriormente, por fibra óptica, comenzó a reemplazar el acceso telefónico con el tradicional cable de cobre, el viejo ADSL. Todavía era lento para los estándares modernos, pero más rápido y más confiable que su predecesor. Los teléfonos inteligentes también tuvieron un impacto fundamental en internet. Al principio, las velocidades de conexión eran de 9.6 kps, incluso más lentas que el acceso telefónico. El 2G aceleraría las cosas según los estándares, pero no alcanzarían su ritmo hasta la invención de 3G en 2001. Abreviatura de «tercera generación», los teléfonos inteligentes ahora eran realmente el sucesor de los ordenadores domésticos y continuarían con su asalto al poder con el lanzamiento del 4 y 5G.

Por último, llegó la internet de las cosas (IoT), compuesto por cualquier dispositivo conectado a la web. Si puedes configurar tu termostato desde el teléfono, por ejemplo, se considera parte de internet de las cosas. Sin duda, internet continuará evolucionando. Las conexiones diarias son cada vez más rápidas, se introducen nuevos protocolos y se agregan nuevos dispositivos. Si aún no dominara nuestras vidas, pronto lo hará. Y ni siquiera tiene medio siglo todavía. Imagínate si la evolución humana se moviera a la misma velocidad.

Mucho más que el ‘Día de internet’

Pero volviendo al ‘Día de internet’, es necesario saber que tiene su origen en el Día Mundial de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información, una jornada instaurada hace 51 años por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la agencia de Naciones Unidas dedicada a la información y comunicación, para concienciar sobre el papel de las nuevas tecnologías a la hora de desarrollar las diferentes culturas del mundo. Pero la historia de la UIT se remonta a mucho antes. En concreto, al 17 de mayo de 1865, cuando se firmó el primer Convenio Telegráfico Internacional. A mediados del siglo XIX, el telégrafo revolucionó las comunicaciones igual que el teléfono o internet lo hicieron décadas después.

Así el trabajo de la UIT se centra en promover las nuevas tecnologías e internet para hacer un mundo mejor, por ejemplo: invirtiendo en infraestructuras que mejoren el acceso a internet en regiones pobres, facilitando el empoderamiento de la mujer a través de las nuevas tecnologías, trabajando para reducir la brecha digital…

Internet ha sido -está siendo- una tabla de salvación, un bálsamo, un amortiguador de algunos de los efectos más devastadores del confinamiento y de la crisis causada por la pandemia del coronavirus, pero también el espejo sobre el que han quedado retratadas algunas brechas sociales y la vulnerabilidad de algunos colectivos.

Porque, precisamente, garantizar el acceso a internet a toda la población es uno de los grandes retos del futuro, algo que la crisis del coronavirus nos ha demostrado con crudeza dejando a 1 de cada 10 estudiantes de primaria y secundaria con graves problemas de acceso a una educación de calidad y en igualdad de condiciones. Y es que se calcula que, en España, 300.000 menores viven en hogares que no se pueden permitir el acceso a Internet. Así, son de valorar iniciativas como las de Ayuda en Acción y Vodafone, que han proporcionado tarjetas SIM con conexión a la Red a más de 1.300 niños y niñas en situación de vulnerabilidad, para que puedan continuar con su proceso de aprendizaje, acceder a un ocio de calidad y no agravar más su aislamiento social durante la cuarentena.

Este es solo un ejemplo de cómo una sociedad bien informada y conectada puede trabajar mejor y más unida para ayudar a todos sus miembros a reducir las desigualdades. Porque la ONU instauró esta celebración para reflexionar sobre cómo puede internet contribuir a conseguir los objetivos de desarrollo sostenible; y la pandemia de la Covid-19 ha evidenciado que con una buena conexión se pueden realizar consultas médicas, enseñar, aprender, trabajar, mejorar la conciliación o reducir los desplazamientos y la contaminación.

Son cambios, según los expertos, que han llegado para quedarse. Internet se ha adaptado a las nuevas necesidades, a los flujos de nuevo tráfico y de contenidos y lo ha hecho sin interrupciones, lo que sin duda demuestra su madurez como sistema de telecomunicaciones.

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